Viernes 11 de Abril, 2008 8:17 GMT148
LA HABANA (Reuters) - Las reformas aprobadas por el nuevo presidente
cubano, Raúl Castro, para permitir la venta de ordenadores,
reproductores de DVD y teléfonos móviles, además de permitir que los
cubanos se alojen en hoteles, son un reconocimiento de la creciente
desigualdad en el país comunista.
Los bienes y servicios están disponibles sólo para los cubanos que
tienen la moneda con la que pagarlos, que son los pesos convertibles, o
CUC, que valen a 24 veces más que el peso cubano con el que se pagan la
mayoría de los salarios.
La mayoría de los artículos y servicios estaban antes disponibles en el
mercado negro para aquellos dispuestos a violar la ley para comprarlos y
arriesgarse a que los productos fueran confiscados.
Permitir legalmente su venta facilita la vida a los cubanos con acceso a
los CUC, que están fijos en 1,08 dólares, pero también resalta las
desigualdades en un país donde el salario medio es de unos 17 dólares al
mes.
Mientras que profesionales como doctores y docentes tienen salarios
estatales muy bajos, aquellos cubanos que reciben dinero de familiares
en el exterior, propinas de turistas, dirigen pequeños negocios, viajan
en misiones gubernamentales al exterior, reciben bonificaciones en CUC,
o venden bienes en el mercado negro, tienen un poder adquisitivo mucho
mayor.
Sin embargo, eso podría cambiar pronto, con un nuevo código laboral que
por primera vez no pone un límite al salario estatal de un individuo, en
tanto esté vinculado con la productividad.
Los cubanos no se sorprendieron por las medidas tomadas por Raúl Castro
a pocas semanas de suceder como presidente a su convaleciente hermano
Fidel Castro, pero algunos se sintieron frustrados.
"Me niego a comprar un ciclomotor eléctrico de 98 CUC. Este precio es
como comprar una limusina en cualquier otro país; es más de cuatro veces
mi salario mensual", dijo un médico tras visitar una tienda de
electrodomésticos donde los nuevos artículos de consumo estaban a la venta.
Cuba se enorgullece de ser la sociedad más igualitaria de América
Latina, pero la desigualdad no es nueva en la isla. Alrededor del 15 por
ciento de la población tiene el 85 por ciento de los pesos que hay en el
banco.
Cuando la caída de la Unión Soviética hundió a Cuba en su peor crisis a
principios de la década de 1990, el entonces presidente Fidel Castro
anunció amargamente que el dólar estadounidense se convertiría en moneda
de curso legal junto al peso cubano.
Se abrieron las casas de cambio estatales, se permitieron negocios
familiares y el país se abrió al turismo e inversiones del exterior,
mientras Castro intentaba evitar un completo colapso de la economía.
El presidente dijo en esa oportunidad que no tenía opción si quería que
el socialismo cubano sobreviviera, pese a la desigualdad y a los
problemas sociales que provocarían las medidas.
/Por Marc Frank/. *.
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