2007-03-14.
Shelyn Rojas, Periodista Independiente
13 de marzo de 2007. La Habana – Ignacio Estrada Cepero, desde muy
temprana edad, encontró a que consagrar su vida. Ser gay y portador del
VIH/SIDA, lo obligó a pensar aún más en un encuentro cercano con la
democracia, la libertad y los derechos humanos.
En el santuario de la Iglesia de Regla conoció a los hermanos Maritza y
Osmel Lugo, en aquel entonces, delegados nacionales del Partido
Democrático 30 de Noviembre "Frank País".
"Corría el año 1995, con 15 años de edad, ocupé el cargo de delegado en
funciones del Partido, en la provincia Villa Clara, lugar donde resido.
Cumplí condena de dos años de privación de libertad, acusado de
propaganda enemiga e incitación a la rebelión".
Ignacio, después de cumplir la condena, estudió en el convento de
Guanabacoa. Aspiraba pertenecer a la orden Franciscana.
"Allí tuve una relación amorosa. Mi pareja fallece en el 1998.
Desconocía las causas, hasta que en el año 2001 entré a la vida
sanatorial, como 0 positivo del VIH/SIDA"
Fue trasladado al sanatorio de Santa Clara, no de la manera que le
habían contado.
"Pensé entrar por mi voluntad, en el momento que estuviese preparado.
Era mi derecho. Sin embargo, fui conducido por las fuerzas del
Departamento de Epidemiología junto a las fuerzas policíacas".
Se da a conocer por los medios de prensa internacionales que en Cuba
existe una cierta asistencia médica especial para los enfermos y
portadores con VIH/SIDA. Cada sanatorio debe tener un cuerpo de guardia
con varias camas, por si algún paciente empeora su estado de salud.
"El sanatorio de Santa Clara, no cuenta con una sala asistencial de
salud. Tiene una sola enfermería, con una asistente enfermera. No posee
ambulancia. Tienes que estar pendiente a un carro externo, que en
ocasiones demora hasta dos horas en llegar. Los pacientes acuden
solamente a la estación a tomar sus medicamentos. En ocasiones no hay
jeringuillas desechables, ni guantes, obligando al personal médico a no
poder prestar el servicio por falta de protección".
Hasta el año 2001 existía un área idónea, exclusiva para pacientes
VIH/SIDA. Eran atendidos por un equipo médico especializado. Después de
la batalla de ideas el Gobierno decidió abolir esta centralización,
permitiéndoles asistir a cualquier hospital para darles más libertad.
También inició una campaña de programas propagandísticos que anuncian la
normal convivencia del portador en la sociedad.
"Esto empeoró las circunstancias. En los hospitales, cuando va un
paciente con VIH/SIDA, no es atendido como debe ser. Si es ingresado, en
las sábanas y suturas clínicas que utilizará, plasman las siglas del
virus con letras voluminosas. Violando la confidencialidad"
"Realmente el Ministerio de Salud ha hecho que se cree esta
animadversión, ningún programa televisivo ha tratado como debe ser la
convivencia. Empecemos por el programa del Centro Nacional de Educación
para la Salud. Todo lo que ha hecho ha sido desfalcar el fondo de las
Naciones Unidas. Ninguna de las pancartas está llegando a la población.
Por el reverso de las pancartas se escriben campañas gubernamentales".
"Los homosexuales, que sobrepasan el 89,5% de los contagiados, temen al
Centro por sus programas. Todo es una mentira. Los reprimen. No los
dejan que se reúnan. No se hace nada de trabajo con VIH/SIDA, ni con los
gays, que sea de fiar".
Viendo los problemas que enfrentan estas personas y el poco espacio que
tienen en la isla, Ignacio Estrada, presidente de la Comisión Cubana de
Derechos Humanos para personas con VIH/SIDA, apoyado por la organización
Coalición Unida, lanzó el proyecto chic@s libres.
"Coalición Unida no es una organización solamente para cortes de
Derechos Humanos, también para asuntos políticos. Brinda ayuda a
personas que los necesiten en un momento determinado. Es una
organización no gubernamental radicada en los Estados Unidos. Desde el
pasado día 23 de febrero, comenzó a funcionar el proyecto chic@s libres,
apoyado y patrocinado por el periodista Efrén Martínez Pulgarón".
"El objetivo de chic@s libres es buscar un poco de espacio, abrir el
diapasón y comenzar a hacer un nuevo trabajo, tanto educativo como
profiláctico para evitar las enfermedades de transmisión sexual y todo
lo que pueda perjudicar la salud y el derecho a la condición de
ciudadanos que tenemos".
Actualmente, en las provincias de Santiago de Cuba, Sancti Spíritus,
Villa Clara y Ciudad Habana, están funcionando pequeños grupos locales,
o focales, con poco personal de trabajo pero con un objetivo fundamental.
Ignacio Cepero Estrada cree en todas las cosas buenas que el hombre
puede hacer. Para él todo es posible. Basta fijar la mirada en un futuro
positivo y en todo lo que pueda conllevar a vivir un poco mejor.
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