Domingo, 06 de Noviembre de 2005. Actualizado 21:13
Zapatero: Un «Cruzado» de Castro
Wenceslao Cruz
Así lo ha dejado saber el embajador de Cuba en España, Alberto Velazco, quien ha animado al presidente de España, José Luís Rodríguez Zapatero, lleve a cabo una cruzada en Bruselas "para que se elimine definitivamente la Posición Común".
El embajador cubano, que dice sentirse como en casa aseguró que su trabajo es más complicado que el de su antecesora Isabel Allende, algo que se sobreentiende debido a que no sólo hace en España lo que corresponde a un diplomático de alto nivel, sino que suele extralimitarse en sus funciones en detrimento de las que realmente les corresponde, como cuando dejó de ir a una llamada a consultas por la expulsión de representantes del parlamento español en Cuba, debido a que estaba asesorando a los acólitos de la dictadura para los preparativos de las manifestaciones durante la Cumbre de Salamanca en apoyo de la representación cubana y de Chávez.
El experto agente cubano y ahora embajador en España reprendió contra Caleb McCarry, funcionario del Departamento de Estado nombrado por el Presidente norteamericano para supervisar el 'Plan para la Transición cubana, y criticó el Seminario en el que participó catalogándolo de circo organizado por contrarrevolucionarios de Miami donde había algún que otro payaso y alguna que otra payasa refiriéndose posiblemente a Jorge Moragas diputado del Partido Popular (PP), expulsado de Cuba en octubre del 2004, y con seguridad a Trinidad Jiménez del Partido Socialista (PSOE) quien fue la única mujer que intervino como ponente.
El Sr. Velazco quizás haya invertido los conceptos, hablarle de cruzadas a Zapatero es, al menos, una equivocación. El presidente español no hace cruzadas, hace alianzas. Hasta ahora Zapatero ha servido a los intereses de Castro, sin nada a cambio, aunque insista Javier Sandomingo, responsable de exteriores para iberoamérica en ver en la liberación de Raúl Rivero el pago anticipado de las gestiones del ejecutivo español para que Europa retire las sanciones a la dictadura cubana.
Al estar consciente Castro de que aún no le ha dado a Zapatero un argumento para que pueda defender en Bruselas a su régimen, es de esperar algunas nuevas licencias extrapenales por parte de la dictadura. Pero ese argumento ya no es de peso y el presidente español lo sabe ¿Qué hará el presidente español? ¿Reconocerá su fracaso como lo semi-reconoció Trinidad Jiménez durante el Seminario? ó ¿Seguirá empecinado en el error de creer que se puede lograr algo positivo para los cubanos sin presionar a Castro?
El embajador estadounidense en España Eduardo Aguirre lo expresó de forma clara recientemente al asegurar que lamentablemente en el caso de Cuba siempre que se esté tratando con el gobierno de Fidel Castro el diálogo es, ni siquiera contraproducente, no produce nada
¿Y qué produce la presión, el embargo? o esas políticas antiguas y fracasadas que se intentan vender como nuevas- según expresó en uno de los coloquios el Sr. Sandomingo- pues muy sencillo, producen la dignidad de saber que no se mendiga un derecho sino que se exige, no se confunden los intereses éticos y morales con los intereses espurios e interesados de una política hecha a medida de inversores sin escrúpulos en la isla, pero sobre todo y como dijera Martí En el mundo ha de haber cierta cantidad de luz, como ha de haber cierta cantidad de decoro. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres .
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