NOAL
Radiografía de una cumbre
A pesar de todo, la finalizada cita de los No Alineados se mantuvo lejos
de los objetivos del eje La Habana-Caracas-Teherán.
Miguel Rivero, Lisboa
lunes 18 de septiembre de 2006 14:11:00
Como era de esperar, la XIV Cumbre de los No Alineados que se realizó en
La Habana terminó con grandes fuegos de artificio y las clásicas
declaraciones de voceros del régimen cubano de que representó "un éxito
sin precedentes". Pero un análisis de sus resultados demuestra que, a
pesar de todos los esfuerzos, el eje La Habana-Caracas-Teherán no
consiguió sus objetivos de radicalizar este peculiar movimiento y
convertirlo en una punta de lanza contra el "imperialismo" estadounidense.
La declaración final fue podada de algunas referencias directas al
gobierno de Washington, las cuales fueron convertidas en menciones
implícitas. Tampoco el régimen iraní consiguió obtener un respaldo
incondicional para su programa de enriquecimiento de uranio, con fines
supuestamente pacíficos, pero que muchos países (y con algunas razones)
temen que el objetivo sea lograr el arma nuclear.
En su discurso de clausura, el finalmente proclamado "presidente en
funciones de Cuba", Raúl Castro, no hizo referencia directa al
antiimperialismo de la Cumbre y se limitó a repetir algunas frases
retóricas y asegurar que La Habana ejercerá con rigor la presidencia del
Movimiento de los No Alineados, fundado en 1961, durante la Guerra Fría.
"Cuba está consciente de que sus responsabilidades serán mayores a
partir de ahora, al aceptar el honor que ustedes nos han conferido de
presidir el Movimiento en un período muy difícil. Desde la Presidencia
laboraremos por un Movimiento incluyente y representativo, por avanzar
una agenda común en defensa de nuestros intereses colectivos", prometió
el gobernante interino.
Lo que resulta muy probable es que el régimen se aproveche de la
constitución de un secretariado de los No Alineados en la sede de
Naciones Unidas, en Nueva York, para tratar de imponer cierta disciplina
en las votaciones en la Asamblea General y otros organismos de la ONU.
En este aspecto, de seguro los cubanos serán mucho más activos que los
diplomáticos de Malasia, país que concluyó su mandato como presidente
del Movimiento.
Interpretación de acuerdos
Un somero y preliminar análisis de los documentos aprobados en esta
Cumbre, muestra que La Habana y sus principales aliados se quedaron
lejos de alcanzar sus objetivos.
En el caso de Irán, los jefes de Estado y de Gobierno de la organización
"reafirman el derecho fundamental e inalienable de todos los Estados a
desarrollar la investigación, la producción y la utilización de la
energía nuclear con fines pacíficos, sin discriminación y de conformidad
con las respectivas obligaciones jurídicas".
"Nada debe interpretarse de manera que se inhiba o limite el derecho de
los Estados a desarrollar la energía atómica con fines pacíficos",
señala la resolución.
Los jefes de Estado y de Gobierno del MNOAL "recibieron con beneplácito"
la cooperación que ha ofrecido Irán a la Organización Internacional de
Energía Atómica (OIEA) y "exhortaron" al país a "continuar cooperando
(…) con carácter urgente y de manera activa y plena en el marco del
mandato del Organismo, a fin de resolver los asuntos pendientes y
fomentar así la confianza y la solución pacífica de la cuestión",
continúa el documento.
Los miembros del MNOAL "consideraron firmemente que todas las cuestiones
relativas a las salvaguardias y la verificación, incluidas aquellas
referidas a Irán, deben resolverse en el marco del OIEA".
En primer lugar, la resolución comienza con un enunciado general, no
específico al caso de Irán. Lo más negativo para el régimen de Teherán
es que se insista en que debe resolver ese litigio en el seno de la
OIEA. Baste recordar que cuando se produjo la votación en esa instancia
internacional para remitir el caso de Irán al Consejo de Seguridad de
Naciones Unidas, sólo La Habana, Caracas y Damasco votaron en contra,
por lo que este marco no resulta nada favorable a los intereses iraníes.
