Ahmed Rodríguez Albacia, Jóvenes sin Censura
Bitácora Cubana, 12 de marzo de 2007, La Habana
Para nadie es un secreto que la guerra de Angola, más que una epopeya
para los ojos de los grandes jefes de este gobierno, fue una catástrofe
y un genocidio.
Miles de jóvenes perecieron, fueron hechos prisioneros, quedaron
mutilados, inválidos o trastornados por los horrores de la guerra.
¿Cuántas madres, padres, hermanos, esposas e hijos quedaron destrozados
al recibir la lamentable noticia de que un ser querido había sucumbido
en una guerra que nos era totalmente indiferente?
Muchos de estos jóvenes no poseían ninguna preparación militar o
experiencia, ya que la mayoría tenía tan sólo 18 años. ¡Fueron carne de
cañón!
Constantemente el gobierno cubano critica la guerra de Irak, las fallas
de Bush, la cantidad de jóvenes norteamericanos que han muerto y se
valen del dolor de las madres americanas para realizar campañas contra
los Estados Unidos. Aprovechan cintas editadas en los EE.UU. para
mostrar al mundo los horrores de la guerra y el trauma de los soldados y
familiares.
¿Por qué no mostrar la verdadera cara de Angola? ¿Qué pasaría si una
madre cubana le reclamara al gobierno la vida de un hijo o marido que
murió en la guerra? Lo más seguro es que sea acusada de agente de la
CIA o mercenaria.
Es curioso que en Angola pereciera gente humilde, de pueblo, pues
ninguno de los hijos de los generales o "mayimbes" murió en esta locura
bélica.
¿Por qué si son tan revolucionarios, privaron a sus hijos de ofrecer sus
vidas por la revolución? En vez de marchar a la guerra con un fusil,
marcharon a las mejores universidades del mundo para estudiar lujosas
carreras.
Ninguno de sus hijos languidece lamentablemente como mi amigo Manuel.
Manuel padece de pérdida de la visión y es un alcohólico. Desde la
mañana se le pude ver sentado en la esquina junto a otros veteranos de
la guerra compartiendo un pomito de alcohol o chispa de tren.
Allí conversan miles de temas, cuando el pomo se le termina y todos se
marchan, a Manuel se le salen las lágrimas y lanza el pomo con furia,
pues ya no es el mismo hombre.
El asegura que está así por culpa de Fidel, pues mientras se encontraba
en la guerra de Angola donde perdió casi toda su juventud, otros que no
son internacionales ahora poseen autos, motos, prendas, dinero, sólidos
negocios y una familia.
Mi amigo Manuel perdió la suya. Desde que empezó a beber todos lo
abandonaron. Piensa que el gobierno en vez de gastar millones de dólares
en buscar o avanzar a otra dictadura debería destinar unos miles para
los veteranos que lo necesitan, pues más que veteranos parecen perros
callejeros.
Manuel pensó que nunca volvería de aquel infierno, pues creó un gran
trauma desde que vio a su amigo de 22 años ser despedazado por una mina
y su primo perder ambas piernas.
El posee entre 10 y 15 medallas por sus excelentes servicios. Ahora
estas medallas están tiradas en un rincón pues de nada le sirven.
Incluso, Manuel fue citado por el Jefe del Sector para hacerle un acta
de advertencia por presentar un potencial peligroso para la sociedad.
Manuel sonrió y le dijo al policía que lo miraba, "mientras tu gateabas,
este cojonudo se fajaba a los tiros en Angola". Por decir eso fue
multado con 60 pesos.
A veces recoge basura y realiza los mandados de unos vecinos por unos
pesos para beber. El comer no le preocupa, pues sólo espera morir.
En dos ocasiones intentó ahorcarse pero su estado de embriaguez lo salvó.
Manuel, como muchos otros, es un fantasma que Fidel utilizó en una
guerra que no era nuestra y después lo lanzó al olvido.
http://www.bitacoracubana.com/desdecuba/portada2.php?id=4235
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