18/4/2008 - 19:23(GMT)
Lydia Gil Denver, 18 abr (EFE)- La antropóloga cubanoamericana Ruth
Behar regresa a Cuba en busca de huellas de la comunidad judía que dejó
a los 5 años de edad, según recoge en el libro "An Island Called Home".
Historia continua abajo
Su familia salió de la isla en la década del 60, como lo hizo de un 90 a
un 96 por ciento de la comunidad judía de Cuba tras el triunfo de la
Revolución.
Repatriada en Israel, poco después la familia se trasladó a Nueva York,
donde Behar creció incrédula de si su pasado cubano, capturado en
fotografías en blanco y negro, había sido realidad.
En 1979, durante el breve acercamiento entre EEUU y Cuba durante la
presidencia de Jimmy Carter, Behar regresó a Cuba por primera vez -muy
en contra de la voluntad de sus padres- como parte de un grupo de
estudiantes y profesores de antropología de la Universidad de Princeton.
Sin embargo, la política de EEUU le impidió hacer su investigación de
posgrado en la isla, desviándola a México y España, donde aprendió "a
recitar el rosario" y a hincarse de rodillas en la misa, lo cual se
explicaba a sí misma como exigencias de su campo de estudio.
Si bien en México se sentía como una "conversa", forzada por su
profesión a esconder su identidad judía, de vuelta en EEUU también se
sentía incómoda explicando su herencia judeo-cubana.
"Me preocupaba", escribe Behar, "no saber cómo ser judía, ni dentro ni
fuera de casa." Con la llegada de los 90, la antropóloga comienza a
viajar a Cuba frecuentemente, en busca de reconectar con su pasado y de
contar la historia ininterrumpida de la presencia judía en Cuba, de la
cual formaba parte su familia.
"Cuando por fin regresé a Cuba en los 90," escribe, "mi propósito no era
estudiar a los judíos. Simplemente quería ser judía en Cuba." Aunque de
estos viajes naciera la investigación que dio luz al documental "Adio
Kerida" sobre los sefarditas de Cuba, Behar se da cuenta de una falta de
dirección en cuanto a su trabajo de campo dedicado a la diminuta
comunidad judía que había sobrevivido más tres décadas de ateísmo
revolucionario.
Sus viajes, sin embargo, se habían transformado en una necesidad
personal, convirtiéndola eventualmente en su propio objeto de estudio y
su investigación académica en lo que culminaría en estas cándidas
memorias sobre su búsqueda de raíces.
Aunque "An Island Called Home" (Una isla llamada hogar) resume
facultativamente la historia de la presencia judía en Cuba, desde la
llegada del traductor converso Luis de Torres en 1492 hasta las
celebraciones del primer centenario de la comunidad judía en el
Patronato en 2006, se trata esencialmente de un libro de memorias,
propias y ajenas.
Uno de los mayores aciertos del libro es haber contado con la
colaboración del galardonado fotógrafo cubano, Humberto Mayol.
Behar recuenta detalles de esta colaboración en el último capítulo, en
el cual medita también sobre la relación entre la fotografía y el
trabajo de campo antropológico.
Entre 2002 y 2006, Behar y Mayol cruzaron la isla en busca de retazos de
la historia de la comunidad, contribuyendo ambos en su capacidad de
observar a sus sujetos desde adentro y fuera de la comunidad judía y
cubana simultáneamente.
Las fotos de Mayol no se enfocan en la práctica ritual del judaísmo y
evitan, afortunadamente, el exotismo con el cual se ha representado a
esta comunidad en los últimos años.
Por el contrario, los sujetos a menudo aparecen mostrándole a la cámara
objetos preciados, desde fotografías familiares hasta José Martí,
recalcando a menudo las dos caras de su herencia cultural.
Este catálogo de memorias es mucho más que el trabajo antropológico que
lo inspiró inicialmente y que la historia de la comunidad en la que se
enfoca.
Es un libro que le habla no sólo a los casi 18.000 judíos que salieron
de Cuba en los 60, sino también a los otros miles de no-judíos cuyas
familias quedaron truncadas por el exilio.
En efecto, Behar medita breve pero acertadamente sobre la sensibilidad
compartida entre el pueblo judío y el cubano del exilio en cuanto a su
existencia diaspórica.
Behar extiende esta afinidad a Cuba e Israel, ambas pequeñas en
territorio pero grandes en determinación e independencia.
"¿Qué se te perdió en Cuba?" solía preguntarle su abuela en Miami antes
de cada partida para la isla.
Esta parece ser su elocuente respuesta a esta pregunta: una identidad
casi perdida, recobrada en fragmentos, a la cual tenemos acceso mediante
este libro.
(Behar, Ruth. "An Island Called Home: Returning to Jewish Cuba".
New Brunswick, NJ: Rutgers UP, 2007). EFE lg/ma
Terra/EFE
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