En el plenario de la Cumbre, los norcoreanos fueron más directos. El
presidente del Presidium de la Asamblea Nacional de la República Popular
Democrática de Corea, King Yong Nam, se refirió a la política hostil de
Estados Unidos contra su país y la crítica situación creada en la
península coreana. Manifestó que Corea del Norte no necesita armas
nucleares, pero que tenerlas es la garantía de la disuasión ante las
reiteradas amenazas de Estados Unidos. "Mientras Washington imponga
sanciones unilaterales y arrastre la situación en la zona a
consecuencias impredecibles, mi país no regresará a las conversaciones",
enfatizó el representante norcoreano.
En este contexto, resulta difícil dar crédito a la tesis de que Irán
necesita del enriquecimiento de uranio con fines pacíficos, cuando su
filosofía antinorteamericana es igual o superior a la de Pyongyang.
En el caso de Líbano, los cubanos tuvieron que retirar de la declaración
el calificativo de "despiadada" con que se definió la agresión israelí.
Los representantes del Movimiento deben haber quedado todavía más
sorprendidos cuando el presidente libanés, Emile Lahoud, hizo desde La
Habana un llamamiento a todos los países de Oriente Próximo a dialogar
con Israel para lograr la paz en la región. "La solución pasa por
sentarse en la mesa de negociaciones todos los países de Oriente
Próximo. Ese es el mensaje que el Líbano da al mundo", aseveró.
Los malabares para no mencionar por su nombre a Estados Unidos se
aprecian en este párrafo de la declaración final: "El NOAL no comulga
con las tesis de que las guerras preventivas, las cárceles secretas, la
invasión de países y los cambios de régimen son el camino a la
democracia". Según analistas internacionales, esto significa que los
países moderados consiguieron suavizar los textos aprobados por consenso.
Un detalle importante que no poseemos al escribir esta nota, es saber
cuáles países manifestaron sus reservas ante determinados párrafos de la
declaración final, u otros documentos.
Bonasso, portador de noticias
El escritor y diputado argentino Miguel Bonasso tuvo el honor de ser el
primer delegado a la Cumbre recibido por Fidel Castro. Mucho más que
eso, lo vio dos veces durante su breve estancia en La Habana.
Gracias al reportaje que escribió en el diario argentino Página 12 se
pudo saber que Castro había sido operado el 27 de julio. O sea, cuando
su secretario personal, Carlos Valenciaga, leyó la proclama de la sesión
de poderes, el 31 de julio, ya habían pasado las horas de peligro de
muerte inminente; aunque resultaba necesario "delegar" los poderes,
porque el período de recuperación sería largo.
Por ahora, Raúl Castro se ha encargado de aclarar que el Comandante en
Jefe sigue "dando órdenes por teléfono", lo que en buen castellano
significa que sólo disfrutó de un breve período como "presidente
interino" durante la Cumbre, para los efectos de las ceremonias
oficiales. La recuperación de Fidel Castro no debe ser tan satisfactoria
como la pintan, cuando ni siquiera pudo aparecer en público breves minutos.
Lo interesante es que en la primera entrevista con Bonasso, Castro se
encargó de enaltecer el papel que jugará el presidente venezolano: "Hugo
Chávez Frías se ha convertido en un líder mundial. Ha ido creando un
modelo indestructible. No es portador de un socialismo extremo, sino
realista. Indiscutiblemente, va a tener éxito en crear un gran partido
que reúna y represente a todos los revolucionarios venezolanos",
escribió el diputado argentino.
El otro detalle es que Castro, después de la operación, se dedicó a
corregir el libro de su larga entrevista con el periodista español
afincado en Francia, Ignacio Ramonet.
