Pages

Monday, September 18, 2006

Una batalla silente

SALUD PUBLICA
Una batalla silente

Miguel Iturria Savón

LA HABANA, septiembre (www.cubanet.org) - Es una batalla tremenda y
relativamente silenciosa. El escenario de la contienda son las casas,
las calles y algunos hospitales. El enemigo es un mosquito de nombre
singular que desencadena los fantasmas de la muerte y pone en guardia a
un ejercito de funcionarios. Los habitantes de la capital -y de otras
ciudades del país- son sospechosos de colaboración. El dengue renace en
las aguas estancadas y en los vasos espirituales. Los amuletos de la
esperanza traicionan a sus ingenuos depositarios.

Las ambulancias recorren las calles. Las postas médicas y las
policlínicas reportan los casos. La recogida es a domicilio durante las
24 horas del día. Un chofer y una enfermera trasladan a los pacientes a
los hospitales designados, donde son aislados y atendidos como seres
peligrosos.

Las cifras se mantienen en silencio. Las bajas son secreto de Estado. A
un mes de propagada la contienda sólo existen rumores y hechos puntuales
a nivel de barrio y hospitales. Se dice que enterraron recientemente al
ex director de la policlínica capitalina "Luis de la Puente Uceda". Un
periodista de La Víbora habla de otros casos mortales en Párraga,
Boyeros y El Cerro. Un chofer de ambulancia de El Cotorro asegura haber
trasladado hasta 25 personas contaminadas en su jornada de trabajo.

Gana espacio la ley rumor. El problema es evidente pero la gente
mantiene la calma. Son tantas las angustias existenciales que ni la
muerte logra sacarnos de la rutina. Sólo las víctimas del dengue y sus
afligidos familiares piensan en la magnitud de la tragedia.

Los vecinos se quejan del asedio sanitario a los hogares. Llega primero
el que revisa los patios en busca de depósitos de agua. Dos horas
después toca a la puerta otro inspector para fiscalizar el trabajo del
primero. Le sigue el que fumiga. Casi al anochecer viene un obrero
enviado por el Partido. La escena se repite al día siguiente con alguna
variante. Te sorprende entonces una estudiante de enfermería que
interroga al morador acerca de los síntomas de la enfermedad entre los
miembros de la familia. El sábado le corresponde a los estudiantes de la
secundaria básica más próxima, y el domingo a los de la escuela de
Economía o del Politécnico de la construcción.

A tan peculiar manera de enfrentar la enfermedad se suman los
cederistas, los delegados del Poder Popular y otros combativos
funcionarios que miran con recelo cada rincón.

El teque es el mismo: "El mosquito esta agazapado. Usted puede ser su
víctima. No los proteja". Nada dicen de otros problemas que inciden en
la salud y en la vida de las personas. La prensa oficial sabe guardar
los secretos epidemiológicos.

Mientras tanto, el rumor crece en las esquinas de pueblos y ciudades. El
mosquito cabalga como un duende travieso que pone en jaque a un ejercito
de fantasmas.

http://www.cubanet.org/CNews/y06/sep06/18a6.htm

No comments: