Acoso a las Damas de Blanco durante una marcha pacífica
Las madres, esposas y familiares de presos políticos concluyeron cuatro
jornadas de actos para recordar el encarcelamiento de los 75 en 2003.
Agencias
miércoles 21 de marzo de 2007 12:46:00
Damas de Blanco
Decenas de simpatizantes del régimen participaron este martes en un acto
de repudio contra Damas de Blanco que realizaban una marcha pacífica por
calles de La Habana para pedir la libertad de los disidentes
encarcelados en la Isla.
Las Damas de Blanco —madres, esposas y familiares de presos políticos—
realizaban su última jornada de actos pacíficos por el cuarto
aniversario de la represión que en 2003 llevó a la cárcel a 75
disidentes cubanos, condenados a penas de hasta 28 años.
Vestidas de blanco y portando gladiolos, alrededor de 30 mujeres
caminaron en silencio por el céntrico barrio del Vedado hasta la sede de
la Dirección Nacional de Prisiones, dependiente del Ministerio del
Interior (MININT), donde soltaron palomas, lanzaron gritos de "libertad"
y pidieron una vez más la excarcelación de sus familiares presos,
informó EFE.
En medio de un fuerte operativo de seguridad, las Damas de Blanco se
disponían a concluir la caminata cuando decenas de simpatizantes del
régimen las rodearon a la altura de la Universidad de La Habana y
comenzaron a lanzar consignas revolucionarias.
Los manifestantes oficialistas siguieron a las mujeres hasta la vivienda
de Laura Pollán, esposa del disidente Héctor Maseda, condenado a 20 años
de prisión, lanzando gritos de "Viva Fidel, viva Raúl", "Viva la
revolución", "Abajo el imperialismo", "Gusanas", "Viva el comunismo,
abajo la gusanera" o "Que se vayan".
"Somos cubanos, las oímos y salimos a la calle a defender la
revolución", dijo Orlando, un jubilado que participó en la
contra-manifestación oficialista.
"Ellas lo que pasa es que las pagan los americanos para hacer estos
papeles porque nuestros cinco héroes (cinco agentes cubanos condenados
por espionaje en Estados Unidos) están presos en Estados Unidos. Los
hijos de ellas son contrarrevolucionarios y por eso están en la cárcel",
afirmó Araceli Borges, otra de las manifestantes oficialistas.
Para Gisela Delgado, esposa del disidente Héctor Palacios, condenado a
25 años y excarcelado el pasado diciembre con una licencia extrapenal
por motivos de salud, actos como este "están preparados por el gobierno".
"El pueblo en ningún momento salió a la calle a repudiarnos. Es una
organización del gobierno", dijo.
"Nos estaban esperando. Es un acto brutal y yo identifiqué a personas de
la Seguridad del Estado que hicieron actos de repudio frente a mi casa",
afirmó.
Independientemente de este tipo de incidentes, "vamos a seguir adelante
porque sabemos que es justo lo que hacemos por la libertad de nuestros
familiares. Vamos a seguir hasta que salga el último", agregó Delgado.
"Mientras nos podamos levantar vamos a seguir caminado. O sueltan a los
presos o nos matan a las calles", dijo por su parte Laura Pollán, citada
por la AP.
Las Damas de Blanco surgieron a raíz de la represión de 2003 y desde
entonces se dedican a reclamar la excarcelación de los opositores
condenados ese año y a denunciar las condiciones que sufren en prisión.
En 2005, el Parlamento Europeo les otorgó su Premio Sajarov de derechos
humanos.
Durante las cuarto jornadas de conmemoración de la llamada "Primavera
Negra", como la oposición cubana bautizó la ola represiva de 2003, las
mujeres han realizado caminatas por las calles de La Habana y ayunos,
han asistido a misas y participado en cadenas de oración.
El lunes otro grupo pro gubernamental intentó boicotear un acto en el
Parque Central de la capital, donde las Damas de Blanco soltaron palomas
para recordar a los opositores encarcelados y pedir su libertad.
"Han sido cuatro jornadas bien productivas", opinó Laura Pollán.
En el futuro, "nosotras seguiremos recorriendo las calles de La Habana
mientras nuestros familiares estén presos, no le tememos a nadie",
afirmó Ana Rosa Borrego, madre de Horacio Julio Piña, condenado a 20 años.
Los disidentes del grupo de los 75 fueron acusados de atentar contra la
independencia del Estado y conspirar con Estados Unidos para socavar la
revolución.
Del ellos, 59 permanecen en prisión y 16 fueron excarcelados con
licencias extrapenales por motivos de salud. Cuatro de estos últimos
partieron al exilio, y uno, Miguel Tamayo Valdés, falleció el pasado mes
de enero en La Habana.
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