Raquel: una de tantos jóvenes cubanas graduados y sin trabajo
Por Dr. Eduardo Herrera/ HABLEMOS PRESS.
LA HABANA.- Raquel Nordet Vega es una joven guantanamera que
recientemente obtuvo el título de Licenciada en Enfermería en un centro
estudiantil de la capital. Sin embargo, como su dirección particular
pertenece a la provincia donde nació, se ha visto impedida de ejercer.
Con solo 22 años de edad, es una de las muchas que en este país no
practica la profesión que escogió.
Nos cuenta que vino a vivir a La Habana debido a que en su provincia no
había plazas para estudiar la carrera de enfermería. Entonces, una tía
decidió alojarla en su casa para que pudiera cumplir su propósito. Luego
de hacerle un documento de tránsito (permiso que deben tener las
personas de otras provincias para vivir en la capital), pudo matricular.
Siendo el interés de la tía que ella habite en su casa, Raquel no ha
podido formar parte legal del núcleo, ya que cuatro personas, ella más
los tres familiares que ya habitan la vivienda, resultan demasiado,
según la ley, para las dos habitaciones con que cuenta.
Luego de dos años de estudio, Raquel se dirigió a la Dirección
Provincial de Salud con su boleta laboral, la cual fue retirada por un
funcionario, alegando este que había sido una violación que ella
estudiara en La Habana. Dicho funcionario también expresó que de haber
sido de algún contingente (trabajadores traídos de otras provincias para
trabajar en la capital) entonces si pudiera ser aceptada.
Nordet Vega se sintió "bloqueada al ver como sus años de estudios habían
sido en vano, solo lloraba con el consuelo de mi tía y mi madre, quienes
me alentaban a seguir insistiendo en mi empeño de trabajar en el
Hospital donde había hecho las prácticas de mi carrera".
Muchos jóvenes en Cuba corren la misma o peor suerte que Raquel,
viéndose privados de estudiar o trabajar en las profesiones o en los
lugares donde desean, por leyes y resoluciones que afectan a los
ciudadanos, violando el derecho que tienen todas las personas de
circular libremente y elegir su residencia en el territorio de un Estado.
Los de provincias con poco desarrollo, acuden a la capital para poder
lograr sus sueños y se encuentran con la dura realidad que les impone un
gobierno con poca preocupación por el verdadero bienestar de las
personas. Contrario al discurso que promueven, la mejoría es casi nula.
Podemos encontrar en las calles citadinas mujeres y hombres del interior
del país prostituyéndose, dedicándose al robo, la estafa u otras formas
de buscarse la vida. El Estado, con sus leyes, les impide estar
legalmente en la capital, creando así una figura delictiva.
Jóvenes como Raquel, que quieren mejorar sus vidas y trabajar
decentemente, han tenido que abandonar sus sueños y dedicarse a labores
no deseadas, víctimas de un sistema que viola los derechos de los
ciudadanos.
Source: Boletín de la AGENCIA HABLEMOS PRESS - Misceláneas de Cuba -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/56e6ba4f3a682e0f446680e0#.VubM_pwrLjY
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