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Friday, September 15, 2006

Solera sobre el Herald

Solera sobre el Herald
2006-9-15
Por nellsol1 .

LOS PERIODISTAS Y LA "ETICA"
Shame on you, The Miami Herald!

No hay duda que los "trapitos sucios" hay que lavarlos en público, pero
al hacerlo hay que firmemente pensar que no se quedan algunos por ahí,
por intereses ocultos. También que no se hace una vendetta de los que
caen al suelo de su altarito –creado por los mismos que hoy los lanzan
al ostracismo—y sobre todo en el caso de Cuba, que no se destruye a los
opositores del régimen tiránico cubano, a instancias o en provecho del
omnisciente, omnipresente y archipoderoso Fidel Castro Ruz.
Hoy hay una "barrida de periodistas oposicionistas en El Nuevo Herald,
con la excusa de un conflicto de intereses por trabajar –con sueldo,
mesada o cualquier otro nombre—en Radio Martí y TV Martí, a la vez que
cumplían labores de su profesión en El Nuevo Herald y otros medios de
prensa.
Es totalmente inadmissible que se sirva al Tirano en bandeja de plata un
bocado de la flor y nata oposicionista, como Pablo Alfonso y Wilfredo
Cancio Isla, de El Nuevo Herald, en una ensalada con ingredientes
adicionales como Carlos Alberto Montaner, Ninoska Pérez Castellón o Paul
Crespo. Sin olvidar a Juan Manuel Cao.
El reportero Oscar Corral, quien firma el byline de la historia
aparecida hoy en The Miami Herald, revuelve integrantes del medio
informativo como Helen Aguirre Ferré, de Diario Las Americas, y lleva su
furia hasta el canal 41 TV América donde incluye a su jefe de noticias
Miguel Cossío, y "olvida" a Oscar Haza en su programa "A Mano Limpia",
tratando así de dar la sensacion de equilibrio y justicia.
Los que trabajan –en todos los países del mundo—cobran por su labor, y
de pronto nos parece que los periodistas debieran hacerlo gratis para no
recibir críticas. Se envuelve "la tortilla" en algunos ingredientes
adicionales como se hace con Juan M. Cao al mezclar su labor de
información con el Canal 41 en Argentina –limitada a una pregunta, ¡una
sola pregunta al Tirano!, mencionando aviesamente y de soslayo la
"acusación" de Castro de: "¿quién te paga?
Cualquier ignorante del periodismo sabe lo elemental: noticias y
opiniones no se mezclan nunca, aunque se haga inadvertida o aviesamente.
Si Pablo Alfonso tiene una columna de información sobre Cuba y reporta
con alguna frecuencia sobre Radio Martí para El Nuevo Herald, ¿qué
importancia tiene que sea el anchor de un programa de opinión en ese medio?
¿De qué manera puede decirse que pierde credibilidad por este hecho? Se
ignora acaso en el medio de comunicaciones, y entre sus lectores que
fue preso político de Castro y que incluso cuando quiso ir a Cuba –a
reportar—fue detenido en el Aeropuerto de Rancho Boyeros y devuelto en
el mismo avión a Miami por las autoridades castristas? ¡Claro que es
oposicionista del régimen tiránico de Castro!, ¿y qué…?
Asimismo ¿protestó The Miami Herald cuando su reportero deportivo Javier
Mota –en ese momento en el Nuevo Herald-- fue desnudado completamente en
el aeropuerto de Boyeros al intentar cubrir los Juegos Olímpicos
celebrados en La Habana?
El Nuevo Herald hace firmar a sus empleados en la redacción, reporteros
y editores un "compromiso" para evitar los conflictos de intereses, por
tanto los que trabajan allí se arriesgan a su despido si no cumplen el
mismo. No obstante, prácticamente desde la "epoca de los dinosaurios"
ese "compromiso" se viola y la Gerencia, en pocas ocasiones actúa al
respecto, o por desidia o por reconocer que la "leonina" disposición
viola los derechos de sus trabajadores a ofrecer sus servicios a quien
les parezca, siempre y cuando no ésta no interfiera con su labor en el
periodico o utilizando los medios que esta organización les proporciona.
Hay múltiples ejemplos de esas y otras –aún más graves
transgresiones—que a no ser se hagan "alarmantes" y que ocurren a
diario, el periódico no actua.
¿A qué viene esta repentina moralidad si esto ha sido un hecho notorio y
de conocimiento prácticamente público durante décadas?
Los reporteros "free lancers" –lo dice su nombre—trabajan por cuenta
propia –e incluso tienen que pagar al Social Security su parte y la de
la empresa –que no la paga. Por tanto, y aunque se reconozca el derecho
de acuerdo a la ley de libre contratacion que rige en la Florida, a
despedir a cualquiera ipso facto –a su discreción—qué interferencia
puede haber en el que éstos trabajen para otro medio de prensa, en algo
tan inocuo y alejado de la política y de la confianza pública como puede
ser la cultura y sus distintas manifestaciones? Que conste que la
afectada, Olga Connor, y yo hemos tenido confrontaciones menores y no
puedo ser calificado de ser ni su amigo ni uno de sus adláteres.
El colmo de la estulticia es cuando se mete en el mismo saco a Carlos
Alberto Montaner, que ni trabaja para el Herald –aunque se mencione
aviesamente que dirigió las páginas de Opiniones – sin decir lo hacía
desde Madrid – y es notorio opositor de Castro –incluso fue preso
político que milagrosamente y ayudado por amigos escapó del Reformatorio
de Torrens cuando era menor de edad, y del que lo menos que el régimen
dice es que es "terrorista".
Lo más sorprendente, por lo, ingenuo del comentario, es que Humberto
Castelló Jr. director del periódico diga que lo ignoraba todo pues "no
me informaron". Eso confirma que el despido de los afectados provino de
otro lugar, del The Miami Herald o de instancias aún superiores y que no
se hubiera producido si no fuera asi.
El Nuevo Herald pudo confrontar a los implicados y exigirles tomaran uno
u otro rumbo –si lo consideraba un conflicto de intereses –El Herald o
Marti y no descabezar a gente que se opone a Castro y que –hasta donde
yo sé—cumplía con su deber noticioso e informativo.
Aún más, El Nuevo Herald, muestra poca entereza o peor aún –mala
intención—cuando relega a una página interior la historia –como si se
avergonzara de su complicidad en el asunto—mientras The Miami Herald "le
echa con todos los hierros" a los implicados con fotografias personales
e incluso con un infame titular donde insinúa los mencionados son
"plumíferos" a sueldo del gobierno de los Estados Unidos de América.
No voy a echar más sal en la herida, aunque se me quedan aún más
comentarios al respecto. Sólo me queda por decir "Shame on you The Miami
Herald!"

http://www.cubanuestra.nu/web/article.asp?artID=5249

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