2007-03-08.
Oswaldo Yáñez, Periodista Independiente
Ciudad de La Habana. A ocho de marzo del año de la inminente Libertad
para los Cubanos. La incierta sospecha de que el dengue esté siendo
usado como arma en América Latina después de ser testado en Cuba, me
atormenta mientras busco a Morfeo en la pelea diaria con mi jergón. Una
epidemia en Bolivia y otra en Paraguay han desatado todas mis sospechas.
Los entendidos en guerra biológica y bacteriológica no dudan de la
capacidad cubana para diseñar un virus, bacteria u otros disímiles gérmenes.
¿Por qué han salido últimamente informaciones sobre laboratorios
secretos y guerra bacteriológica? ¿Habrá gente demasiado bien enterada
que quiere mandar un mensaje claro pero sin advertir del contenido real?
El Aedes y el dengue han sido una gran preocupación para mí, pues he
visto de cerca de lo que son capaces de hacerle a un cuerpo humano
joven, fuerte y sano, convertirlo en un fantasma pálido que preludia el
paso a la otra vida.
Reconociendo que existen medios para realizar una mutación de
laboratorio en el virus del dengue, convendremos a su vez que sería
posible diseñar una vacuna específica para evitar el contagio. Esto es
lo que más interesa al desgobierno cubano, una vacuna efectiva contra
las nuevas acepciones de esta enfermedad.
El asunto no debe ser nada sencillo pues si el virus mutado
genéticamente fuera capaz de mutar a voluntad, ante las disímiles
adversidades que enfrentara para medrar en su transmisión, se
convertiría en un caballo desbocado imposible de parar.
Si los científicos cubanos hubieran sido capaces de enfrentar estos
desafíos con éxito, no tardaríamos mucho en comprobar que el dengue se
convierte en un problema de primera magnitud en toda América y en
Europa, luego como un gran salvador, aparecería la conquista cubana de
haber sido capaz de sintetizar con éxito una vacuna que resultara
indispensable para enfrentar la amenaza. Todavía más allá resultaría si
los Institutos Cubanos fueran capaces de prever la mutación anual del
virus y modificar oportunamente la vacuna todos los años, quizás después
de haber creado antes la mutación.
Las posibilidades de viajar en el siglo XXI harían el resto y la
epidemia resultaría fácil de ser convertida en pandemia por los
disímiles fenómenos migratorios de cada zona y por el inocente turismo
de negocios o placer.
La comercialización de la vacuna se convertiría en una fuente de
ingresos tan importante para el desgobierno cubano que sería equiparable
a la explotación de varios pozos petrolíferos y contribuiría
decisivamente al mantenimiento de la revolución.
Ustedes saben que se reportaron el año pasado diversos artículos en los
que se hacía patente que algo había cambiado en el Aedes Aegypti, el
mosquito transmisor del dengue, el insigne animalito que solo medraba en
aguas turbias o albañales había conseguido germinar en aguas limpias,
este factor contribuyó decisivamente a que la batalla contra el mismo
fuera casi imposible de ganar.
El brote de dengue comenzó el año pasado en las proximidades de Santiago
de Cuba, el mes pasado se pudieron conocer noticias de que había
comenzado de nuevo. ¿Se estará ensayando con la indefensa población
cubana? ¿Estarán las instalaciones secretas de investigación próximas a
la zona?
¿Serán los brotes de la enfermedad fallos en los laboratorios o será
todo una maniobra de desinformación de la inteligencia cubana para hacer
creer una situación del laboratorio secreto muy distinta de la real?
Las colaboraciones sanitarias del régimen cubano con sus aliados son un
pretexto para mantener la buena imagen de la revolución castrista en el
exterior, pero ¿que pensarían los países, que son presuntamente ayudados
por los sanitarios internacionalistas cubanos, si supieran que estos son
empleados para transmitir el virus de una enfermedad para que esta
resultara endémica en esa zona con el único objetivo de vender a
posteriori vacunas al por mayor?
¿Son los asesores militares inoculados con algo más que vacunas para
viajar al exterior como asesores de seguridad u otros disímiles
desempeños? ¿Están los sanitarios cubanos desempeñando irrestrictamente
su labor o a la par que curan están transmitiendo una nueva enfermedad?
