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Monday, September 10, 2007

COMODIDAD INCOMODA

COMODIDAD INCOMODA
2007-09-09.
Roberto Santana Rodríguez, Periodista Independiente

La Habana, 9 de septiembre de 2007. De no ser por unos pocos que sí la
disfrutan, la palabra comodidad debiera ser eliminada del léxico que se
emplea en Cuba. Los cubanos de a pie desde que se levantan hasta que se
acuestan no pueden disfrutar de comodidad alguna, es lucha y más lucha
por la supervivencia. El tema da para muchos artículos, aquí sólo
veremos la punta del Iceberg.

En la mayoría de las casas –para los que las ¿poseen?–, hay dificultades
de todo tipo. Problemas constructivos arrastrados de años: goteras,
falta de pintura; desvencijadas puertas y ventanas; deficiente
mobiliario, lo cual no es solo patrimonio de casas antiguas sino también
están presentes en los edificios construidos por la "revolución", ya
sean modelos Sandino, Pastorita o demás, donde abundan las filtraciones,
deficiente terminado, etc.

¿Cuántas sillas, butacas y sillones se están cayendo y a cuántos
colchones se les salen los muelles que pinchan, sin miseria, las carnes
a los cubanos? Y sin que existan posibilidades reales de revertir la
situación por la falta de recursos. ¿Cuánto vale un colchón en la
Shopping?, los ojos de la cara, el dinero que debe ser destinados a la
"chaucha" (comida).

¿Comodidad? La gran cantidad de personas que conviven en los inmuebles
pertenecientes a varias generaciones con los lógicos conflictos que esto
implica y otros que han venido desde Palestina, digo, desde el interior
del país, para asistir a turnos médicos en hospitales de la capital y
que luego nunca consiguen sacar el pasaje de regreso a sus lugares de
origen, sean "legales" o no en su propio país.

Los apagones han regresado en alguna medida, ahora que, como parte de la
"revolución energética", hay un gran número de familias cubanas que
cocinan con electricidad al ser retirado el servicio de gas en muchos
lugares. Cuando mas embulladas están, ¡Zas!, se fue la luz, y "¿ahora
que hago?", se dicen muchas amas de casa, ¿Cómo sentirse cómodo en estas
condiciones?

Tampoco en la calle hay comodidad alguna para los cubanos simples. Desde
muy temprano, como ya dijimos, tienen que salir pa' la calle a lucharla,
a buscar comida armados de jabitas de nylon y el poco dinero que poseen,
no en chavitos, en moneda nacional, todo bajo el potente sol que raja
las piedras casi todo el día.

Para transportarse disponen de artefactos tales como el Camello,
¡horror!, los ruteros, que tienen un pasillo muy estrecho en el que se
amontonan según se va llenando la guagua tres filas de personas dos
viradas hacia los asientos y una tercera que a empujones intenta avanzar
hacia la inalcanzable puerta trasera, y los pasajeros que consiguen
sentarse para nada van cómodos, los asentadores son duros como piedras y
¡estrechos! –para niños–, no cabes en ellos.

Ni siquiera escapan a esta situación los nuevos ómnibus chinos Yutong,
que ya lo dice la nacionalidad, fueron hechos, parece, sólo para chinos,
porque son estrechos y están colocados tan cerca uno de otro que si el
de adelante lo reclina hacia atrás te acaba mi hermano, no te puedes
mover, ¡que incomodidad!, ¡y lo caros que están los pasajes en esos
nuevos ómnibus que cubren las rutas inter-provinciales!

Pobres los afortunados que tienen veinte pesitos para coger un carro o
que se ven precisados ante la necesidad de resolver un problema
insoslayable a coger un almendrón, olvídese, allí también to' esta
inventa'o, ¡no hay ni puede haber comodidad, los "dale pancho" están
diseñados para ello. Por ejemplo, un Chevrolet del 48 en lugar de su
normal asiento trasero tiene colocado otro más en esa parte para
supuestamente llevar tres pasajeros más, muy flacos, que van comprimidos
como sardinas en lata y que al día siguiente tendrán el cuello vira'o
(tortícolis).

Y esto sin profundizar en otros tormentos como las colas,
¡interminables!, en todas partes y tipos de establecimientos, el mercado
agropecuario, ¡candela!, los bandidos del rió frío, las gestiones en
cualquier dependencia donde impera el rey burocratismo, el peloteo de
aquí pa'lla y de allá pa'ca, y al final nada o poco se resuelve, etc.

Y así siguen viviendo los cubanos ¿hasta cuando?, nadie lo sabe. Ojalá
falte poco, porque la vida no es vida de esta forma, tantas carencias,
penurias y sufrimientos sin derecho a disfrutar algo de comodidad,
condenados a vivir dentro de una comodidad incomoda.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=11512

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