Medidas en Cuba no sorprenden en Miami
RUI FERREIRA
El Nuevo Herald
El anuncio que hizo el gobierno cubano en el sentido de que pronto
comenzará a entregar títulos de propiedad de viviendas en la isla, no
provocó grandes sorpresas en Miami, pero fue visto como un reflejo de la
situación de crisis que vive el país.
''Es algo interesante. Creo que es un indicio que nos da cierta
seguridad de que la dictadura ha entrado en su etapa final, porque se
encuentra en una situación muy difícil. Si no abren, no pueden
sobrevivir'', estimó Nick Gutiérrez, abogado y presidente de la
Asociación de Hacendados de Cuba.
La decisión es más interesante aún, enfatizó, porque ``en la medida que
vayan abriendo las posibilidades a la gente, ésta va a querer más de lo
que ya tiene''.
Sin embargo, para el director del Centro de Estudios Cubanos y
Cubanoamericanos, Jaime Suchlicki, la medida va a favorecer en mayor
medida a los miembros de las fuerzas armadas y la nomenclatura oficial.
''Están comprando las lealtades de la gente'', sentenció el analista.
Entre otras razones, porque los grandes favorecidos ''serán las fuerzas
armadas que tienen las mejores casas en Miramar, por ejemplo. Esto es
una piñata'', agregó Suchlicki.
''Piñata'' se llamó a la distribución de propiedades residenciales en
Nicaragua después de que el gobierno del Frente Sandinista perdió el
poder en las elecciones de 1990.
Además, según Suchlicki, la medida anunciada por el gobierno cubano ``es
una forma de legalizar el robo de propiedades, porque hay que
preguntarse de quién son esas casas originalmente, ¿de la gente en Cuba
o de los que viven en Miami?''.
Por otro lado, hay también un posible impacto a largo plazo, advirtió
Suchlicki, quien es también profesor de la Universidad de Miami.
''La gente puede usar esas casas para pedir dinero y abrir negocios.
Pueden hipotecarlas, pero para eso también habrá que crear un mercado'',
dijo.
Gutiérrez, por su parte, insistió en que la medida no es algo
trascendental. ``Tendremos que ver el efecto que hace esto. Repito, no
creo que sea trascendental, pero es un cambio que nos da cierta
esperanza. Pone al régimen en una situación difícil: cuanto más abran,
más la gente quiere que abran''.
''En la práctica tratan de manera diferente a la gente que ha vivido más
tiempo allí. En el fondo, esto expone el hecho de que la revolución no
ha dado casas a nadie, sino que la gente ha tenido que alquilarlas del
gobierno'', precisó Gutiérrez.
rferreira@herald.com
http://www.elnuevoherald.com/noticias/sur-de-la-florida/story/188979.html
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