"Lo seguí corrigiendo en los peores momentos. No paré de corregirlo. No
creas que lo hice cuando mejoré. Desde los primeros días. Y lo hice no
sólo por su contenido, sino porque le había prometido al pueblo que lo
revisaría antes de publicarlo. Así que pasé muchas horas dictándole a
Carlitos" (Valenciaga, su secretario).
Fidel Castro le confiesa a Bonasso: "Quería terminarlo, porque no sabía
de qué tiempo dispondría". Otro detalle esclarecedor acerca de su estado
de salud y que convierte este libro en una especie de testamento
político del Comandante.
Todos los jefes de las delegaciones que asistieron a la Cumbre
recibieron un "ejemplar de lujo" de este libro, que ahora lleva como
título Cien horas con Fidel. Conversaciones con Ignacio Ramonet. Segunda
edición. Revisada y enriquecida con nuevos datos.
En la segunda visita, poco antes de que finalizara la Cumbre, Bonasso
relata así su encuentro con Fidel Castro: "'Hoy vamos a caminar' —dice
Fidel Castro a modo de bienvenida. Y caminamos por la habitación frente
a la lente de la cámara de Richard, uno de sus jóvenes colaboradores. El
Comandante explica: 'Hay que desentumecerse'. Volvemos a sentarnos y me
confiesa con los ojos brillantes de alegría: 'Estos días tengo un hambre
terrible. Como de todo'. Me doy cuenta de que me he convertido sin
proponérmelo en una suerte de portavoz de sus avances en la
recuperación. Hablamos como siempre de todo lo divino y lo humano",
escribió Bonasso en Página 12.
Sin embargo, esta no fue la única razón de las deferencias que recibió
el escritor y diputado argentino. Castro ha tratado de recomponer las
relaciones con el presidente Néstor Kirchner. Durante su viaje a
Córdoba, para la Cumbre del Mercosur, el caso de la doctora Hilda Molina
y el empecinamiento del régimen cubano para no dejarla visitar a sus
hijos y nietos se convirtió en un incidente diplomático.
El protagonismo de Chávez
A pesar de que su mentor lo enaltece y trata de elevarlo a figura
internacional, el protagonismo de Chávez en las reuniones de la Cumbre
de La Habana estuvo matizado por su personalidad histriónica.
El mandatario venezolano intervino primero en la reunión del denominado
Grupo de los 15 (G-15, aunque en realidad lo forman actualmente 19
países). Una agencia internacional de noticias describió así el ambiente
en el Palacio de las Convenciones de La Habana: "Ante las risas de
algunos asistentes a la reunión del G-15 —y bajo la atenta mirada del
presidente en funciones cubano, Raúl Castro, y del líder iraní Mahmud
Ahmadineyad—, Chávez se hizo con el protagonismo en su primera
intervención pública en la XIV Cumbre de Países No Alineados que se
celebra en La Habana".
"Hay planes para invadir Irán. Ojalá no ocurra eso. Si llegara a
ocurrir, ya saben que estamos con ustedes. En cualquier escenario
estaremos con Irán. Como estaremos con Cuba. Lo he dicho. Si EE UU
llegase a invadir Cuba, aquí correría sangre venezolana también", afirmó
el líder bolivariano.
Las ínfulas de Chávez tienen que haber sorprendido a los representantes
de México, Colombia, Perú y Argelia, por sólo mencionar algunos de los
países allí representados, cuando lanzó una sugerencia que puede ser
interpretada como el germen de un pacto militar del G-15.
"Hace falta incrementar esa firmeza entre nosotros y ese apoyo mutuo.
Que el imperialismo sepa que si viene contra uno, tendrá que venir
contra todos. No vayamos a tener mañana o pasado una agresión contra
alguno de nosotros y algún hermano, entre comillas, nos meta la puñalada
en el costado", afirmó Chávez.
