Leafar Pérez.
LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) - Cada vez escuchamos con más
frecuencia que el reggaeton, tan de moda en nuestro país, es el mayor
culpable de la pérdida de valores en las generaciones más jóvenes.
También que el auge de la religión de los abacuás (fraternidad de origen
carabalí) entre los menores de 25 años, es otra de las causas de la
violencia juvenil que se vive en estos días.
Aunque no soy amante del reggaeton, no creo que un género musical sea el
responsable del comportamiento de los jóvenes. Tampoco como bailan o se
visten quienes lo prefieren. En el caso cubano, lo que sí es preocupante
es que el contenido de los textos que promueven los cantantes y grupos
más conocidos, influye entre los adolescentes. Letras que en la mayoría
de los casos denigran a la mujer, siembran el individualismo y el amor a
las cosas materiales, sin importar el costo, o promueven la violencia
como solución ante las diferencias y problemas.
Pero hay que tener en cuenta a quienes difunden este tipo de letra en la
radio y la televisión. Así como los que organizan los conciertos de
estos grupos. En Cuba los medios de difusión masiva son propiedad del
Estado y los censores del gobierno son quienes seleccionan lo que debe
divulgarse. Habría que ver si estas personas de manera consciente
promueven a estos grupos.
En nuestro país hay buena música que no se populariza como debía. Ni
tampoco músicos cuya obra no sea del agrado del gobierno, o que viven
fuera del país. Frank Delgado, Pedro Luis Ferrer, Los Aldeanos, El
médico de la salsa, Gloria Estefan o la desaparecida Celia Cruz por
citar algunos ejemplos. Hablo de músicos con mensajes en sus letras como
Buena Fe, Mezcla, X Alfonso, Mediterráneo, Jóvenes Músicos del Son, el
grupo de Polo Montañez, Carlos Varela, y otros tantos.
Por otro lado, en lo que al tema de la religión se refiere, los abacuás
o ñáñigos, surgieron en 1836 en Regla. Hoy se extienden por la capital y
Matanzas. Sus integrantes no son sólo negros y delincuentes como
erróneamente se cree. Desde sus orígenes sus integrantes formaron parte
de los movimientos independentistas, como el plan de Aponte o la
Conspiración de la Escalera. Cinco abacuás murieron mientras intentaban
rescatar a los ocho estudiantes de medicina fusilados el 27 de noviembre
de 1871. El violinista Brindis de Salas, el pelotero Martin Dihigo y el
tamborero Chano Pozo, todos pertenecían a dicha fraternidad.
No se puede negar que los abacuás tuvieran un origen humilde y que
muchas veces sus miembros vivieran en barrios pobres con determinadas
conductas marginales. Pero como asegura Ángel Freire, presidente de la
Asociación Abacuá de Cuba, cuando el joven ingresa en la hermandad,
llega con un conjunto de valores y normas que ya adquirió en la familia
y es allí donde hay que trabajar con mayor profundidad.
Se debe trabajar mucho más con las escuelas y los profesores, pues es
donde los jóvenes pasan gran parte del tiempo. Así como revisar el tipo
de formación que se les brinda en estos centros. Para nadie es un
secreto que en los centros escolares los muchachos se organizan en
pandillas, las peleas son frecuentes, sin hablar de las drogas y la
prostitución y la corrupción de los maestros.
Las causas de la violencia entre los jóvenes y su trato irrespetuoso
para con los otros integrantes de la sociedad no es culpa de un tipo de
música, una fraternidad o el lugar donde viven. Son más profundas y
tiene que ver con la crisis económica y social, la intolerancia
política, prohibir a las iglesias la instauración de escuelas, o
subordinar la enseñanza a un dogma ideológico y el culto a la personalidad.
Por ahora, lo único que podemos hacer es intentar educar a los muchachos
en la verdad y la práctica cotidiana de los valores espirituales y
morales. Desterrar la doble moral de nuestras vidas y luchar por el
respeto a la diversidad y la convivencia.
Cuba: Reggaetón y abacuás (13 May 2009)
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