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Tuesday, March 13, 2007

Rompiendo una infamia

Publicado el martes 13 de marzo del 2007

Rompiendo una infamia
OSCAR PEÑA

Veamos, ¿tiene alguna familiar que sea jinetera en Cuba? ¿Lo son todas
sus vecinas y amigas? Los cubanos que leen este periódico expresarán que
no. Y es por esa afortunada respuesta que tenemos que romper esa infamia
que se está formando de la mujer cubana. Si verdadera riqueza tuvo ayer,
y tiene hoy Cuba para su reconstrucción, es su sano y valioso capital
humano.

¿Quién es hoy el máximo culpable de esos vergonzosos estigmas que están
marcando denigrantemente al pueblo cubano de manera general? Algo
paradójico y triste. Nosotros mismos. Los contrarios al régimen cubano,
deseando innecesariamente abultar la ya muy abultada alforja de
violaciones a los derechos humanos que existe en Cuba, la apretamos más
de manera forzada para meter en ella puntos que no son producto de un
sistema político, sino de la naturaleza humana en cualquier rincón y
sociedad del mundo. A esa errónea y dañina táctica opositora se suma una
prensa ávida y hambrienta que brinda pleitesía, divulgación y la
calificación de víctimas a las pocas cubanas que optan por ese mal
camino, que hace que nazca la infamia.

No podemos navegar los cubanos entre mentiras porque zozobramos una vez
más. Las razones y la verdad contra una dictadura no necesitan
defenderse con falsedades o exageraciones. El régimen de Fulgencio
Batista no mató a 20,000 cubanos como su fidelista oposición inventó,
divulgó e inyectó en la psique de la población cubana. No eran
justificables de ninguna manera los abusos y crímenes que existieron en
Cuba antes de 1959 y no ha sido justificable el crimen permanente contra
Cuba que por casi 50 años ha realizado Fidel Castro. Cuando en un acta
de acusación abundan los crímenes, las injusticias, los atropellos y
excesos no hay necesidad de inventar ninguno. Definitivamente es falso
plantear que Cuba es un pueblo de mujeres jineteras. No lo fue ayer y no
lo es hoy.

Todos los países del mundo, todos los sistemas y sociedades tienen un
segmento de la ciudadanía que aun teniendo otras opciones de vida escoge
la prostitución. El jineterismo femenino también se desarrolla entre las
clases medianas y altas de los países libres. Es como un fenómeno
natural. Esgrimir que se hace por pobreza y hambre es algo inexacto; la
mayoría del mundo es muy humilde en su vivir y no lleva ese des-

honroso estilo de vida.

En el tema de la prostitución podemos acusar al régimen de Fidel Castro
de intentar tapar el sol y --como es una dictadura absoluta-- no
autorizar que estas personas tengan sus establecimientos, que paguen sus
impuestos y se les exija la requerida sanidad y recogimiento social. No
se verían --como se observa hoy-- rondando los hoteles, el malecón y las
zonas céntricas del país. Y lo más grave: resaltando como generalizada
una pequeña deformidad social que no es la que caracteriza a la mujer
cubana.

http://www.elnuevo.com/211/story/15952.html

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