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Friday, April 20, 2007

La crisis del paternalismo

Sociedad
La crisis del paternalismo

Sustitución de refrigeradores en la Cuba real: ¿Ayudar a los más
desprotegidos, o ahorrar energía y endeudar a las familias con el Estado?

Leonardo Calvo Cárdenas, Ciudad de La Habana

miércoles 18 de abril de 2007 6:00:00

Hace poco más de un año adelanté en Encuentro en la Red algunas
valoraciones sobre las motivaciones, particularidades y efectos que
rodeaban la determinación gubernamental de distribuir a capricho efectos
electrodomésticos inaccesibles para la mayoría de la población, a tenor
de las condiciones socioeconómicas del país.

En aquel momento, llamé la atención sobre las posibles repercusiones de
este nuevo diseño, caracterizado por el más rancio voluntarismo
igualitarista. Han transcurrido varios meses de ese programa de
distribución extensiva y ya son palpables los efectos de la última
campaña, que ha puesto en tensión gran cantidad de recursos materiales y
humanos y desatado el conocido andamiaje propagandístico del gobierno.

Una vez más, las autoridades de la Isla demuestran un muy particular e
interesado criterio del bienestar y hacen el caso omiso de siempre al
libre albedrío de los ciudadanos.

La campaña se desarrolla de espaldas a uno de los principales cometidos
de la función gubernamental, a saber, proveer y apoyar a los sectores
más desprotegidos y vulnerables de la sociedad. Útiles en extremo
necesarios, como ventiladores, refrigeradores, aparatos de aire
acondicionado y televisores, sólo se distribuyen a los núcleos
familiares que puedan entregar a cambio un equipo del mismo género que
funcione.

El objetivo de esta nueva iniciativa no es abastecer a las familias que
han visto caducar sus equipos, víctimas del tiempo y el desquiciamiento
económico de los últimos tres lustros, ni a quienes, por razones obvias,
no pueden enfrentar los exorbitantes precios del mercado dolarizado (en
Cuba, un equipo electrodoméstico alcanza el doble del precio que en
Estados Unidos o Europa, sin contar las abismales diferencias de poder
adquisitivo).

El único propósito del gobierno es garantizar el ahorro de energía
eléctrica, a partir de la distribución de enseres supuestamente más
modernos y eficientes. Por tanto, según el diseño en práctica, la
familia que no consume energía por no poseer determinado equipo, queda
fuera de la distribución del mismo. Lo dicho nos ha colocado ante el
increíble espectáculo de ver convertir en chatarra miles de
refrigeradores en perfecto estado, mientras muchas familias carecen de
tan necesario utensilio.

La deuda eterna

Después de muchos años de alimentar la escasez y el mercado negro con la
más rancia ineficiencia económica y todo género de restricciones, el
gobierno aparece otra vez como padre benefactor y milagroso. Parece
limitar su visión de calidad de vida a la posesión de unos cuantos
enseres y cacerolas vacías, las cuales cumplen además el "útil" cometido
de convertir a todas las familias en deudoras del Estado durante mucho
tiempo.

Una vez más, el nuevo "beneficio" está teñido por la imposición a que
estamos acostumbrados, puesto que la electrificación obligatoria no deja
opción ni alternativas: se complementa con la retirada del servicio de
gas licuado a las familias que utilizan este derivado como combustible
doméstico.

Otro tema complejo en este proceso de venta-distribución es el de los
precios. Los ciudadanos, además de no poder escoger el modelo de sus
nuevos equipos y no tener idea de qué garantías implica la reciente
adquisición, deben erogar una parte considerable de sus limitados
recursos para pagar la deuda contraída.

Este desfase entre el poder adquisitivo y los costes de la nueva oferta
contrasta con los miles de aparatos de televisión y reproductores de
vídeo que el gobierno ha obsequiado a naciones como Venezuela y Bolivia,
con el fin de servir de soporte a las campañas de alfabetización que
allí se desarrollan. De hecho, el alto liderazgo del país se prodiga en
donaciones, mientras cobra a los pensionados cubanos un alto por ciento
de sus ingresos por los efectos electrodomésticos que les vende.

Respuestas populares

Como es de esperar, esta manera tan poco ortodoxa de cubrir las
necesidades, que anula la potestad ciudadana, da la espalda a los
mecanismos comerciales y persigue reservar al gobierno la determinación
última sobre los mínimos detalles de la vida de todos los cubanos, trae
inmediatas e indeseadas consecuencias económicas, sociales y tecnológicas.

En primer lugar, ha aflorado una crisis a causa de la demora y el poco
entusiasmo demostrado por muchos para cubrir la deuda contraída. El
asunto parece revestir cierta importancia, puesto que un gobierno tan
ajeno a la transparencia informativa ya ha dedicado al tema espacios y
comentarios en los medios de prensa oficiales.

Está por ver qué providencias tomarán las autoridades para lograr
recoger los millones de pesos que implican la mencionada deuda, si se
tiene en cuenta que no será tan fácil poner en práctica los
tradicionales mecanismos de coacción y represión —tan efectivos cuando
se trata de mantener control sobre individuos o grupos localizados— para
"persuadir" a decenas de miles de familias a las que se impuso la
reposición de sus añejos equipos por decisión e interés gubernamental.

Como el máximo líder persiste en reducir la realidad a la dimensión de
sus criterios y deseos, siempre con la ayuda de sus colaboradores
—especializados en decirle sólo lo que él desea escuchar—, la
electrificación de la vida doméstica se inició sin emprender la
necesaria sustitución de las antiguas y deterioradas redes de conducción
de electricidad. Esta situación ha provocado recurrentes problemas con
el voltaje en varias localidades, lo que ha obligado a restablecer la
distribución del servicio de gas licuado a los consumidores afectados.

Varias inquietudes e interrogantes rodean este proceso, más complejo en
la práctica que en la concepción ideal de sus promotores.

¿Hasta dónde llegarán los conatos de corrupción y "desvíos" que
protagonizan los trabajadores sociales, principales responsables de la
distribución? ¿En qué medida afectará la repartición la extendida y
hasta ahora insoluble cadena de impagos? ¿Están garantizadas las
capacidades de reparación y mantenimiento para los cientos de miles de
equipos electrodomésticos que pretende vender la dirección del país?
¿Qué sucederá cuando nos golpee un fenómeno meteorológico tropical que
afecte el sistema de generación eléctrica?

http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cuba/articulos/la-crisis-del-paternalismo/(gnews)/1176868800

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