Parálisis en el Movimiento Cubano por la Paz
Aleaga Pesant
LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - Una crisis de consecuencias
inabarcables se ha destapado en el Movimiento Cubano por la Paz, luego
de la destitución del presidente de esa organización, el Licenciado
Alfredo León Álvarez (según comentarios no oficiales); la desintegración
del grupo de profesionales académicos que laboraba allí y la incapacidad
del Comité Central del Partido Comunista para reanimar la institución.
El conflicto tuvo su génesis en 2006, por expresiones racistas de León
Álvarez contra varios cubanos negros que laboraban en el Movimiento, y
la creación de lo que algunos profesionales consideraron como "un clima
que interrumpe el trabajo en común". A lo anterior se sumó la queja
pública de algunos trabajadores de la institución, por sus métodos de
trabajo. También se comentó sobre un enfrentamiento verbal con Orlando
Fundora, actual Presidente del Consejo Mundial Por la Paz, y a quien
León Álvarez sucedió en el cargo.
Según se rumora, Fundora, un hombre del sistema, envió cartas de
denuncia contra el sucesor a Fernando Ramírez de Eztenoz, secretario de
Relaciones Internacionales del Partido, así como a Machado Ventura y
Raúl Castro.
León Álvarez, ex funcionario del Comité Central, fue previamente (hasta
junio de 2006), director de la Organización Solidaridad con los Pueblos
de Asia, África y América Latina (OSPAAAL). Según fuentes bien
informadas se encuentra actualmente en "plan pijama"; una solución que
implica que al funcionario en dificultades se le otorgue una licencia
con sueldo y sea enviado a su casa, según sea su rango y problema,
mientras se decide que se hará con él.
Para muchos, Alfredo León es un protegido del actual embajador en China,
Carlos Miguel Pereira, funcionario de alto nivel de la secretaria
internacional del PCC, quien apoyó su promoción y trató de sostenerlo en
el cargo durante la crisis.
Sin embargo, las denuncias y el descontento de los funcionarios y
trabajadores del Movimiento dieron al traste con la organización de las
asambleas del Partido Comunista y el sistema de evaluaciones propio de
la institución. De esta manera, se bloquearon sus mecanismos de
funcionamiento interno, se desintegró y esparció al grupo de
profesionales altamente calificados por diferentes organismos del Comité
Central, además de la Oficina del Historiador y la Universidad de la
Habana, y se trasladó la sede del elegante palacete del Línea y D en el
Vedado hacia un oscuro rincón de la calle 18, en Miramar.
El nuevo presidente del Movimiento Cubano por la Paz, licenciado Arturo
Espinosa Hernández, quien proviene de la misma institución, es miembro
del Partido. No recibe aun las órdenes de la "iglesia", para cubrir los
puestos dejados vacantes por los reubicados. Así como para relanzar el
Movimiento en medio de rediseños estratégicos del gobierno hacia el
exterior.
La "iglesia" es la forma jocosa con que los funcionarios subordinados al
Comité Central denominan a su instancia máxima, lo que refuerza la idea
popular de lugar cerrado y ortodoxo.
Las reubicaciones de los académicos y profesionales del Movimiento
Cubano por la Paz es un remedo tragicómico de lo que sucedió en 1996 con
el Centro de Estudios de América (CEA).
La implosión en el CEA ocurrió ante el empuje crítico de un grupo de
intelectuales de esa institución, encabezados por Julio Carranza y
Rafael Hernández. Se dice que la orden de destruir el centro vino
directamente del general Raúl Castro. Como en esta ocasión, sus
principales intelectuales fueron separados de la institución y
reubicados. Diez años después del aquel desastre, varios de aquellos
especialistas se encuentran en el exterior, especialmente en los Estados
Unidos.
El Movimiento Cubano por la Paz es una organización fachada del Comité
Central del Partido Comunista, con rango de ONG. Su misión es la de
cumplir tareas de inteligencia en el exterior.
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