2007-03-14.
14 de marzo de 2007. Holguín, Cuba. – Entrevista concedida por Liannis
Meriño Aguilera, directora de la agencia de periodismo independiente
Jóvenes sin Censura al poeta Luis Felipe Rojas Rosabal.
Luis Felipe - La defensa de los Derechos Humanos es una tarea común de
disidentes y opositores. En tu caso ¿qué vino primero, el periodismo o
el activismo cívico?
Liannis - Algunas personas como usted han planteado lo mismo en otras
ocasiones, pero en realidad la defensa de los Derechos Humanos debe ser
tarea de todos, independientemente de su posición política y más cuando
vivimos en un país como el nuestro, donde a diario se violan los
derechos elementales del hombre. En mi caso, primero vino el desengaño,
luego el activismo y después mi preparación para ejercer el periodismo
independiente, cosa que no tiene final.
LF - El hecho de no ser periodista profesional, ¿no te limita ante los
embates de los detractores más agresivos?
L - No, pues me siento segura de mí, de lo que hago. Las cosas que salen
del corazón, no necesitan títulos universitarios que avalen nuestro
actuar. En el mundo existen magníficos periodistas que no cuentan con
diplomas que los acrediten como tales. Un elevado número de personas que
ejercen el periodismo oficialista en Cuba no son graduadas de esa
especialidad e incluso buena parte de ellos no son graduados de ninguna
actividad profesional, y lo exhorto a recorrer las emisoras municipales
y se dará cuenta de lo que digo. Por ejemplo, en la emisora del
municipio Banes donde resido, la mayoría de los trabajadores proceden
del Ministerio de Educación.
LF - Las agencias surgen en medio de un caos informativo y cierta
desbandada producida por la ola represiva del 2003, ¿cuáles fueron los
primeros retos de la Agencia?
L - Nuestro primer reto fue contribuir con el esfuerzo por romper el
cerco informativo en que ha sido encerrada Cuba durante casi medio
siglo, y por otra parte, informarle a los residentes en la isla y al
mundo lo que en realidad ocurre en el país, sin censura y sin
manipulación gubernamental.
LF - ¿Cuántos engrosaban la lista inicial de redactores, cómo se
organizaron para el trabajo, qué te llevó a crear la agencia?
L - Comenzamos cuatro. Lo inauguramos el 4 de agosto del 2005, en
conmemoración del prócer independentista holguinero, Calixto García. Fue
muy estratégico, pues muchos conocen la fuerte represión que emprende el
régimen contra aquellos que deciden y se atreven a desenmascararlo y
sacar a la palestra pública verdades que a toda costa se empeñan en
ocultar. El primer paso fue reunirnos y comenzar a adquirir conocimiento
en diferentes talleres de periodismo y a trabajar. La práctica es
fundamental para lograr ser un buen periodista, lo demás viene con el
tiempo y la preparación que seamos capaces de adquirir. En Cuba, lo
primero que hay que tener para ejercerlo es valor y ser sincero con uno
mismo, cosa que es imposible para los representantes de los medios
oficialistas del país.
LF - Haces casi exclusivamente denuncias, amén de algunas crónicas; ¿no
te predispone un periodismo de urgencia, momentáneo, efímero? ¿No te
preocupa el no entrar en lo que llaman "un periodismo más completo", en
cuanto a que no practicas géneros como la entrevista, el reportaje y otros?
L - La situación social-política del país impone la denuncia sobre
cualquier género, aunque la crónica, el reportaje, la entrevista e
incluso la actividad de conducción de programas forman parte de mi
trabajo diario. Actualmente junto a Diane, ella en Miami y yo desde
aquí, conduzco un programa juvenil a través de las ondas de Radio
República. No catalogo el periodismo que ejercemos de efímero, sino de
necesario y estoy segura que estamos haciendo historia. Nuestros hijos y
las generaciones futuras podrán apreciar el trabajo que realizamos y a
pesar de las difíciles circunstancias, nos hemos identificado mucho con
el cubano de a pie y su medio real. Es como un escudo protector para
aquellas personas ignoradas por el gobierno y para los que son
repudiados por diferentes razones.
LF - En la urgencia política del país ¿qué crees que aportan estos
"informadores de nuevo tipo" como tú y los que forman la agencia Jóvenes
sin Censura, así como otras agencias?
L - Aportamos aire al ambiente viciado en Cuba y somos exclusivamente
los únicos capaces de decir la verdad y de representar el sentir del
pueblo cubano. Somos la voz joven que se levanta en defensa de los
Derechos que se le arrebatan al pueblo cada día y el eco de los que
sufren la agonía del actual gobierno.
LF - Has estado en medio del escarnio público como actos de repudio,
detenciones y golpizas a tus hermanos de lucha, ¿te haría eso abandonar
la lucha?
L – No sólo he presenciado esos vejámenes en contra de mis hermanos de
lucha, desgraciadamente, los he sentido en carne propia y he tenido que
degustar los sinsabores que los cubanos, quieran o no, tienen que
digerir. En pocas palabras, jamás abandonaría esta honrosa lucha, pues
nací en esta tierra oprimida bajo el mando de los verdugos que laceran
la mente de los esclavos, que no permiten que el corazón hable y los
labios sean el eco de la verdad que se atora en el pecho.
LF - En la Cuba futura, hipotéticamente, como todas las libertades
soñadas, ¿crees que sobrevivirá tu oficio de inmediatez y denuncia?
L - La necesidad nos obliga a ser lo que somos, por tanto el mañana nos
exigirá qué tendremos que hacer. Estoy segura de que cuando Cuba cambie,
a favor de su pueblo habrán nuevas oportunidades, principalmente para
los jóvenes: se despolitizará la enseñanza, se tendrá en cuenta el
intelecto de los individuos y no su opinión política para determinar su
futuro. Tal vez en la Cuba que soñamos no tenga que ser periodista, pero
creo que ahora y siempre seguiré siendo lo que soy, ¡cubana de verdad!
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