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Saturday, March 24, 2007

EL DOMINIO SOBRE LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACIÓN (III)

EL DOMINIO SOBRE LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACIÓN (III)
2007-03-24.
Asdrúbal Caner Camejo

Marzo de 1959 fue pletórico para Fidel Castro. Tenía su Cuartel General
en el piso 23, suite 2046 del Habana Hilton. Allí, entre las piernas de
Marita Lorenz, Ava Gardner, Naty Revuelta, Celia Sánchez y Lidia
Ferreido, aplacaba el stress de esos días iniciales, en las savias
vaginales de esas diosas.

Viajaba del hotel a la fortaleza de La Cabaña, donde se reunía con el ex
representante de la Komintern para América y miembro de la KGB
soviética, Fabio Grobart y el Che Guevara, jefe de la fortaleza. Las
reuniones duraban hasta el amanecer. Allí, en esa fortaleza-prisión,
bajo el incesante sonido de las ráfagas de ametralladoras que cegaron
las primeras vidas de 700 personas, se fraguaron los planes y las fases
para la toma del poder total: no podía haber mejor escenario para la
conspiración contra el pueblo cubano, que este sitio macabro bañado de
odios y sangre a borbotones. Odios y sangre, dos símbolos que
acompañarán a Fidel Castro y su régimen, hasta el día que caigan, bajo
la furia de un pueblo dispuesto a todo.

Dentro de esos planes, estaba la toma de todos los medios masivos de
comunicación. Prácticamente desde enero de 1959, los dueños de
periódicos, asustados por la ola de violencia y fusilamientos,
comenzaron a huir del país y fueron creados órganos de prensa que
respondían a la línea se expropian todos estos medios de personas exiliadas.

Ya estaba en circulación el periódico Revolución, bajo la dirección de
Carlos Franqui. El 11 de marzo de 1959, en Santiago de Cuba había dicho
Fidel Castro: "Lo que importa es la orientación que se da al pueblo." El
19 de este mes, se anunciaba la creación del ICAIC que, junto a la TV y
Radio, se convertirían en los instrumentos principales de la ideología y
propaganda del castrismo. En mayo de 1960, cierra sus puertas el Diario
de la Marina. Le seguiría en octubre del mismo año, la nacionalización
de once circuitos cinematográficos.

Desde el mismo comienzo del gobierno revolucionario, Fidel Castro fue la
vedette de la TV, la Radio y los documentales del ICAIC, que había que
verlos, obligatoriamente, antes de las películas.

Durante todos los años 60 y 70, el sistema de la TV cubana, la Radio y
el ICAIC lanzaron un imparable baraje de propaganda política e ideología
marxista sobre todo el pueblo cubano. Desaparecieron de los
estanquillos, las revistas y periódicos extranjeros y se prohibió su
circulación. En su lugar, llegaron las revistas soviéticas, alemanas,
búlgaras, chinas, etc., conjuntamente con su cine de pacotilla y
estereotipo.

En febrero de 1959, son disueltas las Universidades de Holguín, Pinar
del Río, la Universidad católica de Villanueva y la masónica José Martí.
Todo el sistema editorial, sucumbiría ante la frenética embestida de un
poder, que sin controles constitucionales, se pondría al servicio del
marxismo leninismo. Llegarían millones de libros del ex-Campo
Socialista, con el altruista propósito de desarraigar cualquier vestigio
de erudición burguesa. Hipoclorito de Sodio (Cloro) ideológico al 100%
para blanquear la mente y el espíritu, de las blasfemias de la
democracia y la libertad.

Fueron instalados en todos los parques del país, televisores para seguir
las noticias, discursos y programas de la naciente Revolución. En junio
de 1961, se nacionaliza toda enseñanza privada y se forma un sistema de
educación único, bajo los principios de la pedagogía "socialista", que
incluye la primaria, secundaria, pre-universitaria y universitaria y se
crean las organizaciones de niños, adolescentes, jóvenes y los
universitarios, bajo la dirección de la AJR y en 1962, de la Unión de
Jóvenes Comunistas.

Entre 1961 y 1962 se produce paulatinamente, un proceso de fusión de las
organizaciones en el poder: 26 de Julio, Partido Socialista Popular y el
Directorio Revolucionario 13 de Marzo. Se va armando en todo el país el
sistema de Escuelas de Instrucción Revolucionaria (EIR) por las que
pasaron cientos de miles de cubanos, adoctrinados con el marxismo de los
libros soviéticos, y surgen las ORI y luego el PURS, Partido Unido de la
Revolución Socialista, transformado en 1965, en Partido Comunista de Cuba.

Se crean tres libelos al servicio de la mentira y la propaganda
goebbeliana del castrismo: el Granma, Trabajadores y Juventud Rebelde,
con sus repetidores megafónicos en cada provincia.

Poco a poco, van surgiendo las llamadas organizaciones de masas: Central
de Trabajadores, Federación de Mujeres, Comités de Defensa y la
Asociación de Campesinos, Unión de Escritores, Unión de Periodistas.
Niños, adolescentes, jóvenes, mujeres, trabajadores, artistas,
intelectuales, periodistas, profesionales y campesinos bajo la égida de
Fidel Castro y su partido único.

Estas son las piezas de un ensamblaje de atornillada artesanía, para un
rígido y meticuloso lavado de cerebro y de control de las libertades
colectivas. La gran prisión donde sólo hay espacio para el pensamiento
infalible del Comandante en Jefe.

Aquellos que osaron no decir las palabras que Fidel Castro ponía en su
boca; aquellos que tuvieron la irreverencia, de no aceptar tan siquiera
una palabra de su pomposa verborrea, lo pagaron con el exilio, la cárcel
y la muerte.

Se creó un único, largo y eterno discurso que ha durado casi cincuenta
años. Quién lo haya oído en 1959 sabe que, en 2007, es la copia,
enmascarada bajo nuevas formas, pero la misma retórica jurásica. Con
puntos y comas, aunque más vacua y llena, no de orlas, sino de flecos
amarillentos por el tiempo. Su consigna:"Con la Revolución todo, contra
la Revolución nada."

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=9456

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