Maite Rico. El País, España, 19 de marzo de 2007.
Al menos 8.190 personas han muerto como consecuencia de la represión del
régimen de Fidel Castro, según la documentación de Archivo Cuba, una
iniciativa independiente que pretende romper el silencio que rodea a las
víctimas y crear un registro que sirva para una futura Comisión de la
Verdad, similar a las que han trabajado en Chile, Argentina o Guatemala.
Fusilamientos, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones engrosan los
expedientes desde 1959, año del triunfo de la revolución. "Desde el
principio el régimen mostró un profundo desprecio por la vida humana",
asegura María Werlau, experta en relaciones internacionales y directora
del proyecto, que tiene sede en Nueva York.
Lo que empezó en los años noventa como un trabajo de hormiga de algunos
estudiosos, encabezados por Armando Lago, un economista de la
Universidad de Harvard, ha confluido en una amplia base de datos. "Al
principio teníamos listas sueltas, a partir de recopilaciones
bibliográficas y de periódicos, que se cruzaban con informes de la
Organización de Estados Americanos y otros documentos", explica Werlau.
"Después acudimos a las fuentes directas: las familias de las víctimas,
que nos han aportado mucho material, y testigos (ex milicianos,
funcionarios, médicos) que salieron de la isla. También son de gran
ayuda los trabajos de Amnistía Internacional y Human Rights Watch".
Una treintena de voluntarios, entre universitarios y activistas de
derechos humanos, recopilan la información y elaboran la base de datos,
que dentro de unos meses estará informatizada y será accesible al público.
Patrones de represión
Según Werlau, en las casi cinco décadas de dictadura se han sucedido
varios patrones de represión. "En los primeros años se dieron
fusilamientos masivos, después de procesos sumarios en una atmósfera de
circo, con el objetivo de generar terror. En los sesenta y setenta,
proliferan las ejecuciones extrajudiciales en prisión y en las Unidades
Militares de Ayuda a la Producción, los campos de trabajos forzados. En
los ochenta despuntan las purgas internas y los asesinatos en intentos
de salida de la isla, como asaltos a embajadas o hundimiento de
embarcaciones".
Entre los muertos hay mujeres embarazadas, niños (54 casos documentados)
y ciudadanos extranjeros (varios españoles). "No me interesan las
cifras, sino poner caras y nombres a estas víctimas, que son víctimas
olvidadas", señala Werlau, quien siguió de cerca los trabajos para
documentar los abusos del régimen de Augusto Pinochet. "En Chile hubo
3.197 muertos. En Cuba, los fusilados en los primeros años superan los
5.000. El mundo supo de la tragedia chilena desde el principio, gracias
a la Vicaría de la Solidaridad". En Cuba, el margen de maniobra es
escaso. "La Iglesia está maniatada y las ONG no pueden entrar". Además,
recuerda Werlau, Chile contaba con la solidaridad internacional,
mientras que con Cuba "sigue imperando la doble moral".
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