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Monday, April 23, 2007

ENTREVISTA A MANUEL CUESTA MORÚA

ENTREVISTA A MANUEL CUESTA MORÚA
2007-4-23
Por Por Lucas Garve.
Fundación por la Libertad de Expresión.

La Habana, 2007-04-23.

Manuel Cuesta Morúa es el portavoz de Arco Progresista, historiador,
escritor, analista político, es un agudo observador de la realidad
cubana que ofrece una visión distinta que la mayoría de las más
destacadas voces de la oposición cubana.

LG: ¿Qué los impulsó a establecer en fecha reciente una concertación con
el Partido Solidaridad Democrática?

MCM: La razón es básica. Para propiciar un cambio democrático en Cuba y
el respeto a los derechos humanos, creo que debemos empezar o recomenzar
desde un proyecto de unidad. No tiene mucho sentido en las
circunstancias de Cuba, dividirnos por razones ideológicas, cuando a la
verdad, lo que está en juego es cómo alcanzar la democracia, cómo
establecer el respeto a los Derechos Humanos. Ya habíamos tenido una
experiencia anterior, duró un tiempo. Fue productiva, después
languideció. Fue la Mesa de Reflexión de la Oposición Moderada. Y ahora
convenimos en que es necesario y oportuno que los que tenemos una manera
compartida de atravesar el puente hacia la democratización, pues
empecemos una vez más a trabajar juntos, porque es un fuerte reclamo, el
de la unidad de los que comparten una misma visión y una misma manera de
propiciar el cambio en Cuba.

LG: Manuel, en estos momentos en que se han barajado diversas
perspectivas y escenarios dentro del marco de la situación cubana, ¿cómo
tú valoras la actuación de la oposición en general en relación con
posibles y futuros escenarios políticos?

MCM: Mira en sentido general, creo que dentro de la oposición estaríamos
necesitando una orientación más política para propiciar el cambio. Menos
aferrada a las intransigencias que nos han caracterizado por causa de la
dura situación por la que atravesamos. Combinar los principios que
defendemos con la realidad concreta en la que estamos. Creo que de la
tensión entre los principios y la realidad concreta es que nacen las
fórmulas más viables para alcanzar la democratización y pienso que ahora
mismo, la oposición, en sentido general, necesitamos una reorientación a
partir de ese principio de vincular los altos valores que defendemos con
la realidad política del país. Si esa reorientación se lograra
estaríamos más cerca de propiciar el cambio.

LG: ¿Cuáles factores serían necesarios para tener al alcance el cambio
como tú lo ves?

Eso pasa por tener en cuenta cuál es nuestra fuerza real en el país,
pues no tenemos toda la fuerza que queremos, pasa por ver el nivel de
preparación política que se requiere, porque no tenemos toda la
preparación política, el grado de madurez. Y al mismo tiempo, la
plataforma ética que es fundamental para avanzar en la democratización.
Si esos cuatro puntos se satisfacen, creo que podríamos avanzar mucho
más en la democratización en alguno de los diferentes escenarios, sobre
todo en el de una apertura gradual en el campo económico, si este
escenario se da y logramos cuajar los cuatro fundamentos anteriores,
creo que se podría avanzar bastante en la democratización de Cuba.

LG: Manuel, ¿por qué a ti te consideran un poco la oveja negra o el
cordero negro de la oposición en Cuba?

MCM: Bueno, me consideran así, yo creo que injustamente. Si la mirada en
perspectiva es la de tolerancia, diversidad, respeto al otro pues no
habría ovejas negras, simplemente habría diferencias y punto. Ahora,
creo que todavía hay en la oposición una mirada de bloque. De modo que
cuando alguien no acepta o no se guía por las reglas del juego más o
menos establecidas, rápidamente lo consideran una oveja negra.
Objetivamente, primero eso significa en el caso personal que como
comparto más la gradualidad, la negociación, la apertura imaginativa y
menos la intransigencia como arma política, tiendo a moverme fuera de
las reglas del juego establecidas. En segunda parte, porque siempre he
sido una persona opuesta públicamente al diseño político norteamericano
hacia Cuba, y por lo general, las gentes no han visto esto como un
elemento fundamental a la hora de definir a la oposición. En tercer
lugar, porque parto de una valoración más política que emocional del
cambio, eso no me permite llevarme por respuestas rápidas a las
situaciones inmediatas que se presentan en el país y quizás, todos estos
elementos juntos, además del color de la piel llevan a las gentes a
considerarme como el cordero o la oveja negra.

