MAURICIO VICENT - La Habana - 24/03/2007
Las relaciones entre Cuba y Suecia atraviesan un nuevo momento delicado.
En esta ocasión, las tensiones diplomáticas alcanzan la categoría de
gresca tropical, con floridos cruces de acusaciones por lo que unos y
otros consideran violaciones de derechos humanos y denuncias públicas de
que La Habana ha abierto en repetidas ocasiones la correspondencia
diplomática de Estocolmo. Hasta los vikingos y sus "patrones raciales"
han subido a escena en el rifirrafe.
La trifulca es la comidilla en las recepciones y jardines diplomáticos
de La Habana, si bien tanto en la Cancillería cubana como en la Embajada
sueca nadie contesta. Todo empezó hace 10 días durante una sesión del
Consejo de Derechos Humanos, en Ginebra, cuando el ministro de
Exteriores de Suecia, Carl Bildt, acusó a las autoridades de la isla de
no respetar los derechos humanos.
La respuesta del representante cubano, Juan Antonio Fernández Palacios,
fue inmediata y airada. Al hacer uso de la palabra, afirmó que Bildt
actuaba con "hipocresía" al criticar a Cuba omitiendo cualquier
referencia a la situación de la base estadounidense de Guantánamo, y
hasta aseguró el embajador que el discurso del canciller recordaba a la
Suecia imperialista. "En Cuba no se persigue a los inmigrantes ni se
intenta hacer una limpieza étnica para retener en el país a aquellos que
respondan a los patrones raciales de los conquistadores vikingos".
Libertad de expresión
La cosa no quedó en un simple desencuentro de salón, muy frecuente en
Ginebra. "Los días de los vikingos han quedado atrás. Eso fue hace unos
1.000 años", replicó posteriormente Bildt a la BBC, tras señalar que
Suecia "es uno de los países más abiertos de Europa" en temas de
inmigración. Añadió que en su país viven personas de todo el mundo,
"incluyendo a refugiados cubanos, donde tienen la libertad de expresión
que se les niega en su propio país".
El ministro sueco denunció además que su Embajada en Cuba tenía
constancia de que las autoridades están abriendo su correo diplomático,
"una señal muy perturbadora (...) una ofensa muy grave a las reglas de
comportamiento internacional". El jueves, la Cancillería sueca protestó
por el supuesto caso de violación de su valija diplomática y anunció que
convocaría al embajador cubano en Estocolmo, Jorge D. Payret Zubiaur.
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