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Monday, April 23, 2007

BISCET: SIMBIOSIS DE GANDHI Y DE MACEO

BISCET: SIMBIOSIS DE GANDHI Y DE MACEO
2007-04-23.
Alfredo M. Cepero

Miami, Florida, 23 de abril del 2007. Desde La Habana, Elsa Morejón
Hernández lanza al mundo un llamamiento urgente en el que pide ayuda
para lograr la libertad, o por lo menos un tratamiento humano, para su
esposo el preso de conciencia Dr. Oscar Elías Biscet González. Desde
Oviedo, en España, el poeta Efraín Canellas encabeza una campaña que no
por infecunda dejó de ser hidalga donde se postula a Biscet para el
premio Príncipe de Asturias.

Entre las organizaciones protectoras de la vida en todo el mundo, el Dr.
Biscet es admirado como el hombre que denunció el aborto indiscriminado
y sistemático que hasta nuestros días lleva a cabo el régimen comunista
de Cuba con la publicación de su obra "Rivanol: Un método para destruir
la vida", en abril de 1998.

En Miami, en un exilio que se niega a olvidar la patria pero que muchas
veces carece de dirección y liderazgo, se le contempla como una luz de
esperanza en nuestro ya largo camino hacia la libertad y la democracia.
Y en el mundo intrincado, rápido y efímero del internet se especula
sobre la posibilidad, no solamente remota sino totalmente carente de
toda base real, de que el Dr. Biscet pudiese algún día aspirar a un
cargo público.

Pero este hombre es demasiado complejo para poder ser enmarcado dentro
de cualquier categoría específica y mucho menos simplista. En primer
lugar, no ha dado hasta ahora muestras de buscar el poder político o la
aprobación de las multitudes. Su empeño en proteger la vida de los
non-natos y defender la libertad de sus conciudadanos no le deja tiempo
para ocuparse de esas pequeñeces.

En su mensaje de rebeldía no encontramos un sólo adarme de odio a ningun
semejante. Combate la opresión sin odiar al opresor, denuncia la
injusticia sin el más mínimo asomo de venganza y lucha por los oprimidos
arriesgando su bienestar y la seguridad de su destino. Todo parece
indicar que este médico del cuerpo se ha propuesto nada menos que curar
el alma nacional cubana.

Como decía mi abuela cuando me advertía de algún peligro: "Ojala que
Dios lo coja confesado". Porque esta no es una labor para cualquier
político, para cualquier médico o para cualquier ciudadano por muy hábil
e inteligente que pueda ser. Es una empresa de proporciones gigantescas
que demanda la fuerza de carácter y la generosidad extrema de quienes
sacrifican su felicidad personal en aras de la felicidad de su pueblo.
De ahí su similitud con Mahatma Gandhi.

Ahora bien, si acabamos de decir que Biscet no puede ser enmarcado con
facilidad no podemos incurrir en el error de encajarlo en el molde del
padre de la nación india. Si en su prédica encontramos ingredientes de
la filosofía de Gandhi; en su conducta, su personalidad y hasta en su
físico sobresalen indiscutibles características de Antonio Maceo. No el
Maceo de Mal Tiempo y Palo Seco sino un Maceo del Siglo XXI. Un Maceo
para nuestros tiempos donde estamos enfrascados en una lucha que
demanda otros métodos.

Sin embargo, la estrategia de Biscet del cambio sin violencia está tan
llena de riesgos y demanda tanto estoicismo y valor personal como las
condiciones y características que rodearon la vida del General Maceo. En
cuanto a los riesgos, todos los cubanos hemos escuchado anécdotas
espeluznantes sobre las formas drásticas y eficientes de la tiranía para
eliminar a sus adversarios, sobre todo aquellos infelices que guardan
prisión.

Y si hablamos de estoicismo y valor personal, quién sino un hombre con
esas características en grado sumo habría sido capaz de mantenerse firme
en sus principios después de haber sido encarcelado 26 veces en 9 años.
Nueve años durante los cuales ha respirado el aire de la libertad por
sólo 36 días. Porque después de haber cumplido una condena de tres años
en el 2002, fué inmediatamente encarcelado de nuevo y condenado a 25
años de prisión.

No en las celdas pulcras, espaciosas y con comodidades que le son
proporcionadas a los reclusos en los paises civilizados. Sino en las
celdas malolientes, lúgubres, infestadas de pulgas y desprovistas hasta
de colchones con que las tiranías se regocijan en mostrar su
ensañamiento contra quienes se atreven a pensar diferente y retar la
infalibilidad oficial.

Asimismo, en el colmo de la barbarie y como método mezquino para quebrar
su voluntad, a Biscet se le ha negado, a veces durante meses, el alivio
de recibir la visita de su esposa y hasta de su señora madre. Tampoco se
le ha proporcionado asistencia médica para sus múltiples dolencias
físicas como una alta presión arterial y un constante sangramiento de
las encías que le ha hecho perder casi la totalidad de sus dientes.

Pero si despiadadas han sido las torturas, gigantesca ha sido la
entereza del preso para desafiar a sus carceleros y sobrellevar una
situación que para otros habría sido precaria. Después de estar un
tiempo privado de la miserable y fétida colchoneta que reciben los
reclusos, Biscet decidió un día que le resultaba más saludable dormir
sobre la loza fría de su celda.

De esta forma, aprendiendo a vivir privado de comodidades básicas y
manteniendo la integridad de sus principios, Biscet se ha declarado
libre de sus carceleros y dueño de su propio destino. Un destino que muy
bien podría llevarlo un día a desempeñar un papel destacado, no sólo en
la conquista de nuestra libertad, sino en la sanación de las profundas
heridas que han inflingido sobre nuestro pueblo sus opresores de casi
medio siglo. No podemos esperar nada menos de este ferviente discípulo
de Gandhi e hijo indiscutible de Antonio Maceo.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=9927

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