LG: En estos momentos en Cuba, se ha producido como una especie de parte
aguas, antes Moratinos y después de la visita de Moratinos, sin embargo,
tú fuiste una de las dos únicas personas que acudieron a entrevistarse
con un integrante de la delegación Moratinos, el Sr. Javier Sandomingo,
¿podrías explicarnos qué te motivó a asistir a una entrevista que
miembros muy notables de la oposición rechazaron?

MCM: Mira, fui a la visita porque en la estrategia de la organización
que represento está la del diálogo, desde esta perspectiva, no encontré
ninguna razón para no ir a la reunión con quien fuera de la delegación
española. Además, porque España no ha cambiado su política de estado,
cambió el sujeto que iba a hablar con nosotros, en todo caso, pero no la
política de promover la democratización y el respeto a los Derechos
Humanos en Cuba. También, fui porque mi expectativa en esta visita no
era exactamente el reunirme con Miguel Ángel Moratinos, si se daba la
opción, bienvenida sea, pero no se dio la opción, más no por ello no
iba a dejar de exponer la posición de nuestra organización frente al
funcionario que fuera, que por cierto, no un funcionario de bajo nivel,
es el jefe de Ibero América en la Cancillería española, es decir, no es
cualquier funcionario. Igualmente, fui porque creo que los cubanos no
debemos desaprovechar ninguna mesa de diálogo. En todo caso, expuse allí
una diferencia fundamental, sí creía y creo que Moratinos debió de
reunirse con las Damas de Blanco, por la sencilla razón que no
representan una agenda política, sino una cuestión estrictamente
humanitaria que tiene que ver con los presos políticos. Asimismo porque
la cultura del diálogo tiene que ser sin límites y en toda
circunstancia. Cuba no es un país de diálogo, sino un país de corojos,
de machetes. Aquí lo que entregan a todas las personas destacadas no es
la pluma de José Martí, sino el machete de Máximo Gómez y la cultura del
diálogo, creo en ella y pienso que hay que acudir, siempre que se de la
oportunidad de diálogo. En el mundo entero, palestinos e israelíes
tienen muertos detrás de ellos, y todo el mundo aplaude cuando aceptan
reunirse alrededor de una mesa de negociaciones en Escandinavia,
Argentina o Estados Unidos. Creo que no debamos pasar por una guerra
civil para sentarnos a negociar. Creo que fue una oportunidad para que
la interlocución del gobierno español no fuera solamente con el gobierno
cubano. Con esto quiero decir que si viene una delegación china, por
ejemplo y alguien de la delegación china acepta entrevistarse con la
oposición hay que aprovecharlo, no importa cual sea la agenda de ese
gobierno, porque eso estaría implicando un reconocimiento de que en Cuba
hay una diversidad, y esto, España lo está haciendo desde sus
declaraciones políticas, desde su proyección política hasta este minuto.
Por último, no creo para nada que uno tenga que responder a la
conciencia ajena, uno tiene que responder a su propia conciencia y ella
me decía que fuera a allí, lo que no era aparentemente conveniente para
la mayoría. De igual forma, la institución que represento me decía
también que fuera allí, aunque fuera criticado por otros compatriotas,
de los cuales respeto su decisión, no la he criticado, ni la criticaré
jamás. Solo explico las razones que me llevaron a reunirme con el Sr.
Javier Sandomingo.

LG: Muchas gracias, Manuel, por responder a mis preguntas.

MCM: Gracias a ti por tu tiempo.
FIN. LG/07.

http://www.cubanuestra.nu/web/article.asp?artID=7679

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