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Friday, May 12, 2006

Los arios verdeolivo (I)

SOCIEDAD
Los arios verdeolivo (I)
Juan González Febles

LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - Nada consigue el pase a
retiro del clan de ancianos entronizados como figuras en jefe en Cuba.
Alicia Alonso, Rosita Fornés y Luis Carbonel en los teatros de luces y
bambalinas. Cintio Vitier y otros en el parnaso, y en la escena
política, el gobernante Fidel Castro y el resto de una lamentable
gerontocracia.

Los jóvenes cubanos aplauden a trovadores y estrellas que rozan el
umbral de los sesenta. Silvio Rodríguez, comisario y trovador en jefe,
junto a Pablo Milanés, es referencia obligatoria de esta situación. No
se trata de que canten en su tercera edad, se trata de que sólo se
permitan el privilegio. Esto convierte en natural que a la juventud sólo
le quede emigrar.

Todo tiene su antecedente. Comenzó desde el propio 1959. La tropa
manigüera que alcanzó el poder quería retenerlo a todo costo. Para ello
era necesario crear estructuras de lealtades y complicidades a toda
prueba. Para destruir la obra de las generaciones de cubanos que crearon
una de las naciones más ricas y progresistas del hemisferio fue
necesario ir contra el esquema de valores por ellos sustentado.

Existe una similitud muy grande entre las relaciones creadas en las
sociedades de gangsters y las influencias y jerarquías impuestas por el
régimen de Fidel Castro.

Se creó una estructura semifeudal de prebendas repartidas a escala
familiar con un carácter francamente hereditario. Nadie está en contra
de que los padres dejen a sus hijos el legado y la riqueza que crearon.
Pero, por una parte, "la patria es de todos" y por otra, no es lícito
parcelar una nación para beneficio del grupúsculo afín a un caudillo.

La lista de las opciones limitadas o vetadas en Cuba es inacabable. Los
cotos cuasi particulares existen en todos los campos.

Un lema como "La universidad es para los revolucionarios" podría dar
pie, si se destapara lo que hay detrás de la fachada, a la exposición de
un sórdido reparto de privilegios basados fundamentalmente en el nepotismo.

La industria cinematográfica en Cuba ha dado sólo un cineasta de
estatura trascendente, producto de estas prácticas. El ICAIC, desde su
nacimiento en 1959, ha estado marcado por el carácter elitista de los
que lograron integrar sus filas. Casi todos sus fundadores provenían de
las filas castristas y los que no, de los círculos culturales del
Partido Socialista Popular (PSP).

Luego de su fundación, los ingresos en el mismo han estado viciados por
la práctica del nepotismo y la segregación de todos los que no llegaron
avalados por el aparato represivo castrista. Esto se hace evidente en
los captados en la llamada "Escuela de cine Latinoamericano" de San
Antonio de los Baños. Allí el ingreso es prácticamente imposible para
los hijos del cubano de a pie.

Esto forma parte de la discriminación y la explotación que sufren los
cubanos en su propia tierra, amparada y bendecida por los patricios del
mundo intelectual izquierdista. Los apologistas del purgante andino,
como el colombiano Gabriel García Márquez y la nómina de premios Nobel
cómplices del castrismo, deben mucho al pueblo cubano por ésta y por
otras cosas.

Los arios verdeolivo se adueñaron con la punta de sus botas y sus
pistolas de Cuba. Hoy se comportan como una clase aislada y superior al
resto de la población. Como se trata de un grupo parasitario e incapaz
de producir riqueza, se adueñaron de todo lo que encontraron. Quizás
sean éstas las conquistas de que hablan y tratan de preservar.

A esta casta improductiva de personas serviles y viles por antonomasia
les aterra el cambio. Todo, hasta el holocausto de su pueblo y la
destrucción de su tierra, les parece mejor que perder las prebendas que
disfrutan.

Es esta casta la que respalda al gobernante Fidel Castro y a su régimen
de presos, muertos, balseros y gente paupérrima. Los intelectuales
orgánicos del castrismo se pliegan a ésta y otras situaciones.

Los pueblos latinoamericanos que se dejan engañar por los cantos de
sirena entonados por esta plaga, es bueno que sepan a lo que se exponen.
Sin saberlo, ya comienzan a amamantar a su plaga de arios verdeolivo.
Ignoran la capacidad para la vileza que esconden los hoy esforzados
"luchadores sociales", cuando les corrompa el poder absoluto a que aspiran.

Sientan temor a esos "esforzados terroristas" juveniles de hoy. Si
llegan a convertirse en ventrudos generalotes, olvidarán con facilidad
que comenzaron sus ascensos asesinando a infelices policías en ronda
solitaria por las calles. Yo los conozco bien, créanme.

http://www.cubanet.org/CNews/y06/may06/11a6.htm

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