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Tuesday, March 06, 2007

A comer vegetales!

SOCIEDAD
¡A comer vegetales!

Lucas Garve, Fundación por la Libertad de Expresión

LA HABANA, Cuba - Marzo (www.cubanet.org) - Los cubanos padecemos una
vez más un cambio de hábitos. Otra vez le toca a las comidas. Sufrimos
la propaganda sobre las ventajas de la restauración vegetariana.

¡Espere! No quiero decir sobre la reforestación del terreno.
Restauración vegetariana significa comer vegetales. ¿Estamos? Entonces,
adelante… pero sin marchitarnos.

En la radio y la televisión nacionales contamos por lo bajo con unas
cinco emisiones dedicadas a la confección de platos, más una emisión
absolutamente didáctica sobre cultura alimentaría donde los
especialistas en nutrición peroran sobre las dietas balanceadas y las
maravillas de los vegetales, sin dejar de soñar con un buen bistec.
¡Nada, hipocresías de la vida!

Todos los días en alguna emisión de radio o de televisión nos disparan
por ojos y oídos el adoctrinamiento vegetariano. Una campaña de
alfabetización vegetariana dirigida al público nacional con la misma
fuerza de los vientos aciclonados de la próxima Cuaresma.

Y no es que me oponga a comer vegetales. De hecho, siempre he
privilegiado la presencia de un buen plato de vegetales variados en la
mesa por afición a estar ausente de la consulta del proctólogo. Pero,
eso sí, como guarnición de una buena porción de cárnicos. Además, como
vivo en Cuba desde hace bastante añitos, reconozco que "el camino del
Infierno está empedrado de buenas voluntades".

A mí me fastidia el machaqueo con el cambio de mis hábitos alimentarios
cada vez que a alguien se le ocurra. Hasta hoy a ningún burócrata con
mala absorción de cárnicos se le ocurrió que consumir vegetales mañana y
tarde beneficia la salud. Sucede que la venta de vegetales en el mercado
era asegurada por pequeños productores que se vieron impedidos de vender
sus productos en la calle por las tantas prohibiciones del régimen.
Entonces, ante el aumento sin medida de los problemas de hemorroides y
otros trastornos de proctología, inventaron de forma socorrida los
sembrados organopónicos en las ciudades para restablecer la venta de
vegetales.

Y ahora mismo nos convidan a olvidar la carne con papas, el calamar
relleno, el fricasé de pavo y el bistec de palomilla (el Rey de la mesa
cubana, exiliado desde hace tanto). ¡Herejías del capital! ¡Pecados de
la penetración imperialista! ¡Traidores a la causa revolucionaria
gastronómica!

Lo peor de los burócratas cubanos no es exclusivamente la Mesa Redonda,
sino esa mediocridad característica que vindican con su falta de
creatividad personal. En ellos campea olímpicamente la necedad del
descubrimiento perpetuo de lo reconocido únicamente después de ser
lanzada la consigna al uso. Tristes perros de cinódromo en una aburrida
tarde de domingo cuando levantan la barrera de salida.

Con la influencia china en el país, actualmente una emisión semanal de
propaganda sobre el gigante asiático con imágenes edulcoradas con toda
la milenaria sabiduría del agridulce, nos ofrece una sección de
culinaria de ese país. ¡Agárrense! ¿Y dónde rayos encuentro los
ingredientes necesarios para esos platos recomendados por expertos
maestros de cocina desde la tierra del antiguo Celeste Imperio? Sin
embargo, la comida china está de moda (sobre todo ir a comer al Barrio
Chino), porque es más rentable que en cualquier otro lugar, aunque haya
que tener pesos convertibles para ser aceptado.

Resulta que también nos han embargado los hábitos gastronómicos. La
consigna de moda es comer vegetales, ¡con lo caro que cuestan! Tal como
en la Edad Media, desde los púlpitos prometían el Paraíso a quienes
pagaran el diezmo, cumplieran con sus devociones, creyeran sin titubeo
en los dogmas de la Fe. Estos neo sacerdotes de buró y consignas por el
socialismo y renovados mundos posibles, pretenden conducirnos a un
"soyalismo" sin medida, ajeno a nuestras más arraigadas tradiciones
alimentarías.

http://www.cubanet.org/CNews/y07/mar07/06a7.htm

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