SOCIEDAD
¿Problema negro en Cuba?
José Antonio Fornaris, Cuba-Verdad
LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - He escuchado algunas voces,
sobre todo del exilio, manifestar preocupación por la posibilidad de un
problema negro en Cuba en el sentido de que podamos llegar a un punto de
intolerancia interracial, con todas las penosas consecuencias que una
situación de esas características puede generar.
Eso no me parece posible. Aquí las razas están bastante mezcladas y, en
términos generales, exceptuando las artificiales cuestiones políticas,
todos nos llevamos bien.
Aquí, blancos, negros y mulatos, todos estamos fastidiados por la
ineficiencia gubernamental. A todos nos discriminan, ningún cubano puede
ser huésped de los hoteles, y ninguno puede lograr altos cargos en el
aparato estatal, incluidas las Fuerzas Armadas, si no comulga
abiertamente con las ideas comunistas, y si no acepta de forma
incondicional las directrices del máximo líder.
Cierto es que en estos días expulsaron del Buró Político del Partido
Comunista a uno de los tres negros que tenían plaza en ese selecto
grupo: Juan Carlos Robinson, diciendo de él horrores en una nota
oficial, y sin que hasta este momento se conozca la versión de los
hechos de parte del expulsado. Pero eso le podía ocurrir a cualquiera.
Los únicos individuos que han mantenido todos sus cargos durante 47 años
son Fidel y Raúl Castro.
Cierto es también que la mayoría de la población penal de Cuba está
formada por negros y mulatos, y también parece ser cierto que la mayoría
de las prostitutas en la isla son negras y mulatas. Pero detrás de todo
eso existe un asunto de proyección social "avalado" por el alto costo de
la vida.
Esa situación, salvo matices, no es muy diferente a la que existió en
los suburbios de Londres hace tres siglos, o en algunas zonas de
Alemania en los tiempos de Goethe, que llevó al poeta a decir,
refiriéndose a las condiciones de vida de muchos ciudadanos: "Obligar a
la gente a vivir en casas como las que habitaban era como matarla a
hachazos".
Pero en un sistema democrático, ese asunto podría resolverse. ¿De dónde
sacaríamos en el primer momento los recursos para enfrentar el problema
habitacional con toda la infraestructura que eso conlleva? Con los miles
de millones de pesos que se emplean actualmente en mantener a las
fuerzas armadas.
En una situación mejor que la que vivimos, para buscar recursos
encaminados a resolver problemas sociales, Fidel Castro planteaba, en
1953, en su conocido alegato La historia me absolverá: "Cuando los
inmensos recursos de la nación estén movilizados y se dejen de comprar
tanques, bombarderos y cañones, en este país sin fronteras."
En Cuba, históricamente, cuando se tiene alguna posibilidad, la gente
echa a andar. En 1848, al ser tomado por la fuerza un sitio habitado por
negros cimarrones, cerca del río Toa, en la región oriental del país, ya
había 59 casas y, entre otras provisiones, 200 sacos de arroz y 622
kilogramos de tasajo.
En la actualidad, un logro social y económico como ése para una
comunidad, no importa su color, sería algo totalmente imposible de
alcanzar; entre otras razones porque el código penal establece en su
artículo 240 que "El que, sin autorización previa del órgano estatal
específicamente facultado para ello, sacrifique ganado mayor, será
sancionado con privación de libertad de dos a cinco años".
Es verdad que hubo un tiempo en que existían sociedades de blancos y
sociedades de negros. Pero en algunos casos, los recintos que albergaban
esos dos colores para sus encuentros sociales se encontraban, como en el
caso de Managua, al sur de La Habana, uno frente al otro. Lo simbólico
en la actualidad es que en esas edificaciones se levantan la Casa de la
Cultura, en la de los blancos, y la estación de policía donde estuvo el
local social de los negros.
Salvo excepciones, desde que fue fundada la república, los cubanos
blancos y negros siempre hemos vivido en armonía.
En Cuba no se está generando un problema interracial. Todos los
problemas que existen tienen un matiz político, hasta la penosa realidad
de que la policía se pasa la vida exigiéndoles identificación en plena
vía pública a los jóvenes negros. De eso tiene la culpa el régimen.
Lo que sí parece estarse convirtiendo en un problema es el regionalismo,
también motivado por la mala actuación de los gobernantes. Esas cosas
podemos resolverlas con nuevos gobernantes que trabajen a favor del bien
común, y permitan que los cubanos no seamos parias en nuestra propia tierra.
http://www.cubanet.org/CNews/y06/may06/10a6.htm
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