La verdad es que resultaría ideal como manera de transmitir el virus que
el vector resultara ser completamente insospechado, prácticamente nadie
creería que los asesores, militares, médicos y sanitarios que van al
continente están inoculando a sus congéneres.
Pero todavía resultaría más aterrador que el vector fuera inocente e
insospechado incluso para él mismo, pues si tras las oportunas sesiones
de vacunación hay quien enferma, nadie piensa más allá de algún efecto
secundario de los pinchazos y si necesita tratamiento es medicado
inmediatamente en el destino, por lo que ningún vacunado sospecharía que
en realidad ha sido inoculado con un virus.
Una vez en el exterior de Cuba solo hay que dejar que la naturaleza
actúe, más pronto que tarde las picaduras de algún inopinado mosquito de
la familia Aedes llegará a sorber el veneno por su minúscula trompa
consiguiendo que el siguiente individuo, objeto de su punzante atención,
sea ya un futuro nuevo vector y transmisor de la enfermedad, y así sin
rienda alguna hasta alcanzar proporciones incalculables.
¿Hay en Cuba elementos capaces de urdir una estrategia como esta o
similar y llevarla a la práctica en presunto beneficio de la revolución
cubana? Mi respuesta a esta pregunta es un rotundo, "por supuesto",
todavía más, incluso para su solo beneficio o el de un grupo afín.
La educación revolucionaria es capaz de engendrar monstruos de este
calado e incluso peores; la moral y la ética son presa fácil en las
universidades castristas de las alimañas en busca de talentos en bruto
para que la revolución continúe ejerciendo la tiranía del terror, todo
individuo que deba ser doblegado lo será o perecerá, física o
psicológicamente hablando, en el intento de evitar ser dominado por su
adoctrinado instructor.
Si las sospechas de operaciones como estas o similares llegaran a
convertirse en certidumbre, acaso la comunidad internacional dejaría de
echar esas miradas, mezcla de nostalgia y admiración, hacia la Mayor de
las Antillas y verían al Uno como lo que realmente significa para los
cubanos, el causante de todas sus desdichas.
El otro día un palestino comentó que radio bemba dice que van a enterrar
a Castro boca abajo... para que si despierta y empieza a escarbar acabe
en China...
Este es el amor que a los castristas se les profesa, sin el equipo de
seguridad más numeroso de Iberoamérica y unas organizaciones nacidas
para reprimir a su propio pueblo, hace ya tiempo que los auténticos
cubanos hubieran tomado el poder.
Espero que esta reflexión les haga ver, muy en serio, a los americanos y
europeos que son partidarios de apaciguar a la bestia para poder
dominarla, a la revolución cubana como cualquier animal salvaje, podría
ser falsamente domada a costa de seguir alimentándola con la sangre de
sus hijos...
Pero, ¿Se atrevería alguno de estos domadores de pulgas a darle la
espalda a la bestia dentro de la jaula? Lo dudo, estos defensores de la
negociación son muy buenos planteando soluciones a miles de millas pero
ninguna les afectan a ellos en absoluto, si pensaran por un momento en
la represión a la que se somete a los injustamente encarcelados o a los
disidentes pacíficos su opinión sería bien distinta.
Los partidarios del apaciguamiento y la negociación olvidan que es la
libertad para poder opinar lo que se le hurta al pueblo cubano por lo
que la única manera válida de intentar paliar las necesidades que se
arrostran en el devenir diario consiste en hacer ver a la nomenclatura
cubana que no hay otro camino tras la muerte de Castro que la democracia.
Desde aquí mando un mensaje de aliento a todos los presos que, como
Antúnez por citar a uno, plantan cara como buenamente pueden a sus
carceleros que atropellan sus derechos a voluntad. Un mensaje de ánimo a
todos los activistas, disidentes, miembros de ONG no reconocidas,
partidos políticos y particulares que siguen librando una batalla
completamente desproporcionada con el aparato represor de la tiranía
castrista, hoy nos queda un día menos para vivir en libertad...
Delenda Cartago.
Es preciso destruir Cartago.
Catón el Viejo.
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