Silvio estuvo en mi barrio
Vino a cantar a poco más de un kilómetro de mi casa. Y estuve allí, en
las primeras filas
lunes, marzo 14, 2016 | Luis Cino Álvarez
LA HABANA, Cuba.- Luego de más de 35 años, he vuelto a ir a un concierto
de Silvio Rodríguez. No es que haya terminado por aceptar su posición de
embajador cultural y vocero no oficial de la dictadura que todavía se
empeñan en llamar revolución. Es que no pude resistir la tentación de
volver a disfrutar en vivo de sus canciones: vino a cantar a mi barrio,
a poco más de un kilómetro de mi casa.
Silvio Rodríguez, acompañado por cuatro músicos, y teniendo al grupo de
jazz Temperamento, que dirige el pianista Roberto Fonseca como invitado,
actuó al anochecer del 12 de marzo, ante un público de más de 800
personas, en la plazoleta del cine del Reparto Eléctrico, en Arroyo Naranjo.
Fue el concierto número 73 de la Gira por los Barrios que realiza el
cantautor desde hace cinco años.
Estuve allí, en las primeras filas. Y mentiría si digo que no lo
disfruté. Aunque, cuando interpretase alguna de sus canciones
panfletarias, me sintiera asqueado y fuera de lugar.
Por suerte, fueron las menos. Las más fueron bellas: Unicornio, Ojalá,
Ángel para un final…
Tengo casi todos los discos de Silvio. Desde Días y Flores hasta Segunda
Cita. Y ando buscando el más reciente, Amoríos. Nunca he negado que me
gusta su música. Con Silvio y sus canciones (las buenas, quiero decir,
no las de agit-prop) me sucede como con esos amores desafortunados que
pasa el tiempo y uno no puede echarlos a un lado y ya, sino que te
acechan, y corres el peligro de volver a caer, aunque sepas que te
defraudaron, que fallaron, que a la larga no sirvieron… ¡Masoquista que
es uno!
¿Qué le vamos a hacer si las canciones de Silvio, casi tanto como las de
los Beatles, conforman la agridulce banda sonora de la vida de los
cubanos de mi generación?
Cuando escucho esas canciones me veo de nuevo en mi vieja casa de La
Víbora, o vuelvo a escuchar a Mateo, en un albergue cañero de Matanzas,
una noche allá por diciembre de 1972, rasguear la guitarra y cantar con
el alma y los ojos siempre cerrados las canciones de Silvio que no
pasaban por la radio y que él se las sabía de memoria, hasta que
Manolito El Mexicano, el que vivía por Calabazar, le pedía un chance
para tocar, con armónica y todo, "Heart of gold" de Neil Young, y
nosotros en la gloria, aunque nos muriéramos de hambre, frío y añoranza
por las novias en La Habana o en otro campamento agrícola.
En aquellos viejos tiempos que nunca fueron buenos, cuando tuve amores
tan contrariados y azarosos como los que vinieron después, siempre
escuchaba, tarareaba o me sonaba en la mente, si no algo de la WQAM,
alguna de las canciones de Silvio, que de tan ambiguas, si no eran
explícitamente de amor, no se sabía a ciencia cierta de qué coño hablaban.
Algunas citas tomadas de Silvio deben andar por ahí, en algún libro que
regalé a alguna amada, en aquellos tiempos cuando las muchachas todavía
apreciaban que un tipo bajito, flaco, desgreñado y miope, expulsado de
todos los sitios posibles, les regalara un libro con alguna dedicatoria
como "todo se vuelve a inventar si lo comparto contigo"…
Volví a recordar todo eso en el concierto del Reparto Eléctrico. Aplaudí
y mucho las canciones que me gustan. Pero mi venganza fue no aplaudir
las odas panfletarias. Como El necio, ese bodrio tercamente sumiso y
antidialéctico —¡tan marxista como Silvio dice ser!— donde asegura que
él se muere como vivió. Y yo también. Así que, cada uno en su lado del
ring, quedamos a tantos iguales. O casi, porque a mi pesar, le debo
varias de mis canciones preferidas.
luicino2012@gmail.com
Source: Silvio estuvo en mi barrio | Cubanet -
https://www.cubanet.org/destacados/silvio-estuvo-en-mi-barrio/
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