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Tuesday, March 06, 2007

Juventud Cubana, Presente y Futuro

Juventud Cubana, Presente y Futuro
2007-03-06.
Rafael Ávila Pérez, Presidente del Partido Popular Joven Cuba

Cada vez que en la historia mundial ha ocurrido un evento relevante ha
ocupado un papel relevante la juventud. Por eso se dice con razón que
sin su presencia y dinamismo son imposibles las transformaciones que
ocurren en cualquier nación. La historia de Cuba está llena de múltiples
ejemplos donde los jóvenes ocuparon un papel preponderante.

Sin embargo, décadas de gobierno totalitario, unido ha acontecimientos
internacionales ocurridos en los últimos 20 años del siglo pasado han
dejado una impronta negativa en los jóvenes cubanos que se hace
necesario revertir.

El panorama actual se caracteriza por la tendencia ascendente de la
pérdida de la capacidad de socialización de las instituciones
tradicionales, familia, escuela y trabajo, así como el descrédito y
desideologización del único partido legal en el país. Las normas y
valores que se quiere imponer distan mucho de la realidad a la que nos
enfrentamos diariamente.

Desde 1990, Cuba atraviesa la mayor crisis política y económica que ha
sufrido el país. La caída del campo socialista significó la pérdida del
asidero ideológico y el fracaso del modelo que fue referencia obligada
durante varias décadas. En vez de la "revolución socialista mundial" a
la que llegaríamos, se mostraba ahora con toda claridad el desastre al
que conciente o inconcientemente nos había llevado la dirigencia
política del país, Castro y el grupo de personas cercanos a él.

La pérdida de mercado y de fuentes de abastecimiento estables trajo de
inmediato cambios en la economía de los que hoy todavía no nos hemos
recuperado. El desequilibrio financiero, con la consecuente reducción
del papel del trabajo en las satisfacciones de las necesidades, la
reducción misma de las posibilidades laborales, el mercado negro, entre
otros factores muestra la gran contradicción y falta de credibilidad en
el mensaje oficial.

El espectro juvenil cubano está conformado por grandes grupos de los
cuales consideramos necesario destacar los siguientes:

• Un sector, susceptible de alcanzar sus metas personales y encontrar
las vías para llegar a ellas dentro del proyecto de la Revolución. Para
lograrlo, apelan a la doble moral como mecanismo para obtener sus fines,
se insertan dentro de las estructuras formales para aprovechar sus
ventajas. Aparentan ser fieles partidarios del sistema y su escala de
valores es similar a la que durante años se nos ha querido imponer;
mientras utilizan las posiciones que alcanzan para satisfacer sus
necesidades y aspiraciones, son quines practican con más frecuencia la
corrupción.

• Un segundo grupo, desconectado de la realidad. Entre estos jóvenes se
ha mostrado con más fuerza la prostitución, las conductas marginales y
trasgresoras de la ley. En los últimos años el gobierno ha desarrollado
una política para tratar de controlarlos e insertarlos en el modelo
social imperante. Una muestra de ellos es la tolerancia hacia los
seguidores de música rock y rap, los que anteriormente eran perseguidos.

• Un tercer sector, que sólo ve en la salida del país la única forma de
dar solución a sus aspiraciones. Utilizan todas las vías, desde el
matrimonio con extranjeros hasta las salidas por el mar en frágiles
embarcaciones. Esto es un reflejo de cuanto la política totalitaria e
intolerante del sistema ha desarraigado a los jóvenes del apego a los
valores nacionales y de la gran carga de frustración que domina a muchos
de nosotros.

• Un cuarto grupo, minoritario aún pero que debe ocupar un papel más
activo en la dinámica de los cambios que exige la situación actual.
Jóvenes que se han acercado a instituciones religiosas y fraternales,
que crean asociaciones incipientes para canalizar sus inquietudes.
También poco a poco van adquiriendo el valor de enfrentarse a la
política represiva del sistema, se integran a la sociedad civil que se
va gestando en la nación y se comprometen con un nuevo proyecto nacional.

No obstante, este proyecto o alternativa nacional requiere del reajuste
a las nuevas circunstancias nacionales y globales. No se puede obviar
que cada nueva generación se aproxima a su época de manera distinta a
las anteriores en la misma medida en que la época es diferente, de ahí
la importancia de la creciente participación de los propios jóvenes en
esas redefiniciones.

El panorama juvenil cubano es complejo y fragmentado, pero si queda
claro que para realizar las imperiosas transformaciones que se necesitan
los jóvenes tenemos que hacer oír nuestra voz. En una ocasión Benjamín
Disraeli dijo: "Los jóvenes de una nación son los depositarios de la
posteridad", el futuro de Cuba depende de cuanto podamos hacer los
jóvenes por ella.

Lo que si debe quedar claro es que nuestra visión de nación responderá a
lo mejor que nos legaron los padres fundadores de nuestra nacionalidad y
que lucharemos firmemente para evitar repetir los errores que
permitieron durante décadas la existencia de un sistema represivo e
intolerante.

Cuando en Cuba se establezca un verdadero Estado de Derecho, los jóvenes
comprometidos con el futuro de la nación y su pueblo, nunca más vamos a
permitir que nos roben ese futuro.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=9018

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