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Thursday, April 10, 2008

Cuba: cambios, trueques, remolinos

Publicado el jueves 10 de abril del 2008

Cuba: cambios, trueques, remolinos
IVETTE LEYVA MARTINEZ

Aunque algunos sectores del exilio se resisten a aceptarlo, es
indiscutible que el levantamiento de prohibiciones vigentes durante más
de una década representa cambios en la fosilizada sociedad cubana.

No se trata de cambios que presagien las anheladas transformaciones
democráticas, pero afortunadamente colocan a los cubanos en el sendero
de la modernidad del cual fueron apartados bajo el liderazgo de Fidel
Castro. Adentrado el siglo XXI, nuestros compatriotas acaban de
recuperar el derecho a hospedarse en las instalaciones turísticas de su
país y al usufructo individual sobre la tierra; comienzan a adquirir
libremente, por primera vez, DVDs, celulares y computadoras.

Estas medidas populares marcan el inicio real del gobierno de Raúl. Fiel
a su estilo discreto, el nuevo gobernante también ha puesto fin
tácitamente a la vociferante e inútil ''batalla de ideas'' con sus
frecuentes y costosos actos multitudinarios, y ha aliviado la férrea
censura sobre la prensa para permitir asomos de críticas sociales y
presentar problemas antes negados, como el mercado negro y la mendicidad
callejera. Las intervenciones durante el último congreso de la UNEAC
revelan además que este sector cree haber encontrado en Raúl, al menos,
un interlocutor más receptivo que Fidel, ante quien hace años no se
profería una sola crítica.

La eliminación de ''las prohibiciones excesivas'' que estamos
presenciando compensa la falta de carisma de Raúl y le granjeará una
popularidad con la que ya no contaba su hermano en sus últimos años de
gobierno. Más importante aún: las expectativas de cambio esperanzan a
millones de cubanos, fundamentalmente a aquellos que no pueden o no
quieren emigrar, y que no veían una luz al final del túnel.

No nos engañemos: para la inmensa mayoría de nuestros compatriotas en la
isla democracia es una palabra vacía. Lo que más los agobia es la
zozobra de la supervivencia diaria y la incertidumbre del futuro. Negar
que los cambios decretados por Raúl aliviarán las vicisitudes diarias
del pueblo cubano, aun cuando las financien familiares desde Miami y
otras latitudes, es tapar el sol con un dedo. También es innegable que
bajo su gestión ha mejorado la situación del transporte en la capital y
el abastecimiento de agua en varias partes del país: reconocerlo no
significa apoyar un ápice a la dictadura cubana.

Raúl Castro ha entreabierto la puerta y le resultará difícil cerrarla.
Una cosa llevará a la otra: la venta de computadoras generará una mayor
demanda popular de acceso privado a internet; la adquisición de
electrodomésticos y la posibilidad de pagar la estancia en los hoteles
incrementará la presión para poner fin al injusto y complicado sistema
monetario que obliga a los cubanos a adquirir productos básicos en una
moneda diferente a la que reciben en sus salarios; los nuevos campesinos
privados resistirán controles del gobierno. Una puerta que se abre hacia
la modernidad también se abre hacia la democracia.

Pero los inversionistas extranjeros también han tomado nota de la puerta
entreabierta: el fondo de inversiones CEIBA, especializado en Cuba,
elevó su capital de 18 a 88 millones de euros, y en junio comenzará a
cotizarse en la bolsa de Londres, alentado por la esperanza de grandes
oportunidades de negocios en la isla.

Desde Estados Unidos, una delegación agrícola de Minnesota viajó a Cuba
a fines de marzo para explorar mayores inversiones en las áreas de
alimentos, productos agrícolas y turismo. El comisionado agrícola
estatal, Gene Hugoson, aseguró que espera viajar a Cuba al menos una vez
al año: sólo en el 2007 ese estado vendió a la isla 18.3 millones de
dólares en productos agrícolas y quiere posicionarse en el mercado para
frenar la previsible competencia de los estados sureños. Desde luego,
Hugoson no expresó la menor preocupación por la falta de libertades
democráticas en la isla.

La fascinación de los extranjeros por un mercado casi virgen como el
cubano podría ser uno de los principales obstáculos internacionales al
clamor por democracia en la isla. Como se ha visto en Vietnam y China,
los gobiernos prefieren hacer de Poncio Pilatos antes que arriesgar
oportunidades de negocios en esas codiciadas plazas.

No me quedan dudas de que Raúl dirigirá la economía de manera muy
diferente a Fidel, quien en su reciente mensaje a los intelectuales se
ha presentado como lo que es: un anciano anticuado opuesto a las nuevas
tecnologías y con ideas decimonónicas sobre la sociedad. Irónicamente,
si el pragmatismo de Raúl salta por encima de las barricadas
ideológicas, las posibilidades de una verdadera democracia en Cuba
podrían ser cada vez más remotas.

Es probable que en el futuro inmediato veamos más medidas destinadas a
aplacar las insatisfacciones coditianas de la población, así como una
mayor apertura a las inversiones extranjeras, quizás incluyendo las de
cubanoamericanos. En ese escenario, habrá que observar cuántos quedarán
para defender el respeto a los derechos humanos y el derecho a la
democracia en Cuba.

Editora de Yahoo! Inc

http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/columnas_de_opinion/story/187835.html

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