SOCIEDAD
Síndrome de fuga
Amarilis C. Rey, Cuba-Verdad
LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) – El pasado 8 de julio otra
joven cubana pasó a engrosar la lista de los miles de ciudadanos que han
perdido su vida tratando de escapar del régimen.
Amay Machado González, de 24 años, y 31 compatriotas, viajaban en un
bote de 38 pies, aferrados al deseo de vivir en libertad. Sólo esas
ansias de vivir libremente explica el hecho de que, a pesar de los
peligros que se corren, los cubanos no lo piensen dos veces a la hora de
atravesar el Estrecho de Florida en precarias embarcaciones.
También otro julio, hace doce años, trajo el luto a la patria, cuando
decenas de cubanos, incluyendo a varios niños, fueron hundidos en el
remolcador 13 de Marzo, en aguas de la bahía habanera, por otros cubanos
que no tuvieron piedad.
Antes de la década de los años sesenta, Cuba era un país que atraía a
muchos inmigrantes de diferentes nacionalidades: chinos, árabes,
europeos, los que transmitieron sus costumbres a los cubanos desde que
se establecían en el país.
El deseo masivo de emigrar surgió con el triunfo de la revolución.
Durante el transcurso de varias generaciones ese deseo se ha extendido
de padres a hijos, como una herencia.
A la pregunta ¿por qué quieres irte de Cuba?, formulada a varios jóvenes
entre 15 y 30 años, hubo, casi unánimemente, una sola respuesta: "Porque
no creo en el presente y no tengo esperanzas en el futuro".
En estos días, próximos a la celebración de la reunión de los países no
alineados, cientos de jóvenes fueron citados a distintos sectores de la
policía con el objetivo de controlar, mediante la amenaza y la
represión, cualquier acción que las autoridades consideren un hecho
delictivo.
Muchos jóvenes, trabajadores por cuenta propia, también han sido
obligados por las autoridades a cerrar sus puntos de venta. Ana, una
joven de 22 años que posee licencia del estado para vender baratijas en
el portal de la vivienda de una céntrica calle del municipio Arroyo
Naranjo, en Ciudad de La Habana, fue visitada por varios inspectores la
pasada semana. "Me dijeron –relató- que no podía continuar vendiendo, ni
siquiera con la licencia. Lo mismo ocurrió con otros cuentapropistas del
lugar. Nos están acorralando. El gobierno no quiere que los jóvenes
tengamos independencia económica".
La desesperación, la impotencia y la necesidad de muchos cubanos se
están enfrentando peligrosamente a la tozudez y la intolerancia del
gobierno, que insiste en las prohibiciones e incrementa la represión.
Mientras no cambie esa política, no se acabarán las balsas ni las fugas,
ni las muertes, ni la solicitud de visas desde la Isla hacia cualquier
país del mundo. Ni se acabará la distancia que separa a las familias, ni
el dolor de los cubanos.
http://www.cubanet.org/CNews/y06/ago06/03a7.htm
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