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Thursday, April 05, 2007

Cuba se pone a trabajar

Cuba se pone a trabajar
El Gobierno combatirá la "indisciplina laboral" con una nueva
legislación que pide más dedicación a los trabajadores
MAURICIO VICENT - La Habana - 03/04/2007

El Gobierno interino que encabeza Raúl Castro ha comenzado a aplicar en
Cuba una nueva normativa laboral para recuperar la disciplina y el
cumplimiento de los horarios en los centros de trabajo, como parte de un
plan para reactivar la economía y aumentar la productividad en las
empresas estatales. Los reglamentos entraron en vigor el 1 de abril,
después de muchos meses de preparativos, y son el resultado de la
evaluación crítica realizada por las autoridades sobre "la falta de
dedicación al trabajo" y las indisciplinas en la mayoría de los centros
laborales.

Desde siempre, pero mucho más desde que comenzó la crisis del periodo
especial, cuando los salarios perdieron gran parte de su valor y se
agudizaron los problemas del transporte y los apagones, la disciplina
laboral, o mejor dicho la indisciplina laboral de los guajiros
(campesinos), y de todos los cubanos en general, ha sido problema grave
para las autoridades.

El panorama general: trabajadores que llegaban tarde o nunca a sus
puestos productivos; oficinas en las que los empleados se tomaban
recesitos de horas para saborear un café o resolver problemas
personales; empresas en las que la mayoría de los obreros se marchaban
antes de concluir la jornada para "no perder la guagua"; certificados
médicos por toneladas para gente muy saludable, y por este camino todo
lo que uno pudiera imaginar.

Según datos oficiales, en las inspecciones realizadas en los cuatro
primeros meses de 2006 en 3.052 entidades, el 59% de los centros no
aprobaron el examen en cuanto a cumplimiento de la legislación que ahora
se aplicará. La situación se repitió en las revisiones realizadas entre
mayo y junio del año pasado, cuando, sabiendo lo que venía, sólo 904 de
2.027 entidades inspeccionadas cumplía con la normativa.

Desde el pasado año las autoridades advirtieron de que el desmán y las
violaciones no podían seguir, más cuando el país trataba de hacer
eficiente la economía socialista y reactivar la producción. Las
resoluciones del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social son dos, la
187, que reglamenta "el horario y la jornada de trabajo", y la 188, que
traza las normas para los reglamentos disciplinarios internos y
establece el régimen sancionador; fueron aprobadas el 21 de agosto, tres
semanas después de conocerse la enfermedad de Fidel Castro, aunque su
preparación es anterior.

Según los medios oficiales cubanos, sus principales objetivos son
contribuir al "rescate del orden y la disciplina" y lograr un mayor
aprovechamiento de la jornada laboral, imprescindibles para lograr el
ansiado incremento de la productividad en cada entidad.

Entre las medidas figura la ampliación del horario laboral, que en la
mayoría de los centros será de ocho horas diarias y 44 semanales, y la
obligación de los trabajadores de estar en su puesto antes de la
apertura y hasta después del cierre del establecimiento en que operen,
algo que pudiera parecer obvio en cualquier país del mundo, pero que en
Cuba no lo es.

Las sanciones para los infractores, que sin duda los habrá, son diversas
y en cualquier caso mucho más severas de las que existían hasta ahora,
guiadas por el principio de "y no pasa nada". Las empresas ahora pueden
llegar a la separación definitiva del puesto de trabajo, algo que era
muy difícil antes, y los castigos tendrán efectividad al día siguiente a
su notificación, "con independencia de que se muestre inconformidad con
ellas" y de los posibles recursos.

La normativa debía haberse comenzado a aplicar el 1 de enero, pero su
entrada en vigor fue retrasada hasta el 1 de abril, debido a la
inquietud que provocó en gran parte de los colectivos obreros. En las
asambleas realizadas para discutir los nuevos reglamentos no pocos
trabajadores pidieron resolver primero el problema del transporte
público -uno de los factores que más influyen en el absentismo laboral-
y avanzar también en la recuperación del poder adquisitivo de los salarios.

El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Alfredo Morales, reconoció la
semana pasada que algunos de esos problemas "demorarán" en tener
solución y advirtió de que, por tanto, "no deberán determinar la
aplicación de estas resoluciones".

Durante un reciente congreso sindical, Raúl Castro, el presidente
provisional desde que el líder cubano, Fidel Castro, se viera obligado a
delegar sus poderes debido a una enfermedad, pidió a los trabajadores
cubanos estar "a la altura de retos cada vez mayores", ser
intransigentes con lo mal hecho y no permitir las autojustificaciones.

El jefe del Ejército argumentó que, en estos momentos, todos debían
hacer "una importante contribución" y aprovechar "las perspectivas que
poco a poco se van abriendo al desarrollo económico y social del país".
No se puede, dijo, "exonerar de su gran responsabilidad a los únicos
dueños de la riqueza del país".

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Cuba/pone/trabajar/elpepuint/20070403elpepiint_12/Tes

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