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Friday, April 20, 2007

LAS CÁRCELES CASTRISTAS FUERA DE CUBA

LAS CÁRCELES CASTRISTAS FUERA DE CUBA
2007-04-20.
Asdrúbal Caner Camejo

Creo que fue el Sustituto Imperial quien dijo hace algunos años que "el
brazo de la Revolución era muy largo".Y es una verdad que todos los
desterrados conocemos. Somos ciudadanos de Ergástulandia. Tres son las
férreas cadenas que nos atan a la Ergástula Island: la tierra donde
nacimos, el hambre como Política de Estado y el Miedo.

No importa el tiempo que tengamos fuera. El miedo a ese tenebroso y
sangriento brazo, nos acompaña y guía nuestros pasos en relación con la
Ergástula Fecunda. La mayoría de los cubanos fuera de Cuba son
apolíticos con el tema de su país. Cierran los ojos y esconden la cabeza
bajo la arena.

Como dice el pobre Liborio, no quieren meterse en candela: quieren ir a
la isla y ver, abrazar y darles un poco de amor a sus desgraciados
familiares. Quieren –séptimo sentido de todos los que nacen en las
islas– practicar el sentido de la pertenencia. Olvidar por unos días que
son desterrados de por vida.

No les importa tener que sacar Visas para entrar a su propio país, y
comprar un pasaporte que sólo sirve para ir a la isla y que es el más
caro del mundo. La humillación como Política de Estado.

Expulsados y desterrados por un psicópata asesino, dueño de la vida y
hacienda de dieciséis millones de reos. Un super chulo chantajista, que
nos obliga a gastar nuestros pobres ahorros, en las shopping de su
feudo. Desde luego, toda la recaudación va para sus arcas.

Por eso, permite que los reos lleven un límite de productos, objeto la
mayoría de las veces, de saqueos en sus aduanas llenas de ladrones.
Allí, en esas aduanas, continúan las humillaciones a la poca dignidad de
los que viajan.

Como los cubanos no pueden entrar en los hoteles ni en otros centros
turísticos, no pueden llevar a sus familias, a que disfruten lo que el
gobierno les veta. No quieren "diversionismo ideológico". Esta es la
segunda etapa de la humillación.

La tercera fase: comprar los productos de baja calidad, a precios del
300% más altos que en EE.UU. o cualquier otro país. Saquear es la
palabra de orden. Dejar a los gusanos, mercenarios al servicio del
Imperialismo, sin un centavo. Que salgan de la isla, como el Gallo de
Morón, sin plumas y cacareando.

Si se tiene en cuenta que, entre pasaporte, pasaje y estancia en la
Ergástula cada cubano gasta entre $4,000-5,000 dólares, no es posible
–excepto para personas de altos ingresos– ir a la isla muy a menudo.

Lo único que puede mantener un flujo constante de divisas, es el hambre.
Someter a una brutal hambruna a los familiares. Tarjeta de
racionamiento. 44 años de migajas, rapiñas y angustias. Los gritos y
llantos de las familias no se escuchan ni dirigen para los oídos sordos
de la ergástula. Van directo al pulmón de los reos de Miami, New York,
New Jersey, Toronto, Ottawa, Madrid, Estocolmo, Roma, París y las otras
cárceles castristas regadas por el mundo.

Agencias y mulas que tu conoces: $1,400 millones para El Chulo en Jefe.
Más $300 millones de los cubanos que viajan. El total sitúa al exilio
como la segunda industria más importante del castrismo. The green
industry. No gases, no polution. No gastos. Limpio y puro, ganancia neta.

Los reos con Licencia Extra Penal que viven en las grandes prisiones de
La Florida, New York, Madrid, Montreal, Toronto y las otras que no
menciono, son obreros ejemplares, vanguardias nacionales, los mejores
trabajadores del déspota chantajista y ladrón.

Bueno, no se equivoquen: las agencias castristas de envíos de dinero y
alimentos, no tramitan solicitudes para entregas a nombre de disidentes,
presos políticos, familias de estos u otras no personas en la isla del
Dr. Castro. Prohibido terminantemente enviar algo a Oscar Espinosa
Chepe, Vladimiro Roca, Payá Sardiñas, Elizardo, Beatriz. No se les
ocurra. Tiene que usar a las Mulas. Y cuidado.

En Canadá, donde el Correo Nacional está en manos de un sindicato
comunista, no se pueden enviar paquetes a Cuba, por muy pequeños que
sean. Hay que ir a la Embajada cubana, pagar $100 dólares, para que le
entreguen una autorización para enviar cualquier cosa. Todos estamos
obligados a contribuir con las insaciables arcas del Perverso en Jefe.
Nadie se salva.

El Comandante no quiere que le escriban. Quiere que le manden dólares.
Está frustrado desde niño –y no le perdona a Franklin D. Roosevelt– no
haberle enviado los $10 dólares que le pidió. Ahora puede jactarse de
haberle sacado a los EE.UU. ciento de miles de millones. ¡Y sin pedirlo!
Tiene 2 millones de esclavos en ese país y otros cientos de miles en
otras partes del mundo, obligados, aherrojados a las arcas del
supercomandante.

La humillación, el hambre, el chantaje y el miedo como Política de
Estado: he ahí las bases de la alta productividad del trabajo, que el
Chulo en Jefe ha establecido para sus reos en Cuba y en el exilio.

Desde niño escuché un refrán que dice: "No hay mal que dure cien años,
ni cuerpo que lo resista." Bueno, este mal ya dura cincuenta y no se ve
el fin. A lo mejor el refrán en cuestión no se aplica a los Diablos,
porque, al parecer, los Diablos nunca mueren.

Asdrúbal Caner Camejo, Representante del PSC en Canadá.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=9868

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