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Friday, March 09, 2007

Desde el fondo de una cueva

Sociedad
Desde el fondo de una cueva

El periodismo independiente estrena dos publicaciones, 'Amanecer' y 'El
Cubano Libre'.

Luis Alberto Alba, Ciudad de La Habana

viernes 9 de marzo de 2007 6:00:00

A finales del pasado año 2006, dos nuevas publicaciones digitales
independientes llamaron la atención desde la Isla. La primera, Revista
Cubana Amanecer, llegó desde Ciego de Ávila. La otra, El Cubano Libre,
desde la localidad costera de Antilla, en el norte oriental.

En primeras instancias, ambas son confirmación de una realidad que el
régimen no puede soslayar: cada vez son más los ciudadanos que han
perdido el miedo a hablar, sobre todo cuando hablar significa denunciar
los atropellos de una longeva dictadura y solidarizarse con sus
víctimas, las cuales, en número creciente, van dejando una estela de
comprensión y respaldo, dentro y fuera del país, que rebasa lo político
para abrirse al reclamo por irrenunciables derechos pisoteados a diario
en calles y cárceles.

Y, de hecho, los celosos gendarmes del partido único no soslayan esa
realidad, sino que por el contrario, le prestan especial atención. Por
ello reprimen sin descanso a sus líderes y colaboradores, como
continuidad de una práctica policial ejercida desde los primeros meses
de 1959. Sólo que en aquellos tiempos iniciales existía un extendido
entusiasmo por un proceso inmediatamente anegado en sangre y ambición
caudillística, que si hoy se mantiene en pie es gracias a su férreo
manto totalitario.

Amanecer y El Cubano Libre son expresión de la necesidad del derecho a
la libre circulación de la información que se niega a los cubanos desde
hace casi medio siglo. Gracias a las eficaces mordazas del régimen de La
Habana, es poco lo que pueden declarar sus hacedores sobre el futuro de
ambos magazines.

Quizás no logren avanzar más allá de estos primeros intentos, pero ambas
ya inscribieron sus voces para exigir libertad y democracia para una
Cuba que, "cual viuda", sigue pasando ante los ojos del mundo y
sufriendo su añeja cuota de dolor.

Amanecer es el órgano de la Fundación Cubana de Derechos Humanos, que
preside el abogado avileño Juan Carlos González Leyva. La revista la
dirige desde Banes la joven Liannis Meriño Aguilera, quien ya destaca
como periodista independiente y activa opositora, fundadora del proyecto
Jóvenes Sin Censura. Alrededor de esta publicación se agrupan varios
periodistas y activistas de diversas zonas de la Isla, todos convencidos
del poder de la gota que lentamente corroe el muro de silencio del
castrismo.

Sus páginas combinan la urgencia denunciante de la información y la
reflexión comedida del editorial, el comentario, la entrevista y la
crónica. La escuela del periodismo independiente es un barrio, un
parque, una calle donde apalean a un disidente, y su bibliografía es
todo lo que no dicen los medios oficiales. Muchos arman y guardan sus
textos en el disco duro de sus cabezas y otros se dan por satisfechos si
tienen un simple lápiz y un pedazo de papel.

Así se hace periodismo digno en la Cuba de hoy. Lo hacen también en
Antilla, pueblo pesquero próspero ayer, que ya perdió la cuenta del
tiempo transcurrido desde que un barco tocó su puerto por última vez. La
desidia del régimen acabó con las esperanzas de los lugareños de mejorar
económicamente, pero no alcanzó a matar en muchos de sus hijos el deseo
de dignificar el presente. Por eso surgió allí El Cubano Libre,
verdadero continuador de aquel insurgente que desde el fondo de una
cueva y en la manigua reclamó libertad a los colonialistas españoles.

Algunas exigencias

A los gestores de ambas publicaciones cabe hacerles también algunas
exigencias: no se puede descuidar jamás la formación intelectual, ni el
rigor de la escritura periodística. Muchos de los textos publicados
arrastran evidentes problemas de redacción, que casi llegan a oscurecer
el mensaje.

No creo que nadie deba escudarse detrás de las precarias condiciones en
que realizan su labor casi heroica para justificar lagunas formativas,
ni tampoco alegar que el principal soporte de su trabajo diario es la
radio. No. El periodismo libre de Cuba no puede prescindir ya de estas
voces que claman sin temor desde lo más profundo del laberinto represivo
nacional, pero estas páginas cumplen a medias su rol si no enaltecen el
calibre de lo que con justeza se exige: libertad.

Igualmente, es perentorio que el documento digital en formato word o PDF
puesto a circular vía correo electrónico sea más ligero, en aras de que
pueda llegar con mayor agilidad a un mayor número de destinatarios,
especialmente dentro de la Isla. Es excesivo e innecesario que el
documento de Amanecer tenga más de tres megabytes. ¿Por qué atiborrar de
grandes fotos de paisajes en color un magazín que sólo con textos y
algunas fotos periodísticas cumpliría cabalmente su encomienda?

Cierto escritor fabuló una vez que en el mundo existen dos memorias, la
boba y la viva. La boba se alimenta repitiéndose letanías a sí misma. La
viva, en cambio, nace cada día desde lo que fue y contra lo que fue.

Los grises periódicos del régimen nutren su memoria del pasado
trasquilado. Pobres ellos por vivir de espaldas a su propia realidad.
Intentos como Amanecer y El Cubano Libre valen porque apuestan por
aquello que renace a diario: la aspiración de escoger nuestro propio
camino hacia la libertad.

http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cuba/articulos/desde-el-fondo-de-una-cueva/(gnews)/1173416400

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