Primavera negra de 2003: mucho que recordar
Miriam Leiva
LA HABANA, Cuba - Marzo (www.cubanet.org) - Al arribar al cuarto
aniversario de la represión desatada por el gobierno cubano los días 18,
19 y 20 de marzo de 2003, nada ha cambiado en Cuba en cuanto al respeto
a los derechos humanos y a los avances hacia la democracia. La
delegación de poder provisional por Fidel Castro a su hermano Raúl no ha
ocasionado en 8 meses ninguna modificación sustancial, solamente la
represión permanente de baja intensidad en lugar de los estrepitosos
mítines de repudio y el mantenimiento de los horarios en la televisión
cubana.
75 personas condenadas durante la Primavera Negra a penas de hasta 28
años de cárcel, fueron declaradas prisioneros de conciencia por Amnistía
Internacional en junio de 2003, y su encarcelación fue criticada por el
Grupo de Trabajo Arbitraria de la Organización de Naciones Unidas en su
Opinión No.9/2003. De ellos 59 permanecen en terribles condiciones en
las prisiones cubanas, mientras 11 con licencia extrapenal por motivos
de salud pueden ser regresados en cualquier momento. Miguel Valdés
Tamayo, primer mártir de los 75, falleció el 10 de enero en un hospital
de La Habana, no obstante contar con visas de Holanda y Estados Unidos,
pero no poseer permiso de salida del país.
Las Damas de Blanco continúan su diaria demanda pacifica porque los
prisioneros sean liberados inmediata e incondicionalmente porque son
inocentes, mientras son sometidas a amenazas, persecución y provocaciones.
Los preparativos para nuevas oleadas represivas se sienten en el
ambiente. Posiblemente no las lleven a cabo aún. Eso dependerá de los
intereses y las conveniencias del régimen. Indudablemente, la oposición
en Cuba crece, pero más importante es que el pueblo sometido a penurias
cada vez mayores, está exasperado y lo expresa permanentemente. En lugar
de ejecutar modificaciones sustanciales para echar a andar la economía y
el país en general, el gobierno pudiera tomar la decisión de realizar
una nueva campaña de descrédito a la oposición y nuevos
encarcelamientos, no sólo para silenciarla, sino también para recordar a
cada cubano que le puede suceder lo mismo.
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