2007-03-24.
LiberPress- Diario La Nación- Buenos Aires - 22 de Marzo de 2007
- Se espera que en meses más quede reconstruida y sistematizada toda la
información fehaciente que haya sido posible registrar sobre los casi
cincuenta años del régimen totalitario de Cuba.
No hay razones para alentar demasiadas esperanzas sobre la luz que
aquella reconstrucción pueda aportar a la mirada de quienes se han
negado a ver, a pesar del cúmulo de evidencias, los aspectos más
siniestros de la tragedia cubana. Nadie se extrañe, pues, si facciones
de izquierda o populismos subidos a cualquier ola propiciatoria para sus
designios, permanecen tan ciegos como siempre frente al primer balance
completo de los crímenes y los desatinos castristas. Sus antepasados
ideológicos se mantuvieron por décadas en tal estado respecto del
fenómeno soviético, de colosal perversidad en cualquier estudio serio
comparado de historia política.
Lo que más importa ahora es que el trabajo encarado por prestigiosas
instituciones internacionales(1) pueda servir, al menos, para
neutralizar ante la opinión pública y, sobre todo, ante las nuevas
generaciones los efectos de una complicidad a la que debe reconocerse no
poca eficacia ejercida a lo largo del tiempo en favor de Castro. Un
trabajo constante, paciente y generoso en recursos materiales ha
procurado disimular los efectos devastadores que la revolución cubana ha
tenido sobre el pueblo de la isla, y, por si ello hubiera sido poco, se
ha empeñado en transmitir una aureola de heroicidad a la acción de los
principales jerarcas de ese régimen brutal y anacrónico.
La recopilación de datos de lo que será un balance del medio siglo de
totalitarismo castrista se ha nutrido de los informes de la Organización
de Estados Americanos, de ex milicianos y de entidades tan
insospechables como Amnistía Internacional y Human Rights Watch. Cuando
ese balance quede concluido la opinión internacional accederá a la
información acumulada merced a los aportes de Freedom House, fundación
creada en 1941 por Eleanor Roosevelt y, por lo tanto, difícil de
impugnar, al igual que aquellas otras, con el sonsonete de que los
ataques al castrismo provienen invariablemente de la derecha.
Entre las puntualizaciones principales del informe figurará la lista de
las más de 8000 personas que han sido fusiladas o han desaparecido en
Cuba desde enero de 1959. Esa cifra es bastante similar a otro
muestrario de horrores, como fue el informe de la Conadep para el caso
de la represión dispuesta por el gobierno militar argentino contra
individuos enrolados en organizaciones subversivas, igualmente
responsables de actos de barbarie, en los años setenta.
En la actualidad hay todavía en Cuba unos sesenta prisioneros sobre un
número algo superior al que el régimen condenó en 2003, en su mayoría a
veinte años de cárcel, por participar en demandas colectivas de más
libertad para la sociedad cubana. Hoy mismo, un no vidente, Juan Carlos
Leiva, presidente de la Fundación Cubana de Derechos Humanos, denuncia
que turbas paramilitares asedian su domicilio.
Todo cambio abre esperanzas de mejoría en las situaciones de absoluta
gravedad como la de Cuba. Los hombres libres observan con atención los
movimientos, los gestos, las palabras de Raúl Castro, sin por ello dejar
de tomar nota de la aparente recuperación de Fidel Castro y de ciertas
señales de que estaría dispuesto a retomar el poder. Ellos se van
registrando sobre el trasfondo de un cuadro que no han podido pintar con
más crudeza sino aquellos que fueron partícipes de la cruzada castrista
y son, por lo tanto, los que mejor la conocen desde adentro.
Ese ha sido el caso, por ejemplo, de Carlos Franqui, el ex director del
periódico Revolución . Ha dicho Franqui que las tres supuestas verdades
castristas de "empleo, salud y educación" no son más que tres mentiras,
que se reflejan en míseras raciones alimentarias o en la escasez de
electricidad, de ropa, de zapatos Nada se diga, en fin, de las
computadoras inalcanzables para niños y adolescentes que van quedando
entre las franjas más retrasadas de la humanidad en la hora de una
revolución verdadera, la revolución tecnológica.
(1) N de la R: Se refiere al Archivo Cuba Proyecto liderado por María
Werlau y Armando Lago.
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