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Tuesday, March 15, 2016

El pobre pueblo cubano

El pobre pueblo cubano
RAÚL DOPICO | Miami | 15 Mar 2016 - 9:33 am.

"Aliviar el sufrimiento del pobre pueblo cubano" es uno de los
argumentos más socorridos a la hora de justificar el restablecimiento de
relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Un argumento con una carga
mortal de demagogia, que pretende librar de la culpa al principal
culpable —el pueblo cubano—, y culpar de toda la desgracia al actor
principal de la tragedia —entiéndase el Gobierno ilegítimo de Raúl
Castro—, y a sus opositores activos más intransigentes en el insilio y
el exilio.

Pero desmontemos de una vez tan inmensa mentira. El pueblo cubano, como
masa mayoritaria que define a Cuba, su cultura y su cubanidad, es el
único y absoluto responsable de la situación en que se encuentra. Es el
verdadero culpable de que nacer ahí haya dejado de ser "una fiesta
innombrable", para convertirse en una desgracia infinita, tal y como lo
demuestra la caída brutal de los índices de natalidad en la Isla. Allí
nadie quiere parir.

Un enfermero que se gana la vida como vendedor de granizado en las
calles de La Habana no lo pudo definir de mejor manera: "Este es un país
en el que la juventud no tiene futuro".

La juventud, los padres de la juventud y los abuelos de la juventud, se
han resignado a no tener futuro. En Cuba hace casi seis décadas que no
hay futuro. El 15% de la población ha escapado en busca de uno. Un hecho
inédito en la historia del país.

Muchos son los factores internos y externos que han propiciado la larga
permanencia de la dictadura de los hermanos Castro. Desde el
arropamiento masivo al caudillo, hasta las especiales circunstancias del
enfrentamiento ideológico entre dos sistemas políticos que buscaban
aniquilarse el uno al otro. Pero tras el derrumbe de la Unión Soviética
y la Europa del Este la subsistencia del castrismo ha sido gracias a la
falta de agallas del pueblo cubano.

Se han escrito muchas historias sobre la supuesta valentía del pueblo
cubano, pero valdría la pena desarmar ese mito. La valentía de los
cubanos históricamente ha sido patrimonio de unos cuantos. Las luchas
históricas contra España, contra Machado, contra Batista y contra el
castrismo, siempre han sido cosa de un puñado de gente digna que
sacrificaba sus vidas, mientras la gran mayoría se entregaba al
hedonismo desenfrenado y a la complacencia de vivir en un país próspero
—como lo fue Cuba bajo el dominio español y gran parte de la era
republicana— o en un país encandilado por una supuesta igualdad social,
con un futuro prometedor que nunca llegó, extraviado en un miserable y
eterno presente.

Los cabarets de La Habana estaban repletos el 31 de diciembre de 1958,
con miles de cubanos celebrando por todo lo alto, antes de ser saqueados
por la turba desenfrenada y oportunista. La lucha urbana en las ciudades
de la Isla era asunto de muy pocos, y las guerrillas de la Sierra
Maestra y el Escambray, eran eso, guerrillas que no sobrepasaron nunca
el medio millar de hombres, a pesar de las cifras que luego exagerara
Fidel Castro en sus relatos de una heroica epopeya que nunca fue.

Cuando Maceo muere en combate, sus tropas, hambrientas y mal armadas, se
contaban en apenas unos cientos. Su esposa pasaba profundas penurias en
el exilio, y La Habana ni se inmutaba ante la ofensiva mambisa.

Si somos desapasionados, tendríamos que reconocer, finalmente, que si
Estados Unidos no interviene en Cuba como parte de la llamada Guerra
Hispano-Americana, quién sabe si aún no seríamos una colonia española.
El mito establecido por una narrativa histórica grandilocuente, de que
la intervención americana nos arrebató la independencia, es solo eso, un
mito que no se sostiene ante la evidencia de los hechos. El propio
Máximo Gómez reconocería que era imposible vencer a los españoles en
campaña, razón por la que ideó su estrategia de tierra arrasada.

Unos pocos miles de cubanos estaban en armas en toda Cuba. Como ha
quedado plasmado en la historia, pelear por la independencia fue un
asunto de muy pocos. Cuba era un país próspero y la mayoría no quería la
guerra.

Por otra parte, los cubanos al servicio del ejército español agrupados
en la Guardia Civil, los voluntarios y las guerrillas, se contaban por
miles —80.000 señalan algunas fuentes—. Para colmo, cientos de negros
fieles a España se integraron a las tropas coloniales. Tal vez los más
conocidos fueron los integrantes de la escolta negra del capitán general
Valeriano Weyler. Treinta negros lo acompañaban cuando desembarcó en
Mariel, como parte de su estrategia de acorralar a Maceo, que culminaría
con la muerte del Titán.

Levantados los velos exagerados de la historiografía cubana, se sabe que
Weyler ganaba la guerra cuando le quitaron el mando tras la muerte de
Cánovas.

La campaña de Occidente de Gómez y Maceo había sido un fracaso total.
Algunos de los más importantes generales estaban muertos o presos, y la
única ciudad importante tomada por los mambises fue Victoria de las
Tunas, donde el general Calixto García masacró a los cubanos que
peleaban por España, la mayoría de ellos negros, antes de abandonar la
ciudad.

A la luz de la historia real, oculta tras montañas de falsificaciones,
se revela que tras el llamado "grito de Baire", lo que predominaba, en
el espíritu de la mayoría de los cubanos, era el deseo de obtener la
autonomía de España.

En la actualidad, tras la capitulación de Obama frente al Gobierno
ilegítimo de Raúl Castro, el escenario político de la Isla parece
similar: la mayoría de los cubanos no quiere la democracia, sino la
ayuda de Estados Unidos para mejorar sus condiciones de vida. La mayoría
de los enemigos del castrismo no quiere pelear por la libertad, sino
dialogar con el enemigo para convencerlo de que se la conceda. La
mayoría no busca la felicidad —"la felicidad depende de ser libres",
sentenció Pericles—. La mayoría quiere el estómago lleno y el placer de
los cuerpos, como símbolos perennes de alegre cubanía. La mayoría
prefiere la convivencia con los victimarios, que arriesgarse a
conquistar su libertad.

De qué diablos nos extrañamos, siempre ha sido así con el pobre pueblo
cubano. Ahora está aferrado a que el restablecimiento de relaciones con
Estados Unidos los vuelvo a salvar. Tal vez por eso Obama ha dicho que
ir a Cuba "será divertido".

Source: El pobre pueblo cubano | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1458030828_20923.html

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