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Saturday, December 13, 2008

La fórmula de Raúl

La fórmula de Raúl
Leonel Alberto Pérez Belette

LA HABANA, Cuba, diciembre (www.cubanet.org) - "Ellos hacen como que
nos pagan y nosotros hacemos como que trabajamos". Es una frase que se
escucha frecuentemente en labios de los trabajadores cubanos y refleja
cabalmente la realidad económica de la nación.
Luego de resaltar los sobre cumplimientos de los planes, los avances
revolucionarios en materia de economía, criticar otros modos de
producción con el propósito de tapar nuestras ineficiencias y hablar
sobre el paso de los tres huracanes, el embargo norteamericano y la
crisis financiera mundial (los tres pretextos favoritos), el futuro
sigue pintado gris para la Isla.

Negado a cal y canto a buscar fórmulas liberalizadoras del mercado
interno, el gobierno de La Habana retrocede y se hace evidente la
militarización y centralización de la economía; procedimientos ajenos a
las teorías de Marx y Engels.

En Cuba, los ciudadanos no tienen derecho a realizar operaciones
comerciales, ni dentro ni fuera del país, como cualquier persona con
recursos en otras naciones. Peor aún, hemos retrocedido: cientos de
empresas estatales que durante la década del 90 sí disfrutaban de ese
derecho, fueron privadas del mismo, reservado ahora a un reducidísimo
grupo privilegiado que medra en las esferas más altas del poder.

Los obreros y campesinos no tienen estimulo para trabajar, y confiesan
que no viven de sus salarios, sino del robo y el mercado informal. Basta
recorrer las calles de la ciudad en horario laboral para darse cuenta
del embrollo nacional.

El asunto se torna más complejo porque en Cuba circulan dos monedas. La
población cobra su salario en moneda nacional (CUP), equivalente a 15 ó
20 pesos convertibles (CUC), de acuerdo al trabajo que realice. Esto
sucede en un país con precios equivalentes a los de cualquier ciudad
europea. El régimen se niega a liberalizar las formas de pago y las vías
de contratación.

El trabajo por cuenta propia fue autorizado como un paliativo a la
desgastada economía estatal, durante la extrema crisis de la década de
los 90. El gobierno amenaza ahora con desaparecer a los trabajadores por
cuenta propia e impulsar la economía según los caprichos de los dirigentes.

Los pequeños negocios privados marchaban bien; no obstante, ya el
gobierno cesó de expedir las requeridas licencias a particulares, sobre
todo en el área de los servicios. Los pocos trabajadores por cuenta
propia que quedan optan por abandonar el país, o sucumben asfixiados por
el alza constante de impuestos, y la imposición de medidas desmesuradas
contra paladares (pequeños restaurantes caseros) y kioscos de venta de
comestibles. En métodos de estrangulación es experto el régimen.

Una variante de trabajo por cuenta propia que desde hace algún tiempo se
les ofrece a los campesinos para incentivarlos a cultivar la tierra y
criar ganado, nació castrada, entre otras causa, debido a que las
autoridades no les permiten a los productores construir viviendas para
asentarse en la parcela que les asignan.

Tanto en el sector estatal como en el minúsculo sector privado, la
economía se desploma, sólo nos mantienen a flote las remesas enviadas
por los cubanos emigrados, los petrodólares de Hugo Chavez y el turismo.

http://www.cubanet.org/CNews/y08/dic08/12_C_5.html

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