Editorial
Muerta la libertad de prensa en Cuba
El ejercicio libre del periodismo en Cuba sufre otra baja a manos de la
represión del régimen castrista. El periodista Oscar Sánchez Madan fue
detenido por la Policía y, pocas horas después, juzgado y condenado en
ese tipo de juicios sumarísimos y completamente secretos que Castro
aplica a los disidentes políticos, juicios a los que nadie tiene acceso
más que los acusadores. Todos los totalitarismos, sean de izquierda o de
derecha, atacan la prensa libre y, si les es posible, la acallan
totalmente como ocurre ahora en Cuba y ocurrió en el Paraguay durante
los últimos cinco años de la tiranía stronista. La repugnante hipocresía
internacional de los gobiernos democráticos pone a estos en importante
deuda moral con el oprimido pueblo cubano.
El ejercicio libre del periodismo en Cuba sufre otra baja a manos de la
represión del régimen castrista. El periodista Oscar Sánchez Madan fue
detenido por la policía y, pocas horas después, juzgado y condenado en
ese tipo de juicios sumarísimos y completamente secretos que Castro
aplica a los disidentes políticos, juicios a los que nadie tiene acceso
más que los acusadores.
El periodista cubano ha recibido una condena de cuatro años de cárcel
por incurrir en "peligrosidad predelictiva". Esto significa simplemente
que, bajo ese régimen político, un profesional de la prensa puede ser
"peligroso" y, por tanto, silenciado y encarcelado aun antes de cometer
delitos tipificados por los códigos de represión penal.
En Cuba, el ejercicio del periodismo se rige por la Ley 88, conocida
como "Ley Mordaza", redactada e impuesta por el Partido Comunista, en
virtud de la cual un periodista puede ser condenado hasta a 20 años de
cárcel. El argumento "jurídico" que emplean los jueces castristas para
condenar por esta causa es siempre el mismo: que el periodista recibe
estipendios de organizaciones extranjeras (entre las que se incluye la
de los cubanos exiliados) y que estas, a su vez, están financiadas por
la CIA. Por supuesto, todos los medios del mundo que publican algo
contra Castro están al servicio de la CIA.
Con esta argumentación, cualquiera que envíe informaciones
"contrarrevolucionarias" al exterior y que luego resulten publicadas en
un medio de prensa, incurre en el delito penado por la "Ley Mordaza",
que no solo se aplica a los nativos, sino también a los visitantes
molestos. Hace poco el periodista argentino Fernando Ruiz, realizando un
trabajo profesional en Cuba, resultó preso y deportado, lo mismo que
viene sucediendo con muchos otros desde hace décadas. Además, el régimen
de Castro se reserva el derecho de admisión a la isla a periodistas
extranjeros, concediendo o negando acreditaciones según sea la
orientación política del solicitante o del medio al que representa.
A medida que transcurre el tiempo son cada vez más visibles los
numerosos aspectos en que una tiranía izquierdista como la de Castro se
parece a una de derecha como fue la de Stroessner. En lo que respecta a
la prensa, el castrismo también tiene periodistas y asociaciones de
prensa que hacen hurras al tirano y lo ensalzan, como los tenía el
nuestro. En cuanto a los profesionales de prensa cubanos procesados y
encarcelados en el 2003, actualmente suman 28, con condenas de un total
de 456 años.
En lo que hace al monopolio político, lo de Castro es mucho peor, porque
Stroessner toleraba alguna prensa independiente hasta el punto que se le
antojaba, mientras que el castrismo es radical, no admite otros medios
que no sean las publicaciones, las radios y televisoras del Partido
Comunista, del Gobierno y de las asociaciones de periodistas
correligionarios. Las únicas que logran zafarse de sus garras son
algunas publicaciones católicas parroquiales, de tirada mínima y sin más
pretensión que la de ser repartidas gratuitamente entre los fieles.
Por estos hechos, la organización internacional con sede en París
Reporteros Sin Fronteras denuncia a Cuba como la "mayor prisión de
periodistas en todo el mundo". Asimismo, según el informe de la
organización no gubernamental Comité para la Protección de Periodistas
(CPJ), con sede en Nueva York, Cuba integra el grupo de los primeros
diez peores lugares del mundo para ejercer el periodismo, junto a Iraq,
Turkmenistán, Bangladesh, China continental, Eritrea, Haití, Cisjordania
y Gaza, Rusia y Zimbabue.
Todos los totalitarismos, sean de izquierda o de derecha, atacan la
prensa libre y, si les es posible, la acallan totalmente como ocurre
ahora en Cuba y ocurrió en el Paraguay durante los últimos cinco años de
la tiranía stronista.
La repugnante hipocresía internacional de los gobiernos democráticos
pone a estos en importante deuda moral con el oprimido pueblo cubano.
http://www.abc.com.py/articulos.php?pid=324187&ABCDIGITAL=cf45ccfb2c4a4dedfdf3732097605245
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