Fuerza Aérea Uno
Cualquiera sea el resultado de las elecciones de este año en EEUU, el
embargo acabará. El próximo presidente solo influirá si es más tarde o
más temprano
Jorge Dávila Miguel, Miami | 14/03/2016 4:48 pm
Jorge Mas Canosa habría estado en ese avión. Con el presidente Barack
Obama viajarán a La Habana una docena de cubanoamericanos para
presenciar y respaldar lo que indudablemente será historia. Mas Canosa
me lo dijo en su oficina. Fue el día en que Carlos Alberto Montaner
anunció que su Plataforma Democrática estaba dispuesta a "dialogar para
buscar una solución democrática" con el Gobierno cubano, mediante su
tesis del Puente de Plata. ¡Mira lo que me ha hecho Montaner! —exclamó
Mas entre alarmado y descompuesto. "¿Y cuál es el gran
problema?"—exclamé yo manteniendo el tono, aunque sin entender aquella
bronca. Entonces me contestó: Que ellos no quieren hablar con nosotros;
porque si quisieran, yo soy el primero que se monta en el avión. Carlos
se me adelantó.
La posición política pública de Jorge Mas era de oposición total al
"diálogo". Tal vez era así porque sabía dos cosas: que el interlocutor
lógico de La Habana siempre sería Washington y que su oportunidad estaba
en ser intransigente con La Habana y cófrade de Washington. Si no podía
ser interlocutor, tal vez sería el intérprete. Mas era crudamente
práctico. Igual hubiera celebrado una invasión. Algunos de sus más
cercanos colaboradores de entonces sabrán perfectamente lo que hablo. Y
para el récord: Jorge Mas también me dijo —otro día— que "aunque mañana
se cayera Fidel Castro", habría que mantener la Ley de Ajuste Cubano
"unos añitos" para tener mayor poder político también en Miami. Jorge
era un hombre de garra, lo que pasa es que los de allá tuvieron más.
Mientras, nuestros políticos cubanoamericanos hacen malabarismos para
maquillar la Ley de Ajuste con tal de que "esos cubanos" tan diferentes
que llegan ahora, no les empañen su Camelot exiliado. En realidad saben
que su electorado cubano está cambiando y que no cuentan con las agallas
ni las neuronas para entenderlo. No es que la nueva migración sea
"castrista", es que tampoco son prisioneros de esa rancia retórica que
los mantuvo en sus cargos electos mediante la amarga teoría del
pastelito de guayaba y el Viva Cuba Libre.
Y esa misma retórica —amplificada saludablemente por la prensa de Miami—
dice que los cubanos que van con Obama viajan "por dinero". Por
negocios. Como si ése fuera un género que rechazaría cualquiera de los
que se insultan. Pero se equivocan: los que viajan con Obama tienen un
asiento porque van "con" dinero. Y además porque también decidieron,
como otros que no lo tienen, mirar sin miedo a la realidad e intentar
influir en la salud y el destino de la nación cubana. Y si hay unos
pesos de más… o de menos, ¿cuál es el problema?
Una nueva era se abre entre Cuba y Estados Unidos en la que sus
respectivos gobernantes, tal vez, permitan que la Isla se deslice hacia
los cambios "en un suave plano inclinado" —como me dijo Norberto
Fuentes. Pero también otra era se abre en Miami para la clase política
cubanoamericana si la maquinaria y el empuje que unos tuvieron hasta
ahora, es capaz de reinventarse para otros ante nuevas realidades: la
normalización de las relaciones, el desarrollo del comercio entre Miami
y La Habana, y la complejidad política de cubanos residiendo
simultáneamente en ambas ciudades. Allá con un diputado ante el Gobierno
cubano y aquí con un congresista ante el Gobierno americano. Ya las
leyes lo permiten.
Recuerdo cómo Francisco Aruca lo anunciaba una y otra vez hace veinte
años, y también cómo yo —repleto de certezas— me burlaba. Pero por ahí
viene. La normalización. Y sin el chiste de un Marco Rubio presidente.
Cualquiera sea el resultado de las elecciones en 2016, el embargo
acabará. El próximo presidente solo influirá si es más tarde o más
temprano. Todos los que apostaron por lo que es hoy la política de Obama
y el entendimiento merecerían un puesto en ese avión. Y así viajarán
ahora, aunque no como interlocutores sino como invitados. Pero estarán
finalmente allí; mirándose las caras, aunque de refilón, con "el
castrismo": los republicanos Carlos Gutiérrez y Mike Fernández se me
ocurren, entre otros; y no faltaran demócratas ilustres. La mayoría lo
veremos todo por televisión. Envidiable oportunidad: ser testigos de la
historia en tiempo real.
Jorge Dávila Miguel es comentarista político y columnista de CNN en
Español y El Nuevo Herald.
Source: Fuerza Aérea Uno - Artículos - Opinión - Cuba Encuentro -
http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/fuerza-aerea-uno-325074
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