Encuentro en la Red conversó acerca de estos asuntos con el ensayista y
político cubano Carlos Alberto Montaner, quien opinó: "Hubo tres
episodios que vale la pena subrayar: primero, es evidente que Fidel
Castro agoniza lentamente. La forma en que manejaron sus encuentros
diplomáticos era un síntoma tan evidente de despedida del mundo, como su
rostro demacrado; segundo, el propósito de la reunión, presentar a Hugo
Chávez como monarca revolucionario del tercer mundo, se llevó a cabo,
pero no funcionó. Dijo demasiadas tonterías y proyectó la imagen de un
bobo con mucho dinero. Eso no alcanza para asumir el rol de látigo de
Occidente y sustituto de la URSS. Tercero, fue obvio que la química
entre Raúl y él no funciona. Fidel y Hugo tienen personalidades
histriónicas parecidas, pero Raúl es diferente. Tal vez no sea mejor que
su hermano, pero es distinto. No es un caudillo mesiánico".
Preguntado por Encuentro en la Red acerca del mismo tema, el peruano
Álvaro Vargas Llosa, director del Centro para la Prosperidad Global, se
manifestó en estos términos: "Lo de La Habana no fue una cumbre, no fue
una reunión política y no representó un esfuerzo por revitalizar el
Movimiento de los No Alineados: fue pura y simplemente un aquelarre de
brujas medievales. Como tal, pertenece no al capítulo de alta política
internacional sino al de la nigromancia. O, quizás, al del mundo lúdico
del circo de feria que pasaba por mi pueblo de tanto en tanto cuando era
chico".
El encuentro India-Pakistán
Puede discreparse de la opinión de Vargas Llosa, pero no caben dudas de
que las intervenciones histriónicas de Chávez y los augurios que dejaron
los norcoreanos se apartaron sustancialmente, por ejemplo, de la
moderación del discurso del secretario general de la ONU, Kofi Annan,
quien con su presencia —y la de otros Jefes de Estado y Gobierno— dio
cierta trascendencia a la cita de La Habana.
En esa cuerda, resulta innegable el impacto internacional que tuvo el
encuentro en La Habana entre el primer ministro de la India, Manmohan
Singh, y el presidente de Pakistán, el general Pervez Musharraf, para
tratar de avanzar en el conflicto que ambos países mantienen en la
región de Cachemira.
El representante paquistaní se mostró optimista con la posibilidad de
que la reunión propicie la declaración de un alto el fuego entre ambos
países. "Una oportunidad histórica como ésta debe ser aprovechada por
los líderes de ambos países para conseguir al fin cerrar la tensión en
nuestra región", dijo. Este encuentro tuvo mucha más repercusión en la
prensa internacional que las resoluciones adoptadas en la Cumbre.
Si bien los documentos finales pueden parecer moderados, no se pueden
excluir los conciliábulos entre los países que preconizan que el
Movimiento de los No Alineados adopte una postura más activa contra el
gobierno de Estados Unidos. Para comprobar esto último hará falta algún
tiempo, quizá no mucho. Ya el presidente iraní anda por Venezuela, y
Chávez ha estado nada menos que cinco veces en Teherán. Un detalle
interesante es que el mandatario iraní, Mahmud Ahmadineyad, fue el único
que tuvo el privilegio de ser recibido tanto por Fidel como por Raúl Castro.
El pasado domingo, el influyente diario francés Le Monde advertía en su
editorial que "el presidente venezolano, Hugo Chávez, que Fidel Castro
se ha encargado de presentar como jefe de la revolución socialista,
puede tratar de orientar a los No Alineados en una cruzada
antinorteamericana. La tarea es difícil, ya que si los dirigentes de
África, Asia y América Latina están dispuestos a denunciar la
'hegemonía' norteamericana, no están dispuestos a romper lanzas con
Washington".
El tiempo dirá si el eje La Habana-Caracas-Teherán-Pyongyang consigue
alinear a los no alineados en esa política. O si estos países y algunos
otros aliados se dedican a coordinar acciones para complicarle lo más
posible la vida al presidente George W. Bush.
URL:
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cuba/articulos/radiografia-de-una-cumbre/(gnews)/1158581460
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