2007-03-25.
Jorge Luis Vázquez
Berlín, 23 de Marzo del 2007. El primer requisito para iniciar un
diálogo con el Exilio militante cubano es la liberación incondicional de
los Presos Políticos y el cese de la persecución a los opositores y
periodistas independientes. La oposición cubana merece respeto y
reconocimiento. Las víctimas de la dictadura Castro-Comunista deben
recibir nuestro apoyo moral y material.
Cualquier conferencia internacional o encuentro sobre Cuba que no trate
seriamente el tema del Presidio Político y no busque soluciones, es
perder tiempo y dinero. La actuación de Miguel Barnet en la Conferencia
de Berlín, conjuntamente con Elíseo Alberto, Fernado Pérez y el ex
Embajador de Alemania en Cuba, nos demuestra que las autoridades
comunistas cubanas están intentando dar una imagen falsa de Cuba,
proponiendo un diálogo falso y perverso.
Resumiendo: Miguel Barnet como firmante de la carta de apoyo a los
fusilamientos y a la Ola Represiva de Marzo del 2003 y como diputado de
la Asamblea Nacional de Cuba no tiene moral alguna para decir que "cree
que un diálogo es posible".
De Elíseo Alberto y Fernado Pérez esperaba una actitud más crítica y
valiente. La causa del mal en Cuba tiene un nombre: Los Hermanos Castro
y la Junta Militar Comunista. Mientras Eliseo Alberto llama al Diputado
y Escritor Barnet "Miguelito" y habla pestes del exilio cubano, Fernando
Pérez habla de sus experiencias en el desierto del Sahara y la guerra en
Irak.
El ex Embajador de Alemania en Cuba, el Sr. von Wulfen, está fascinado
con el dictador Castro y lo llama simplemente "Fidel". Las pocas
crÍticas que le hizo al régimen Castrista y los elogios a las
"conquistas" hablan por sí solas.
Finalmente al personal del Instituto Cervantes que prestó su prestigiosa
sala de conferencias para esta manipulación política, mi agradecimiento
por haberme dejado gritar durante algunos minutos, mi dolor y mi ira
ante tanta ceguera política, antes de ser expulsado.
Yo, Jorge Luís García Vázquez, voy a continuar gritando el dolor de los
presos políticos, los perseguidos y sus familiares. Voy a continuar
denunciando los crímenes del Tirano y sus cómplices.
No tengo realmente otra alternativa ante tanta arrogancia, desinterés y
cobardía. Mis gritos son los gritos de mis hermanos encarcelados y
perseguidos, de sus familiares, de las Damas de Blanco... Mis gritos
son, como mi esposa me dijo...los de un animal herido y realmente así me
siento. Es esa extraña mezcla de dolor, temor, soledad e impotencia.
Solo deseo que mis gritos se unan con los que sufren tras las rejas del
Castro-Comunismo y sean escuchados por quienes en el exilio siguen
esperando, sentados, por el final.
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