Publicado el 12-10-2008
Madre cubana lanza llamado para proteger la vida de su hijo
Por Ena Curnow
Diario Las Américas
Cuando Blanca González acurrucaba a su pequeño hijo en brazos, allá en
Vertientes, sabía que la criaturita iba a pasar mucho trabajo en la
vida. Normando había venido al mundo en plena barbarie, cuando la
llamada Revolución arrasaba con todo y tenía al pueblo sumido en el
hambre y la más absoluta represión. Pero Blanca nunca se imaginó que el
hijo de su alma, aquel pedacito de carne que la miraba con ojos tiernos,
pudiera podrir sus huesos ya de hombre y de patriota en una cárcel
sucia, maloliente, custodiada por criminales. Tampoco imaginó que aquel
pequeño salido de sus entrañas correría el riesgo, como ahora mismo, de
tener su vida en un hilo, expuesto a una prueba médica bajo anestesia,
de la cual no podría jamás regresar.
Blanca González está haciendo un llamado urgente a la comunidad
internacional para que esté al tanto de la situación en que se encuentra
su hijo Normando Hernández, de 35 años y director de la agencia
independiente Colegio de Periodistas Independientes (CPIC) de Camagüey.
Hernández, preso político de la causa de los 75, durante la llamada
Primavera Negra cubana, en marzo 2003, fue condenado a 25 años, en un
juicio sumarísimo que apenas duró un mes. Luego de pasar por varias
prisiones y por último Kilo 7, en Camagüey, la salud de Hernández ha ido
deteriorándose, al extremo de que ya su cuerpo parece no responderle:
padece de condromedalia del cartílago cricoide con desviación de 0. 4 cm
hacia el lado izquierdo y de mucha inflamación en la tráquea. Se cree
que todo es producido por una bacteria, pero para saber con mayor
certeza, le han dicho a Yaraí Reyes, esposa de Normando, que se proponen
realizarle una larinoscopía bajo anestesia.
El instinto maternal de Blanca le dice que su hijo está amenazado.
Normando es un enemigo peligroso, aunque pese 55 quilos y casi no pueda
valerse.
"Esta última noticia de ahora, me causa gran preocupación. El está bien
delicado de salud. Supe de ese examen este viernes".
A estas horas, ya Normando debe estar ingresado en el hospital Amalia
Simoni, donde podrá pasar tres días. "Yo le tengo mucho miedo a eso. Los
hospitales en Cuba tienen muy malas condiciones, y es un peligro para
una persona que está tan débil y tan delgada… Además yo no confío en los
médicos de allí… Pueden ser de la seguridad del estado".
Normando Hernández González fue recluido inicialmente a la cárcel
Boniato de Santiago de Cuba, a unos 400 km. de su domicilio. Allí se
encontraba en condiciones infrahumanas, sin agua en la celda, ingiriendo
una comida detestable, rodeado de ratas, cucarachas, chinches y una nube
de mosquitos. "Su celda está húmeda y cuando llueve se le moja la cama",
dijeron en aquella ocasión su padre y hermana.
Normando ha padecido de tuberculosis desde el 23 de abril de 2007, su
estado de agravó porque los guardias de la cárcel se negaron a que diera
su paseo diario recomendado por los médicos. También padece de
hipertensión arterial y, además, los grilletes que lleva en los pies
cuando se desplaza fuera de la celda, le han causado laceraciones en los
tobillos. Otros de sus males son dolores abdominales y una úlcera crónica.
Normando ha sido protagonista de reiteradas huelgas de hambre y de
protestas carcelarias por pretender trasladarlo a celdas compartidas con
presos comunes y por negarse a llevar el uniforme de preso. En respuesta
, ha sido confinado a celdas solitarias. En esas condiciones se
encontraba en la cárcel Kilo 5, en la provincia de Pinar del Río, donde
fue trasladado el 11 de septiembre de 2006. En su calabozo no disponía
de colchón y los gendarmes le daban una manta solamente por la noche,
durante algunas horas. Además, el periodista no tiene autorización para
leer, ni para recibir o enviar correo.
El 12 de mayo de 2004 su esposa Yarai Reyes Marín acudió a la cárcel de
Pinar del Río, acompañada de su pequeña hija y su cuñada. Supo entonces
que el periodista estaba en una de sus huelgas de hambre, esa vez desde
el 7 de mayo, en señal de protesta. Normando Hernández González fue
trasladado a la fuerza, tras haber gritado "¡Abajo Fidel!".
No comments:
Post a Comment