18 de Agosto de 2004
ALGUNOS CONTIENEN PUROS
Tocando madera
Un cubano reproduce a escala coches emblemáticos para la isla empleando
para su construcción maderas preciosas. Un Chevrolet de más de 1222
piezas es la creación más trabajosa y reproduce un Chevrolet de 1926.
RAQUEL MARTORI
LA HABANA (CUBA).- Una muestra de automóviles antiguos en miniatura se
ha convertido en la nueva atracción del Museo del Automóvil de La Habana.
El ingenioso conjunto de once modelos de automóviles clásicos de finales
de 1919 hasta 1931, confeccionados a pequeña escala con maderas
preciosas, puede ser apreciado por el público que acude al lugar como la
exposición "Clásicos del Habano", del artesano René Roque Delgado.
El primer automóvil que circuló por las calles cubanas, importado de
Francia de la fábrica Le Parisién por el comerciante cubano José Muñoz,
tenía dos plazas, motor de un cilindro y velocidad máxima de doce
kilómetros por hora.
Roque Delgado hizo la reproducción del vehículo a partir de una
fotografía publicada en el periódico francés Le Figaro, y ha explicado
que confeccionó un total de 832 piezas de madera, de las cuales asegura
que funcionan el motor, los frenos y la dirección.
Inspirado en una antigua afición por los automóviles antiguos, el
artista ha realizado en los últimos dos años catorce figuras diminutas a
escala, de ocho a diez centímetros de largo por cinco o seis de ancho, y
las mayores de treinta a cuarenta centímetros de largo por veinte de ancho.
Un Chevrolet de más de 1.000 piezas
De todas ellas, la más trabajosa, según el artesano cubano, es la que
reproduce un Chevrolet de 1926, que tiene en conjunto 1.222 piezas
rigurosamente ensambladas.
Quienes se acercan atraídos por la curiosidad se encuentran que la
mayoría de las reproducciones pueden cumplir una doble función como
objeto de arte o como humidor para preservar las más exquisitas marcas
de puros habanos, ha explicado su autor a la agencia EFE.
Un Ford Sedan de 1929, elaborado con seis tipos de maderas y 818 piezas,
es un estuche humidor con capacidad para doce puros habanos de la famosa
marca Cohíba o quince de Montecristo.
Maderas preciosas como ácana, júcaro negro, ocuma, cagüeirán, cedro,
caoba, roble blanco y brasilete, así como acríclico, cristal y piel
fueron las materias utilizadas por Roque Delgado, quien se confiesa
obsesionado desde muy joven con los automóviles clásicos.
Quien fue propietario y reparador de los llamados "fotingos" (autos en
pésimas condiciones) en su provincia natal, Camagüey, indica que en
estos trabajos alterna diversas variedades de madera atendiendo a su
coloración, textura, y posibilidad de contrastes.
Un antiguo almanaque que recopila algunas fotos de automóviles antiguos
le ayudó a crear las réplicas de un Packard 734, un Oldsmobile
Curved-Dash 1903, un Buick tipo C 1905, un Hudson para siete pasajeros y
varios modelos de la marca estadounidense Ford, de los años 1903, 1916 y
1929.
En las vidrieras que albergan la muestra también puede verse un vehículo
tirado por caballos, de la fábrica Murray (EEUU, 1901), que es a la vez
un elegante estuche diseñado para conservar la humedad y el sabor de una
veintena de los selectos Montecristo No.2.
Pero, según el artesano, sólo hace miniaturas con humidor si las marcas
y modelos de automóviles antiguos hicieron historia o fueron de gran
demanda.
Como adición, algunos de sus diseños llevan incorporados otros
elementos, como una fosforera y una varilla de cedro para encender el
puro habano.
Estas complejas miniaturas mecánicas armonizan con la colección de
treinta autos, dos camiones y siete motocicletas, fabricados entre 1905
y 1989, de marcas principalmente estadounidenses, pero también inglesas,
alemanas e italianas que alberga el museo.
Con el propósito de rescatar el patrimonio del país, esos vehículos de
las marcas Ford, Chevrolet, Cadillac, Rolls Royce, Mercedes Benz, Alfa
Romeo y Jaguar permanecen al amparo del depósito de vehículos antiguos
de Cuba, por cuyas calles, debido a la gran antigüedad del parque
automovilístico cubano, ya circula un auténtico museo rodante.
Un registro de 1917 indica que por esa época rodaban por las calles
cubanas 4.429 vehículos de más de un centenar de marcas diferentes y la
primera carrera de automóviles se celebró en 1903 con motivo de la
creación de un club automovilístico en La Habana.
http://www.elmundo.es/elmundomotor/2004/08/18/ocio/1092842952.html
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