La Iglesia Católica reabre al culto un templo que le fue confiscado hace
30 años
En manos del gobierno, la iglesia de Tarará fue almacén y discoteca.
Agencias
AFP/ La Habana. La Iglesia Católica celebró su primera misa después de
30 años en un templo confiscado por el gobierno cubano en 1975 y
devuelto en 2006, cuando se le sometió a una restauración, informó este
jueves la Conferencia Episcopal.
Se trata de la iglesia de Tarará, un balneario al este de La Habana que
en los últimos 50 años ha sido campamento vacacional de pioneros
(organización infantil controlada por el gobierno), hospital de niños
víctima de la explosión nuclear de Chernobil, marina turística y escuela
para aprender español de estudiantes chinos.
"El cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, presidió el sábado 5
de abril en horas de la mañana la primera misa que se celebra en el
templo de Tarará en más de 30 años, y de este modo dejó reabierta al
culto la Iglesia de Santa María y Santa Elena", informó la Conferencia.
Aunque la edificación fue originalmente un templo católico —Santa Elena—
tuvo que ser consagrado nuevamente, pues en los 30 años de ocupación
oficial fue destinado a almacén y discoteca.
Las obras de restauración de la iglesia de Tarará comenzaron en julio de
2006, "tras ser devuelta a la arquidiócesis", añadió la Conferencia.
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