Pages

Thursday, April 10, 2008

LA PENA DE MUERTE EN EL FUTURO DE CUBA

LA PENA DE MUERTE EN EL FUTURO DE CUBA
2008-04-10.
Eduardo Mesa, Corresponsal en Miami de Misceláneas de Cuba

La pena capital o de muerte sigue vigente en el Código Penal cubano. En
la actualidad el régimen la aplica de manera excepcional pero todos
sabemos que esta aplicación excepcional y selectiva se debe a
conveniencias tácticas y no a un cuestionamiento sobre la naturaleza
moral de dicha pena. El cubano de a pie sabe que el "viejo tiene
guardados un revólver y un cuchillo", como diría el cantautor Pedro Luis
Ferrer.

En el mundo libre la pena de muerte tiende a desaparecer de las
legislaciones o a estar supeditada a moratorias que imposiblitan de
hecho la aplicación de la misma. La Doctrina Católica la acepta como
algo excepcional, como un recurso extremo que se aplica cuando la vida
del reo constituye un peligro real para la comunidad. Las prisiones de
estos tiempos hacen casi imposible la fuga de los reos y por ende la
necesidad imperiosa de su eliminación física en aras del bien común.

Es un hecho notorio que en los últimos tiempos, gracias a las pruebas de
A.D.N., han sido liberados muchos convictos, víctimas de errores
judiciales. La realidad es que ningún sistema judicial puede garantizar
la ausencia de errores que puedan llevar al patíbulo a una persona
inocente. El pensamiento católico actual tampoco considera que en el
caso de un asesinato la pena sirve como retribución al delito cometido,
no se repara la pérdida de un ser querido con la ejecución del asesino;
por otra parte ¿cuántas veces podemos ejecutar al que ha matado a
muchos? Tenemos una sola vida y una sola muerte.

También es discutible la ejemplaridad de la pena de muerte; el índice de
criminalidad no es menor en los países que la aplican y las ejecuciones
de los jerarcas nazis en Nuremberg no han disuadido del genocidio, por
sólo citar casos recientes, a personajes como Slovodan Milosevic o Sadam
Hussein.

En España comprobé que tampoco es necesaria la eliminación física de los
enemigos violentos del Estado de Derecho para garantizar la paz social;
el gobierno de José María Aznar redujo a los terroristas de ETA
aplicando sistemáticamente la legislación vigente y buscando pactos
sociales y políticos en contra de los terroristas.

Comparto la convicción de que el futuro de Cuba tiene una imperiosa
necesidad de justicia y quizás es la hora de preguntarnos si es deseable
que en ese futuro continúe vigente la aplicación de la pena de muerte;
si la justicia que deseamos pasa por derramar la sangre de otros cubanos.

Nada indica que sea éste el sentir de los opositores cubanos, que se han
caracterizado por su lucha pacífica, ni por el pueblo llano que expresa
sus deseos de paz ante unos cambios que se anhelan, y a la vez se temen,
mientras respira aliviado porque las peroratas del comandante ya no
interrumpen la telenovela.

Proclamar la necesidad de la pena de muerte en el futuro de Cuba, que
cualquier día puede ser presente, contribuye a que los hijos y nietos,
padres y hermanos de aquellos que pueden ser juzgados estén menos
dispuestos a aceptar una justicia que incluya la pena capital. La
posibilidad de una condena a muerte, más allá de cualquier consideración
o manipulación ideológica, siempre es una buena razón y pretexto para el
atrincheramiento.

Por otra parte, no creo que la pena de muerte sirva de retribución al
daño cometido en nuestra patria y mucho menos, que contribuya a
garantizar una paz social que se puede garantizar con la restitución del
Estado de Derecho y el compromiso ciudadano con una legislación adecuada
y con los pactos sociales que emanan de la democracia.

La vida es algo sagrado y esa sacralidad debe ser un valor
imprescindible en la República que deseamos. El respeto a la vida como
valor supremo es un principio moral que puede ser asumido por creyentes
y no creyentes, puede ser nuestro primer gran acuerdo como pueblo en el
exilio, puede ser un signo que estimule a esa transición que de un modo
u otro ya ha comenzado.

Creo que la oposición en Cuba agradecería un acuerdo de esta naturaleza,
que sería muy bien acogido en las cancillerías de medio mundo,
especialmente las de Europa, en donde la pena de muerte provoca un gran
rechazo; creo también que su existencia plantearía un desafío moral y
diplomático para el régimen, y un estímulo a aquellos que dentro del
mismo quieran moverse en dirección a la auténtica democracia.

Uno de nuestros presos por la causa de la libertad, el doctor Oscar
Elías Bicet, está tras las rejas también por su prédica en contra del
aborto, la más temprana ejecución que conocemos.

La sociedad cubana ha sido, durante décadas, compulsada a despreciar la
vida y a rendir culto a la muerte, "Patria o Muerte", "Socialismo o
Muerte" han sido las consignas por excelencia, nada hemos ganado en ese
camino, dejemos que sea la vida y no la muerte la piedra angular de
nuestro futuro.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=14809

No comments: