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Sunday, August 20, 2006

La vivienda en Cuba

La vivienda en Cuba
Por: Lic. Oscar Espinosa Chepe
Economista y Periodista Independiente

Bitácora Cubana, 19 de agosto de 2006 - La Habana

Uno de los problemas más graves que afronta Cuba actualmente es el
habitacional. Su incidencia social resulta significativa y no pocas de
las penalidades y sufrimientos presentes son en gran medida consecuencia
de la falta de techo para la familia o de que en muchas viviendas
residan hacinadas varias generaciones en espacios ruinosos, sin
perspectivas reales de mejoría.

La construcción de 48 752 viviendas en el primer semestre del año y la
ejecución de 230 900 acciones de conservación y rehabilitación de las
existentes fueron anunciadas por el gobierno el pasado 16 de agosto. Se
reconoce que el 67,7% de las edificadas corresponden a lugares donde
había familias residentes, o sea fueron terminaciones que no
corresponden a una ampliación sustancial del espacio habitable. No puede
olvidarse que decenas de miles de viviendas han sido destruidas por
huracanes y ciclones en los últimos años, con lo que innumerables
familias han estado obligadas a buscar refugio en albergues colectivos
por mucho tiempo.

De de las 230 900 acciones de conservación y rehabilitación, un por
ciento muy elevado (más del 45,0%) estuvieron dirigidas a arreglar y
reponer techos devastados por los ciclones. En conclusión, el
déficit de viviendas en Cuba, estimado oficialmente, que supera
las 500 000 unidades, - más de un millón según otras fuentes-, demanda
un aporte significativo de nuevas capacidades para atenuarlo. Lo mismo
puede decirse de las viviendas que requieren urgente reparación, no sólo
por los daños sufridos debido a fenómenos meteorológicos en los últimos
años (más de 600 000), sino también por la prolongada falta de
mantenimiento y de mínima atención debido a la carencia de recursos por
parte de la población durante decenios. Según estimados del oficial
Instituto Nacional de la Vivienda, el 43,0% del fondo habitacional se
encuentra en malas y regulares condiciones y el 8,0% está integrado por
las cuarterías, ciudadelas, viviendas precarias aisladas y las ubicadas
en focos o barrios marginales, porcentajes casi seguro superiores en la
realidad.

La profunda crisis de la vivienda es producto de un sistema, que
también en esta esfera, ha frenado la iniciativa del cubano. Si se
quisiera realmente resolver esta angustiosa problématica, tendría que
dejarse de emplear los mecanismos burocratizados de gestión , el control
centralizado de los materiales de construcción por parte del gobierno y
la selección que se hace para la venta de estos recursos, basada en el
clientelismo político, a través de la supuesta búsqueda de ¨una
destacada conducta social y revolucionaria…¨

La población requiere con urgencia la libre venta de los recursos y la
eliminación de todas las trabas que hoy dificultan hasta la reparación
más elemental de una vivienda. Debe dejarse a los constructores
organizarse libremente para desarrollar sus iniciativas y
especializarse. Eso permitirá la reparación con calidad de las
edificaciones existentes y la construcción de nuevas, confortables y
duraderas, no como las que estamos viendo erigirse, caracterizadas
generalmente por ser endebles y de poca durabilidad, en un país donde
periódicamente se sufren serios embates de fenómenos atmosféricos.

En modo alguno esto significa que el Estado deba retirarse de la
construcción de viviendas. Objetivamente en ninguna parte del mundo, la
sociedad puede obviar este importante tema y dejarlo sólo en manos del
mercado. Es menester su dedicación a construir viviendas populares para
los sectores de menores recursos, así como contribuir en gran medida a
las inversiones inducidas por los proyectos urbanísticos, tales como
alcantarillados, redes de conducción de agua, electricidad, gas,
escuelas, hospitales y otros elementos indispensables para la población.
También puede ayudar en la solución de los problemas habitacionales
mediante correctas políticas crediticias y fiscales, entre otras. Pero
si algo ha enseñado la experiencia cubana es que la absoluta
monopolización por parte del Estado de las actividades económicas y
sociales conduce a un inevitable desastre en cualquier programa de
desarrollo, o en el mejor de los casos a costosos y deficientes
resultados.

Contribuiría a la solución del problema de la vivienda, el
otorgamiento de la propiedad a todos los actuales usufructuarios
onerosos, o sea aquellas personas que actualmente habitan las casas sin
pagarlas, pero sin ser dueñas. Es necesario que las personas se sientan
propietarias reales de sus viviendas, con las responsabilidades
inherentes. Se acabarían las largas gestiones para poder repararlas o
ampliarlas, subarrendarlas, canjearlas a conveniencia, e incluso
venderlas. Eso daría gran flexibilidad para la solución del problema
habitacional y sería un acicate, a fin de que muchos cubanos
emprendedores puedan dedicar sus esfuerzos al progreso de este decisivo
aspecto de la vida nacional.

Como han señalado algunos estudiosos en el exterior, basados en
experiencias de otros pueblos, la propiedad de la vivienda podría servir
más adelante como garantía de préstamos para el desarrollo de
actividades empresariales pequeñas o medianas, y así contribuir, como
un sólido pivote, al desarrollo del país.

La complejidad del problema habitacional cubano es muy grande. Resulta
claro que en el sistema totalitario imperante está la raíz del mal. Con
su permanencia jamás habrá una verdadera solución, por el contrario, el
daño crecerá con sus perversas cargas de penurias para la población.

La Habana, 18 de Agosto de 2006

http://www.bitacoracubana.com/desdecuba/portada2.php?id=2748

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