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Wednesday, May 20, 2009

En medio de la crisis

En medio de la crisis

Laritza Diversent

LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) - En principio, cada ciudadano
en Cuba, en medio de la crisis financiera que azota al mundo, tiene un
empleo. Sin embargo, la realidad dice otra cosa. Los cubanos no quieren
trabajar. No obstante, muchos no están de acuerdo con las declaraciones
que en ese sentido hace el gobierno.

Juan trabaja, pero no para el Estado socialista. Es mecánico de
profesión y tiene un taller en el fondo de su casa. Presta servicios y
cobra por ello. Siente que no le hace daño a nadie. Le molesta la
propaganda de la tele, que intenta sensibilizar a la población para que
se incorpore al trabajo.

Afirma que en Cuba sí se trabaja, aunque reconoce que hay vagancia entre
los jóvenes. No está de acuerdo con que los medios inciten a trabajar
para ser útil a la sociedad. Él trabaja para satisfacer sus necesidades
individuales y de la familia, e indirectamente para la comunidad. Piensa
que no es un deber trabajar por un salario que no satisface sus
necesidades económicas.

Juan se siente responsable por la economía de su casa. La misma que lo
obliga a trabajar fuera del sistema laboral establecido. No tiene
licencia para ejercer como trabajador por cuenta propia. Esta consciente
que realiza una actividad económica ilícita, pero se arriesga.

Nuestro sistema está concebido para que cada ciudadano sea un
proletario. El Estado es el único empleador legal, y si no trabajas para
él, eres un vago. Visto así la palabra trabajar cambia de significado.

Ya no es ocuparse en cualquier actividad física o intelectual
relacionada con una profesión. Trabajar es vincularse laboralmente en
una empresa estatal, tener una jornada de 8 horas y recibir una
remuneración insuficiente por ello.

La iniciativa económica individual, lo que en Cuba se conoce como hacer
negocios, está prohibida. Eso no es trabajo, es un delito. El gobierno
sanciona a quien realice cualquier actividad de producción,
transformación o venta de mercancías o prestación de servicios de las
autorizadas legalmente o sin poseer la licencia.

Aun teniendo licencia para trabajar por cuenta propia, no se puede
contratar mano de obra. Por otra parte, los medios para el trabajo
individual se adquieren en las tiendas recaudadoras de divisas a precios
exorbitantes, que no dan margen a ganancias. Por tanto, se recurren a
los de procedencia ilícita. Ambas cosas prohibidas también por ley.

¿Como pretenden entonces que los ciudadanos se sientan responsables con
el progreso y desarrollo del país? No obstante, la población se
arriesga. No porque quiera desafiar, sino porque tiene que sobrevivir.
Cualquier empleador particular paga el doble o triple de lo que remunera
el Estado. El mercado negro es quien impone las leyes económicas.

Los cubanos no pueden participar en la economía de su país. Sólo tienen
la obligación de trabajar por un salario mísero que no les alcanza para
cubrir sus necesidades primarias. Entonces hay que entender porque, en
medio de una crisis financiera internacional, en Cuba no se trabaja
pero, que quede claro, para el Estado.

laritzadiversent@yahoo.es

Cuba: En medio de la crisis (20 May 2009)

http://www.cubanet.org/CNews/y09/mayo09/20_C_3.html

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