Los seis mil kilómetros de Leonel entre Quito y Austin
[14-03-2016 22:19:29]
Mario Hechavarría Driggs
(www.miscelaneasdecuba.net).- No hay metas grandes para uno cuando lo
guía una buena razón y las ansias de libertad.
La Odisea de Leonel Ramos Castillo, replicada miles de veces por sus
compatriotas, tiene algo de singular en la historia de la humanidad,
Odiseo regresaba a su hogar y por ello fue capaz de enfrentar las más
duras pruebas, los cubanos hacen todo lo contrario, huyen de su propia
casa. No pretendo una crónica, solamente compartir algunas reflexiones
ahora que, a salvo de Texas, Leo está dispuesto a conversar libremente:
¿Estabas preparado para los riesgos de semejante travesía?
De mis dos viajes anteriores al Ecuador, las cosas te la pintan como un
paseo de campo, porque muchos ganan dinero por cada inmigrante. Me fui
con sólo 1800 dólares, objetivo Panamá, donde trabajaría para obtener el
resto rumbo a Estados Unidos. Así lo han hecho muchos cubanos, aunque
nunca calculé los riesgos que aparecieron por el camino. Dejé en Cuba a
mi mujer y mi hija, lo hice por ellas, porque Cuba cada día está peor y
quiero darles un mejor futuro.
Sobran los casos de abusos, chantajes, incluso pagando con la vida
misma, ¿tienes algún recuerdo personal?
Son tantos: a una mujer que viajaba con su hija, se la violaron delante
de ella subiendo la "Loma de la Miel", una trocha «obligada», creada por
los traficantes para cruzar de Colombia a Panamá cuando eso mismo puede
hacerse en directo vía marítima. Yo vi cómo cayó al mar la hija de otra
madre, debido a los saltos que daba aquella lancha rápida por la
velocidad y el oleaje. No hubo compasión. La desdichada mamá terminó
dándose un «sogazo». Sé de 14 inmigrantes que iban hacia Salsurro,
intermedio rumbo a Panamá, nunca llegaron.
Sin embargo, en medio de tanta indefensión, ustedes, con dinero en los
bolsillos, conseguían avanzar, ¿conociste de la solidaridad humana?
En nuestra travesía tuvimos innumerables muestras de solidaridad, el
primer caso fue un hombre amable que me brincó la frontera de Colombia.
En Medellín una familia de morenos-piel oscura o negros en Cuba-, me
tuvo diez días en su casa, sin faltarme comida y protección, yo sólo
ayudándoles a cocinar. Cuando me bajé de aquella lancha rápida, herido
en la cabeza por un golpe de ola, recibí las curas de parte de un
soldado panameño. Hay una extraña mezcla de interés y amistad, pero al
final, si no fuera por la misericordia, nunca hubiéramos llegado.
Existieron obligadas pausas, donde pudiste conversar con las personas de
siete países, ¿tratándose de Cuba, qué recuerdas primero?
Uno me llegó a decir que en Cuba se fusilaba por matar una vaca: no
tanto, le dije, pero sí años de prisión como si fuera un homicidio. Una
cosa que me llamó la atención, era la fascinación que tienen por las
mujeres cubanas y siempre reconocían la calidad de los médicos cubanos.
Ellos no podían entender qué está pasando en Cuba y yo, los otros
cubanos, por más que quisiéramos, nos era casi imposible explicarles. A
Cuba sólo se la entiende, a medias, viviéndola.
Las fotos de viaje indican una depauperación física alarmante, en Texas,
te ves, al decir de los cubanos, "cebado". ¿Recomiendas la aventura a
tus compatriotas?
Yo como padre de familia tome mi decisión pensando en mi hija, pero no
recomiendo que lo hagan, y si lo hacen no pongan en riesgo a sus hijos,
yo vi niños menores durmiendo en el piso de la plazoleta de Obaldía,
expuestos a enfermedades y peligros. Los traficantes no tienen piedad,
para ellos somos sólo mercancías y representamos solo dinero.
¿Una lección para el resto de tu vida?
La primera lección fue reconocer la valentía de las mujeres, cuando
muchos hombres estaban acobardados ellas estaban serenas, subían las
lomas como mambisas. Otra, que no hay metas grandes para uno cuando lo
guía una buena razón y las ansias de libertad.
Source: Los seis mil kilómetros de Leonel entre Quito y Austin -
Misceláneas de Cuba -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/56e72ae13a682e0f446680ed#.VugpZPkrLic
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