Pages

Thursday, August 03, 2006

Que le vamos a hacer!

SOCIEDAD
¡Qué le vamos a hacer!

LA HABANA, Cuba – Agosto (www.cubanet.org) - Es como un extraño destino.
O una maldición. Cada paso de mi vida, lo mismo amigos que adversarios,
lo enredan con los americanos.

Tal vez la culpa sea de las guitarras de los cantantes de blues.
Hemingway o Faulkner, tampoco son ajenos a mis pecados. Por suerte,
últimamente le exijo demasiado a Hollywood.

Desde que era otro adolescente melenudo, rockero y hambreado en las
calles de Lawton y la Víbora, los mandarines me tildaron de pro yanqui.
La WQAM robaba espacio en mi mente a las consignas. Para colmo, estudié
el idioma del enemigo. ¡Qué se le va a hacer!

No sirvió de atenuante que nunca me diera por irme. Tampoco repararon en
mi amor por la literatura cubana, las canciones de Pablito Milanés y
algún bolero despechado.

A fines de los 90, confirmé el veredicto de los fiscales de plomo. Me
convertí en periodista independiente. Hubiera muerto de rabia y tristeza
de no hacerlo. Era preferible correr los riesgos de la policía política
y la Ley 88. Debí suponer que me calificarían de mercenario al servicio
del gobierno norteamericano.

Lo que sí me sorprende es que ahora algunos me acusen de posar de anti
americano. Que alguien piense que puedo hacerle el juego a la dictadura.
No sé en qué fallé. Ni me interesa. No quiero averiguarlo.

No quisiera una intervención militar extranjera en mi país. Ni aun del
tipo de aquéllas que históricamente han demostrado sus bondades. Me
refiero a las intervenciones de los norteamericanos en Cuba, en Japón,
Alemania y Francia.

Me parece mucho peor la época que fuimos satélites soviéticos o el
actual patrocinio anti futuro de Hugo Chávez.

Pero no voto por una intervención extranjera. Los disidentes cubanos
necesitamos ayuda, sincera y sin condicionamientos. Nos hemos ganado el
derecho a soñar el futuro de la patria a nuestro modo. También, el
derecho a recibir ayuda, venga de donde venga.

Volviendo a los sueños y al futuro. Sueño la patria tal vez un poco
distinta que algunos. Tengo serias reservas con el capitalismo salvaje.
Me desvelan los nacionalismos ebrios. Pido un voto de confianza para mi
pueblo. Que se borre la intolerancia. No aspiro a vendettas ni
exclusiones. Sólo los mandarines exigen unanimidades.

Aspiro a ser testigo un día de la relación madura y respetuosa entre mi
país y los Estados Unidos. Sólo eso. Sé que visitaré ese gran país y
regresaré al mío cargado de él. Con su mejor música retumbando en mis
oídos. Cuando su eco se apague, volveré por más. A la cuna del jazz, a
la tierra de los libres, al hogar de los valientes.

http://www.cubanet.org/CNews/y06/ago06/02a8.htm

No comments: