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Tuesday, May 12, 2009

Una extraña conversación

Una extraña conversación
Juan Carlos Linares Balmaseda

LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) - Recibí esta comunicación la
víspera: "Por este medio se procede a la citación de Juan Carlos Linares
Balmaseda, vecino de Juan Alonso 410 altos entre Municipio y Rodríguez,
barrio Luyanó, a fin de que se presente en la 6ta Unidad de la Policía
Nacional Revolucionaria en calle 31 entre 108 y 110, ante el teniente
Juan, a las 8:00 horas del día 30 de abril de 2009 con el objeto de
entrevistarlo".

Y debajo una aclaración: "Se le significa que de no comparecer sin causa
previamente justificada se le impondrá una multa de veinte pesos o ser
acusado de negación de auxilio según el artículo de la Ley de
Procedimiento Penal".

Comparezco puntual. En la puerta del cuartel de policía me esperaba el
teniente Juan, Entramos en una oficina. Nos sentamos frente a frente,
escritorio por medio. "No pienses –me dice- que soy un degenerado porque
te hago venir de tan lejos; tampoco lo veas como un interrogatorio, esto
es una conversación".

Por ahí se encausa la conversación, haciendo escala en una imputación
habitual: soy un mercenario del imperialismo yanqui. Respecto a ello –le
digo: "Tengo un criterio propio; si escribir de lo que acontece en mi
país me hace un mercenario, entonces compartiré el calificativo con los
médicos, maestros, periodistas, instructores de arte o deporte,
propagandistas del régimen a cambio de obtener prebendas económicas;
autos, casas, efectos electrodomésticos, ropa y calzado".

"¿Cual calificativo –le digo a Juan- debo utilizar para los militares
cubanos que entrenan y asesoran a los cuerpos de seguridad de otros
gobiernos y a organizaciones armadas?".

Habían pasado tres años sin recibir este tipo de citaciones para
interrogarme o conversar, pero siempre con el objetivo de obtener
información.

"El periodismo –le dije- es público, y el espionaje secreto. Siguen
caminos diferentes". Entonces el oficial habló de la ética periodística,
partiendo del hecho de que muchos periodistas independientes no son
graduados universitarios. "¿De qué ética puede hablarse en un país donde
las leyes ignoran la libertad de expresión? Es la primera norma ética
sobre la que se debe discutir" –le dije.

Una cultura de respeto y apego a la legalidad se establece mediante la
legislación en función de los ciudadanos, nunca al revés. Tuve la
impresión de que la placidez del teniente Juan encarna la política
oficial de cortarle el paso a todo lo que tenga que ver con la
reconciliación nacional.

Cuba: Una extraña conversación (12 May 2009)

http://www.cubanet.org/CNews/y09/mayo09/12_C_3.html

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