2007-4-23
Por Carlos Manuel Estefanía.
Director de CubaNuestra
No nos llamemos a engaños, hiciera lo que hiciera el Canciller Miguel
Ángel Moratinos durante su visita a Cuba, iba a ser atacado, en
particular por los intransigentes de Miami y aquellos de sus colegas que
en Madrid jinetean sobre las grupas del Partido Popular, buscando así,
de una manera cómoda y miope respaldos en España para la oposición
cubana. Bushistas y Pepesistas no pueden perdonarle a Miguel Ángel
Moratinos su empeño en sacar a Cuba, no solo del aislamiento que contra
ella proponen los Estados Unidos y sectores de la política Europea, sino
también de lo que es aún más difícil, de autoaislamiento que enarbola
como amenaza el régimen cubano cada vez que se le plantea el tema de la
democratización. Es por eso que a Moratinos le ha hecho falta mucha mano
izquierda (nunca mejor dicho) en su visita a Cuba y por ello aún se le
está dando palos en la prensa exiliada. Sin embargo, a pesar de la
viseralidad de las carga –no mambisa precisamente-desatada contra el
canciller español, usando como pretexto su desencuentro con la
disidencia, hay que reconocer una cosa, el efecto Moratinos ha
beneficiado a todos: Al gobierno, a la oposición, a la intransigencia
del exilio, la Iglesia y sobre todo a quienes más nos interesan en esta
historia; al pueblo de Cuba.
Al gobierno
A primera vista el gobierno de Cuba se beneficia con el hecho de que
Moratinos no se reuniera con los opositores, ya fuera por ser ello
condición previa de su visita, o resultado de la discreción del
diplomático a fin de no incomodar a sus anfitriones oficiales. Es además
un tanto a favor del gobierno el astuto tratamiento mediático dado por
la televisión cubana a la visita, en ella que se vio a un marxista
leninista ortodoxo como Raúl Castro sonreír y bromear sobre los
presidentes europeos con un representante de la socialdemocracia
española, partido que en nada recuerda aquel PSOE de Largo Caballero, el
Lenin Español, y que en la practica mas bien se asemeja a una
organización del radicalismo liberal, esto habla muy bien de la
capacidad de los comunistas cubanos de dialogar, al menos a nivel
internacional, con quienes sostienen ideologías diferentes. A esta
afabilidad, mutuamente expresada ante las cámaras y por tanto magnifica
para las relaciones públicas de Cuba, hay que sumar el efecto emotivo
creado en la oposición, por televisión estatal, la gota que colmó su
paciencia precisamente la imagen de un Moratinos, rodeado de pioneros y
que le hecha una mano a un gobierno desconoce la existencia de presos
políticos y cataloga, sin diferenciar a todos sus opositores de
mercenarios. Airados y hasta cierto punto manipulados la gran mayoría
de los opositores optó por no aceptar la invitación hecha por una parte
de la delegación española para encontrarse en la embajada de su país. Y
así, fue que el gobierno no necesito de policías, ni de embajadores
insultantes, para alejar a los opositores de las puertas de la
representación diplomática de España, abiertas por esta vez a la
disidencia como no suelen estar las de otros países en La Habana.
A la disidencia
Sin embargo no toda la disidencia se tomó a titulo personal el presunto
desplante. Hubo quien mantuvo la cabeza fría, comprendiendo que en esta
lucha de símbolos, que es la única que por el momento pueden llevar a
cabo los opositores, no es necesario emitir cualquiera de las señales
posibles, por ejemplo, esa que indica el sentir despechado porque no
fuera el canciller, sino el responsable de asuntos latinoamericanos el
designado por el gobierno de España para recibir a la oposición. Y Fue
así que Eloy Gutiérrez Menoyo, sin gran arraigue en Cuba reconozcámoslo,
y Manuel Cuesta Morúa, líder del sector progresista de la oposicición,
concientes de que ofende quienes puede, no quien quiere, se hicieron
presentes en la embajada, donde no sólo dieron su mensaje a los
funcionarios españoles, sino además pudieron ser vistos por los millones
de televidentes que tiene en todo el mundo la televisión Española
internacional, la cual tuvo el tino de cubrir tanto la entrada de los
opositores a la cede diplomática, tanto como la queja de los que no
acudieron.
Y esto no fue lo mejor, sino el aguarre que como yudocas bien entrenados
hicieron los sectores mas ecuánimes de la oposición, del gesto concedido
por el gobierno durante la presentación de la la visita de Moratinos, el
de aceptar la inclusión del tema de los derechos humanos, en las
relaciones cubano-española. Sobre esa base surgió una nueva e
inesperada alianza, la del partido mejor estructurado en el ámbito
nacional de cuando poseen la oposición; Solidaridad Democrática, de
orientación liberal, y la coordinadora encabezada por Morúa bajo el
título de Arco Progresista; surgió así una nueva estructura; la
Coalición Diálogo Pro Derechos, una plataforma, que considera que la
visita a Cuba del ministro español de Asuntos Exteriores, y el
compromiso de La Habana y Madrid de establecer un mecanismo de diálogo
sobre derechos humanos, permiten impulsar una agenda sobre este tema.
Hay que quitarse el sobrero ante la sangre fría e inteligencia mostrada
por el portavoz de Arco Progresista, Manuel Cuesta Morúa, cuando indicó
en conferencia de prensa dada en La Habana que la aceptación
gubernamental de ese mecanismo constituye "la sombrilla que legitima el
trabajo de derechos humanos en la Isla" y que "comienza afortunadamente
para Cuba el tiempo de los derechos".
La nueva coalición tuvo el gesto de convocar todos los sectores de la
oposición interna a que se unieran, a pesar de las diferencias de
criterios con respecto al viaje de Moratinos a La Habana bajo el
mensaje es de diálogo y reconciliación. La respuesta a este llamado a
la sociedad civil no se hizo esperar y con ella, y si bien no fue lo que
se esperaba, por lo menos permitió que se dieran un primer paso hacia
algo que desde hace tiempo sueña el exilio, cubano, como veremos a
continuación...
continuará...
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